Francia dio un paso decisivo en la regulación del entorno digital al aprobar una ley que prohíbe el acceso de menores de 15 años a las redes sociales y endurece el uso de teléfonos inteligentes en los colegios. La medida, votada por la Asamblea Nacional, busca proteger la salud mental de niños y adolescentes frente al avance del ciberacoso, los contenidos violentos y la influencia de algoritmos diseñados para captar la atención.
El proyecto, compuesto por apenas dos artículos, fue celebrado por el presidente Emmanuel Macron, quien defendió la iniciativa con un mensaje contundente: “El cerebro de nuestros niños y adolescentes no está en venta. Sus emociones no se venden ni se manipulan, ni por plataformas estadounidenses ni por algoritmos chinos”. El mandatario subrayó que el objetivo es establecer reglas claras frente a un ecosistema digital que hoy expone a los menores a riesgos crecientes.

La urgencia de la ley se apoya en informes recientes de la Agencia Francesa de Seguridad Alimentaria, Ambiental y Laboral (ANSES), que advirtieron sobre los efectos negativos de plataformas como TikTok, Snapchat e Instagram. Según el organismo, estas redes fomentan comparaciones constantes, alteran el sueño, exponen a contenidos violentos y aumentan el riesgo de ciberacoso, afectando de forma directa el bienestar emocional de los jóvenes.
Desde el oficialismo, la diputada Laure Miller, una de las impulsoras del proyecto, sostuvo que no se puede delegar en los menores la gestión de herramientas altamente adictivas. “No se puede dejar que un niño enfrente solo algo tan potente como las redes sociales”, afirmó. Basada en estudios científicos, remarcó que los adolescentes que usan estas plataformas “duermen menos, se mueven menos, leen menos y se comparan más”, lo que impacta en la autoestima y el desarrollo integral.
El debate parlamentario fue intenso y se extendió hasta la madrugada. La votación final arrojó 130 votos a favor y 21 en contra. Sectores opositores, como La Francia Insumisa, cuestionaron la aplicabilidad de la norma y señalaron posibles mecanismos para eludir los controles de edad, pero sus objeciones no frenaron la aprobación.

La iniciativa forma parte de una estrategia personal de Macron, que convirtió la protección de los menores en el entorno digital en uno de los ejes de su mandato. Para entrar en vigor, la ley deberá ahora ser aprobada por el Senado y armonizada con la normativa europea de servicios digitales, un punto clave para evitar conflictos legales como los ocurridos en 2023, cuando un proyecto similar fue rechazado.
En paralelo, el Gobierno destacó los resultados de restricciones previas. El ministro de Educación, Édouard Geffray, recordó que la prohibición del uso de celulares en escuelas decretada en 2018 —que abarca primaria, secundaria y preescolar— mejoró tanto el clima escolar como el rendimiento académico.
Con esta nueva legislación, Francia se posiciona a la vanguardia del debate global sobre los límites del mundo digital y envía una señal clara: la protección de la infancia y la adolescencia está por encima de los intereses de las plataformas tecnológicas.






