Un nuevo proyecto de ley presentado en la Legislatura de la provincia de Buenos Aires busca prohibir la circulación de vehículos motorizados en las playas, tras una seguidilla de accidentes graves ocurridos durante la temporada de verano en destinos turísticos clave como Pinamar y Villa Gesell. La iniciativa apunta a proteger la seguridad de los turistas y a preservar el ambiente costero, dos ejes que quedaron en el centro del debate público en las últimas semanas.
La propuesta fue impulsada por los senadores provinciales Sergio Vargas y Carlos Kikuchi, del bloque Unión y Libertad, y surge luego de episodios que generaron fuerte conmoción. Entre ellos, el caso de Bastián, un niño de 8 años que permanece en grave estado tras ser embestido por un cuatriciclo en Pinamar, y el de un joven de 27 años que volcó con su vehículo en la arena de Villa Gesell. A estos hechos se sumaron otros siniestros, incluidos accidentes con mujeres heridas de gravedad, que encendieron las alarmas en plena temporada alta.

El texto legislativo propone impedir la circulación de autos, motos, cuatriciclos y UTV en las playas, permitiendo su uso únicamente en situaciones de emergencia, tareas de seguridad, mantenimiento o servicios públicos esenciales. Además, establece la necesidad de una coordinación entre la Provincia y los municipios costeros, para que la aplicación de la norma contemple las particularidades de cada localidad.
Según explicaron los autores del proyecto, la presencia de vehículos a motor en zonas recreativas implica un riesgo permanente, especialmente en espacios donde conviven peatones, niños, familias y actividades turísticas. En ese sentido, remarcaron que las playas “deben ser espacios de esparcimiento y no corredores viales”, y que muchos de los accidentes registrados podrían haberse evitado con una regulación más estricta.
El impacto ambiental es otro de los pilares de la iniciativa. La circulación sobre la arena y los médanos, sostienen los legisladores, acelera la erosión costera, afecta la flora y fauna autóctonas y altera el equilibrio natural de los ecosistemas. Este deterioro, advierten, debilita la protección natural de la costa frente a tormentas, marejadas y eventos climáticos extremos, cada vez más frecuentes.
En localidades como Pinamar, el accidente que involucró a Bastián derivó en movilizaciones vecinales y reclamos directos a las autoridades para endurecer los controles. En Villa Gesell, en tanto, los reportes de vuelcos y colisiones en la playa se repitieron durante el verano, exponiendo la dificultad de compatibilizar la afluencia masiva de turistas con la seguridad en espacios abiertos.

Vargas y Kikuchi aclararon que el objetivo del proyecto no es limitar el turismo, sino ordenar el uso del espacio público, reducir los siniestros y garantizar que las playas sigan siendo lugares seguros, familiares y ambientalmente protegidos. “El tránsito indiscriminado de vehículos en la arena pone en riesgo directo a las personas y provoca un daño ambiental profundo y, muchas veces, irreversible”, enfatizaron durante la presentación.
Ahora, la iniciativa deberá ser debatida en comisiones y en el recinto, en un contexto donde la seguridad en las playas y el cuidado del ambiente se convirtieron en temas urgentes para la costa bonaerense.






