Una docena de botellas de vino de Burdeos hacen su regreso a la Tierra luego de pasar un año añejándose en el espacio. Las botellas fueron enviadas en Noviembre de 2019 a Estación Espacial Internacional. Luego, en Marzo, se enviaron unas 320 muestras de vinos merlot y cabernet Sauvignon y todas ellas forman parte de un experimento científico.
Durante algo más de un año varias botellas de vino orbitaron la Tierra mientras se añejaban en la Estación Espacial Internacional. «Nuestra meta es encontrar la solución de cómo vamos a tener una agricultura el día de mañana que sea al mismo tiempo orgánica y saludable y capaz de alimentar a la humanidad, y creemos que el espacio es la clave«, declaró Nicolás Gaume, CEO y cofundador de Space Cargo Unlimited, a la agencia de noticias The Associated Press. Space Cargo Unlimited es la start-up que está llevando a cabo el experimento.
Estas botellas de vino que fueron enviadas de vuelta hacia la Tierra aterrizaron el pasado martes en el Golfo de México. Cada una de ellas se encontraban en cilindros de acero, para evitar que se rompieran con el impacto. Las botellas, además, se encontraban acompañadas de otros elementos e investigaciones que se realizaron en la estación espacial. Además, según explicó la agencia de noticias, se deberá esperar hasta febrero para probar el vino que llegó desde el espacio.
Así es que el mes que viene, la compañía abrirá una de las botellas de vino de Burdeos para que sea probada por algunos de los expertos en vino francés y luego se realizaran varios estudios sobre los químicos de la bebida. Lo que quieren saber los investigadores es cómo pasar un año en el espacio alteró la sedimentación y las burbujas del vino, según informó AP.
Según explicó la start-up cuando enviaron las botellas de vino tinto a la Estación Espacial Internacional, lo que descubran a partir de este experimento podría utilizarse para entender cómo mejorar el gusto y la conservación del sabor aquí en la Tierra. Teniendo en cuenta que el cambio climático va a forzar a que plantaciones como las de uva se adapten a condiciones difíciles, entender cómo responden a la falta de gravedad podría ayudar a los científicos a desarrollar una tecnología que permita crecer plantas más resilientes aquí mismo.
«Pretendemos allanar el camino para nuestro futuro ayudando a inventar la agricultura y alimentación que necesitamos para el mañana«, declaró Gaume.