Lo que empezó como un diagnóstico devastador terminó transformándose en una decisión que cambiaría la vida de toda una familia. Tres de los cuatro hijos de los Pelletier Lemay fueron diagnosticados con retinitis pigmentaria, una condición progresiva e incurable que provoca la pérdida de la visión.
Lejos de paralizarse, sus padres —Edith Lemay y Sébastien Pelletier— tomaron una decisión radical: viajar por el mundo para llenar la memoria visual de sus hijos mientras aún podían ver.

Durante 15 meses recorrieron 15 países, entre ellos Namibia, Mongolia, Indonesia, Egipto y Colombia. La experiencia incluyó desde nadar con delfines hasta ver amaneceres en la montaña, pasando por surf, globos aerostáticos y encuentros con culturas completamente distintas.
La idea nació tras el consejo de un médico: aprovechar el tiempo para que los chicos acumulen recuerdos visuales que puedan conservar toda la vida. Esa frase fue el punto de quiebre.
“Intentamos no vivir con miedo a lo que viene, sino enfocarnos en el presente”, contó Edith. Y eso fue exactamente lo que hicieron: cambiar la incertidumbre por experiencias.
El viaje no estuvo exento de desafíos —logística, educación, dinero—, pero el resultado superó cualquier expectativa. La familia eligió hospedarse en casas de locales en lugar de hoteles, buscando una conexión más auténtica con cada destino.

Con el tiempo, la historia trascendió lo personal. Edith escribió el libro Plein leurs yeux y en 2024 National Geographic lanzó el documental Blink, que amplificó el impacto de su experiencia en todo el mundo.
Hoy, de regreso a su vida cotidiana, los Pelletier Lemay se quedan con algo más profundo que los paisajes: las emociones, los vínculos y los momentos compartidos.
“Esperamos que recuerden la belleza del mundo, pero sobre todo cómo se sintieron”, explicó Edith. Porque, como aprendieron en el camino, hay recuerdos que van mucho más allá de la vista.








