Un turista de Estados Unidos que era intensamente buscado desde hacía cuatro días en Ushuaia fue encontrado muerto en una zona de montaña de difícil acceso, luego de un amplio operativo de rescate que movilizó a distintas instituciones de la provincia. El hombre había salido solo a recorrer uno de los circuitos de trekking más conocidos —y también más exigentes— del sur argentino.
La víctima fue identificada como Sean Christopher Bartel, un ciudadano estadounidense de 37 años, que había llegado recientemente a la ciudad fueguina para hacer turismo y realizar excursiones en la naturaleza. Su desaparición encendió las alarmas cuando no regresó al hospedaje donde se alojaba ni devolvió el auto que había alquilado días antes.

Según trascendió, el turista había retirado un Toyota Etios blanco en el aeropuerto de Ushuaia el pasado 11 de marzo, con devolución pactada para el sábado 14 por la tarde. Durante ese trámite, había comentado a una empleada de la agencia de alquiler cuáles eran sus planes: recorrer Laguna Esmeralda, el cerro Guanaco, el Parque Nacional Tierra del Fuego y el glaciar Martial.
El alerta se activó justamente cuando el vehículo no fue entregado en el horario previsto. Tras la denuncia de la empresa, efectivos policiales se dirigieron al alojamiento temporal del hombre, donde encontraron todas sus pertenencias personales. Ese dato generó una fuerte preocupación y derivó en un pedido de paradero inmediato.
Poco después, los investigadores localizaron el auto en el estacionamiento del sendero que lleva a Laguna Esmeralda, uno de los circuitos más visitados por turistas en Ushuaia. Sin embargo, ese mismo recorrido conecta también con el ascenso hacia el glaciar Ojo del Albino, una travesía mucho más compleja, extensa y riesgosa, especialmente para quienes no cuentan con experiencia en montaña.
Con esa pista, se activó el protocolo de búsqueda y rescate en altura. Los equipos concentraron el operativo en las zonas de mayor probabilidad de tránsito hacia el glaciar, un sector alejado de los senderos más habituales y con un terreno extremadamente hostil. Finalmente, a las 18.26 del domingo, los rescatistas hallaron el cuerpo sin vida del turista en una zona de fuerte desnivel.
De acuerdo con las primeras evaluaciones, todo indica que el hombre habría caído a un precipicio, aunque la causa exacta de muerte todavía está bajo investigación. El hallazgo se produjo al atardecer, en medio de un terreno abrupto, rocoso y cubierto de vegetación, lo que complicó aún más el trabajo de los rescatistas.
El traslado del cuerpo fue una de las etapas más complejas del operativo. Debido a las características del lugar, la baja temperatura y la inestabilidad del terreno, las tareas se extendieron hasta la 1.40 de la madrugada del lunes, cuando finalmente concluyó la evacuación en camilla por un sendero empinado y de muy difícil acceso.
Las autoridades recordaron que la travesía completa entre la Ruta Nacional 3, Laguna Esmeralda y el glaciar Ojo del Albino demanda entre 20 y 21 kilómetros en total, con un tiempo estimado de entre 8 y 9 horas de caminata. El tramo final es especialmente peligroso: incluye un ascenso muy pronunciado entre bosque, turberas, roca expuesta y sectores con hielo, por lo que suele recomendarse hacerlo con guía o con conocimientos técnicos de montaña.

En los últimos años, organismos locales como la Comisión de Auxilio de Ushuaia advirtieron en reiteradas oportunidades sobre el aumento de visitantes que ingresan a este tipo de circuitos sin la preparación necesaria. La combinación de clima cambiante, temperaturas extremas y terrenos resbaladizos puede convertir una excursión turística en una situación de alto riesgo en cuestión de minutos.
Ahora, la Justicia y la Policía avanzan con las actuaciones para determinar con precisión qué ocurrió en las horas previas al fallecimiento. Entre los puntos que buscan esclarecer figuran el nivel de experiencia del turista, el horario exacto en que ingresó al sendero, las condiciones climáticas de esos días y si efectivamente realizó el recorrido en soledad.
El caso volvió a poner el foco sobre los peligros de internarse sin acompañamiento en algunos de los senderos más desafiantes de Tierra del Fuego, donde el paisaje deslumbra, pero también puede volverse implacable.









