Durante años, Lisboa, Oporto y el Algarve concentraron casi toda la atención del turismo en Portugal. Postales perfectas, calles colmadas y destinos repetidos hasta el cansancio. Mientras tanto, gran parte del país quedaba fuera del mapa. Ahora, el gobierno portugués busca cambiar esa lógica con una propuesta tan simple como ambiciosa: facilitar viajes gratuitos —o fuertemente bonificados— en transporte público para turistas que quieran recorrer el territorio más allá de los clásicos.
La iniciativa, que funciona como programa piloto, apunta a fomentar el turismo sostenible y a redistribuir los flujos de visitantes hacia el interior del país, donde sobran paisajes, historia y cultura, pero faltan turistas. No se trata solo de viajar sin pagar, sino de repensar la forma de moverse y de conocer Portugal.

El corazón del plan está puesto en el transporte ferroviario, especialmente en los trenes regionales, que conectan pueblos, aldeas y ciudades pequeñas muchas veces ignoradas por el turismo internacional. Con este incentivo, el país busca romper la concentración en los destinos saturados y animar a los viajeros a explorar zonas donde el tiempo corre más lento y la experiencia es más auténtica.
Más que un simple traslado, el programa propone hacer del viaje parte de la experiencia. Mirar el paisaje desde la ventanilla, atravesar valles, ríos y pueblos detenidos en el tiempo, cambiar el auto por el tren y el apuro por el ritmo pausado de los rieles. Menos emisiones, menos congestión y más conexión real con el territorio.
El beneficio está dirigido tanto a turistas nacionales como internacionales que se encuentren en Portugal durante el período de prueba. Para acceder, podrían requerirse registros previos, billetes especiales o la adhesión a campañas oficiales de turismo, ya que no es un pase completamente libre ni permanente. Como todo plan experimental, las rutas, fechas y condiciones pueden variar según los resultados obtenidos.

Portugal no está solo en este camino. La propuesta se alinea con una tendencia europea que busca democratizar y descarbonizar los viajes, como el abono mensual de Alemania, los trenes gratuitos en España o la reactivación de rutas ferroviarias en Francia. En ese contexto, Portugal suma su propia apuesta: invitar a recorrer el país completo, no solo sus postales más famosas.
Antes de armar el itinerario, las autoridades recomiendan consultar los canales oficiales, donde se publican los detalles actualizados del programa. Pero el mensaje es claro: Portugal no solo quiere que lo visites, quiere que lo atravieses, que lo mires distinto y que descubras lo que ocurre cuando te salís del recorrido de siempre.
Porque, quizás, el verdadero viaje no sea llegar a un destino, sino aprender a mirar el país con otros ojos.







