Lejos de las playas más concurridas y de los grandes centros turísticos, existe en Chile un pequeño pueblo costero que empieza a captar la atención de quienes buscan descanso, paisajes naturales y una experiencia más auténtica. Se trata de Pichidangui, un destino ubicado en la región de Coquimbo, muy cerca de la frontera con Argentina, que combina mar, tranquilidad y precios accesibles.
Con la llegada del verano 2026, este rincón chileno se posiciona como una alternativa ideal para escapar del ruido y las multitudes. Sus playas de aguas cristalinas, su entorno natural y su ritmo pausado permiten disfrutar de vacaciones sin apuros, en un ambiente donde todavía se respira vida de pueblo.

Uno de los grandes encantos de Pichidangui es que no se limita solo al descanso en la arena. Quienes lo visitan pueden practicar kayak, buceo y pesca, recorrer la costa a pie a través de caminatas y senderos, o simplemente disfrutar de la gastronomía local, marcada por los productos del mar y recetas tradicionales.
Además, el destino resulta atractivo por su costo de alojamiento, considerablemente más bajo que en otros balnearios chilenos. Un alquiler semanal para cuatro personas ronda los 380 dólares, lo que lo convierte en una opción accesible para familias o grupos que buscan disfrutar del verano sin gastar de más.

Pichidangui conserva un fuerte espíritu tradicional. Sus casas antiguas, calles tranquilas y una vida cotidiana profundamente ligada al mar le dan un aire auténtico que lo diferencia de los complejos turísticos masivos. Es un lugar pensado para quienes desean desconectarse del ritmo acelerado y reconectar con lo simple.
Ubicado en la región de Coquimbo, cerca de la frontera con Mendoza, el pueblo es ideal tanto para familias como para parejas o amigos. Desde Buenos Aires, se puede llegar volando a Santiago de Chile y luego continuar en micro desde la Terminal Alameda o la Terminal Norte, o bien alquilar un auto y recorrer la Ruta 5 Norte, en un trayecto de aproximadamente dos horas.
Tranquilo, económico y con una identidad marcada por el mar, Pichidangui se consolida como uno de esos destinos que todavía guardan el encanto de lo simple y prometen unas vacaciones diferentes.






