Una enorme masa de hielo con una tabla de surf atrapada en su interior sorprendió este miércoles a quienes pasaban por el Obelisco. La intervención artística, impulsada por los hermanos Julián y Joaquín Azulay —creadores de Gauchos del Mar—, buscó convertir uno de los puntos más transitados de Buenos Aires en un llamado urgente sobre la protección de la Antártida y los océanos.
La instalación consistió en un bloque de hielo de casi dos metros de altura que contenía una de las tablas utilizadas durante la expedición filmada para Antártida – Dominio Uno, el nuevo documental del dúo argentino. La escena, tan extraña como impactante, funcionó como metáfora visual del derretimiento de los glaciares y de la fragilidad de los ecosistemas marinos del continente blanco.
Pero además de captar miradas y generar sorpresa, la acción tuvo un objetivo concreto: impulsar la creación de un Área Marina Protegida en la región conocida como Dominio 1, que comprende la Península Antártica y las Islas Shetland del Sur. Junto a la instalación se colocó un código QR para que las personas pudieran acceder gratuitamente al documental y firmar una petición internacional vinculada a la conservación marina.


La campaña acompaña el estreno mundial de Antártida – Dominio Uno, el séptimo largometraje de Gauchos del Mar, que fue lanzado de forma gratuita en YouTube como parte de una estrategia de “democratización” del mensaje ambiental. Según explicaron los realizadores, la decisión de liberar el contenido busca que la información y la conciencia sobre la crisis climática lleguen “a cada rincón del planeta”, sin barreras económicas.
El documental combina aventura extrema, exploración y activismo. Narrado en español por Ricardo Darín y en inglés por el múltiple campeón mundial de surf Kelly Slater, sigue una expedición de navegación, senderismo y surf en aguas antárticas, uno de los entornos más hostiles y sensibles del planeta.
La película no sólo retrata la hazaña física de surfear entre hielos y atravesar condiciones climáticas extremas. También profundiza en la importancia científica y ecológica del krill, una pequeña especie marina fundamental para la cadena alimentaria del océano austral. Ballenas, focas, pingüinos y numerosas especies dependen de este organismo, hoy amenazado tanto por el cambio climático como por la presión de la pesca industrial.
En ese contexto, la creación de áreas marinas protegidas aparece como una de las principales herramientas impulsadas por científicos y organizaciones ambientales para preservar ecosistemas críticos. Actualmente, distintos sectores internacionales buscan avanzar en nuevas zonas de conservación en la Antártida, aunque existen tensiones diplomáticas y resistencia de algunos países vinculados a intereses pesqueros.
El documental de Gauchos del Mar también apunta a influir en ese debate internacional de cara a la reunión de la CCAMLR de 2026 —el organismo encargado de regular la conservación de los recursos marinos vivos antárticos—, donde volverá a discutirse la posibilidad de proteger el área del Dominio 1.

Con esta nueva producción, los hermanos Azulay continúan una línea de trabajo que mezcla cine documental, expediciones y activismo ambiental. A lo largo de sus proyectos anteriores recorrieron distintos territorios del planeta utilizando el surf y la aventura como vehículo narrativo para hablar sobre contaminación, conservación marina y crisis climática.
La imagen de la tabla congelada frente al Obelisco sintetizó justamente esa idea: sacar el problema ambiental de lugares lejanos y traerlo al centro de la vida cotidiana. Porque aunque la Antártida parezca remota, el impacto de lo que ocurre allí afecta directamente al equilibrio climático global y al futuro de los océanos.
Pueden firmar la petición y ver el increíble documental en este enlace







