De abandonado a fenómeno viral: la historia de Punch, el macaco que conquistó Internet con su peluche

A baby Japanese macaque named Punch sits next to a stuffed orangutan at Ichikawa City Zoo, in Ichikawa, Chiba Prefecture, Japan, February 19, 2026. REUTERS/Kim Kyung-Hoon      TPX IMAGES OF THE DAY
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Pequeño, tímido y siempre abrazado a un orangután de peluche, Punch se convirtió en uno de los animales más queridos de las redes sociales. Este macaco japonés de apenas seis meses vive en el Ichikawa City Zoo, en las afueras de Tokio, y su historia logró emocionar a millones.

Sus videos acumulaban más de 30 millones de reproducciones en TikTok e Instagram, mientras que en X y Reddit aparecieron ilustraciones hechas por fans. Incluso un simple juguete terminó agotándose en varios países.

Un comienzo difícil

Punch nació en julio, pero fue rechazado por su madre biológica, posiblemente tras un parto complicado durante una ola de calor. Desde entonces quedó bajo el cuidado de los trabajadores del zoológico y pasó meses interactuando casi exclusivamente con humanos.

En enero llegó el momento de reintegrarlo al grupo de macacos, un proceso clave para su desarrollo. Pero la adaptación no fue sencilla. Los macacos japoneses funcionan bajo jerarquías estrictas y los más jóvenes suelen aprender a relacionarse con ayuda de sus madres. Sin esa guía, Punch fue rechazado en repetidas ocasiones.

Las imágenes que lo muestran acercándose en busca de afecto y siendo ignorado o apartado generaron una ola de empatía en Internet.

El peluche que lo cambió todo

Para ayudarlo emocionalmente —y también estimular su fuerza muscular— los cuidadores le dieron un orangután de peluche de IKEA, modelo Djungelskog.

El juguete se convirtió en su compañero inseparable: lo abraza, lo arrastra y rara vez se separa de él. En uno de los videos más compartidos, Punch intenta que el peluche “le devuelva” el abrazo, en una escena tan tierna como conmovedora.

El fenómeno fue tal que IKEA reportó un aumento notable en las ventas del Djungelskog en Japón, Estados Unidos y Corea del Sur. La marca incluso incorporó guiños a Punch en su publicidad y donó decenas de peluches al zoológico.

De la tristeza a la aceptación

Ante las críticas de usuarios que calificaban de “acoso” el comportamiento de otros macacos, el zoológico explicó que estas dinámicas forman parte del proceso natural de integración social. También destacaron la resiliencia de Punch.

Y, poco a poco, su perseverancia dio resultados: imágenes recientes lo muestran siendo acicalado por otros monos —una señal clara de aceptación— y jugando con ejemplares de su edad.

Más que ternura

Punch no es solo “adorable”. Para muchos se convirtió en un símbolo de resiliencia y esperanza: cae, se levanta, abraza su peluche y vuelve a intentarlo.

En un mundo que a veces parece hostil, la historia de este pequeño macaco demuestra algo simple y universal: todos merecen afecto… y nunca es tarde para encontrarlo.

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