Un niño siguió a su perro en un bosque de Francia y descubrió una cueva con pinturas de hace 17.000 años

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En septiembre de 1940, cuatro adolescentes franceses protagonizaron uno de los descubrimientos arqueológicos más impactantes del siglo XX al encontrar accidentalmente la famosa cueva de Lascaux, en el suroeste de Francia, un sitio oculto durante milenios que conservaba más de 2.000 pinturas y grabados prehistóricos.

La historia comenzó cerca del pueblo de Montignac, en la región de Dordoña, cuando Marcel Ravidat encontró un misterioso agujero en el bosque. Algunas versiones aseguran que su perro, llamado Robot, perseguía un conejo y ayudó a descubrir la entrada. Días después, el joven regresó acompañado por Jacques Marsal, Georges Agnel y Simon Coencas para explorar el lugar.

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Con una cuerda y lámparas improvisadas, descendieron varios metros bajo tierra y quedaron sorprendidos al ver enormes figuras de animales pintadas sobre las paredes de la cueva. Lo que habían encontrado era un tesoro prehistórico sellado desde hacía unos 17.000 años.

Las cavernas de Lascaux contienen alrededor de 680 figuras pintadas y más de 1.500 grabados distribuidos en galerías subterráneas de unos 235 metros de longitud. Entre las imágenes aparecen toros salvajes, caballos, ciervos, bisontes y símbolos abstractos, muchos de ellos de más de dos metros de altura.

Los investigadores creen que las pinturas podrían haber tenido fines rituales o espirituales relacionados con la caza. También existen teorías que vinculan algunas figuras con constelaciones celestes y prácticas chamánicas.

El descubrimiento rápidamente llamó la atención de arqueólogos y especialistas. El reconocido prehistoriador Henri Breuil confirmó su autenticidad y la noticia recorrió el mundo. A partir de 1948, la cueva comenzó a recibir visitantes y se convirtió en una de las grandes atracciones culturales de Francia.

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Sin embargo, el éxito turístico terminó generando un grave problema. La presencia de hasta 1.800 personas por día alteró el delicado equilibrio ambiental del lugar debido al dióxido de carbono, la humedad y el crecimiento de microorganismos. Por ese motivo, las autoridades francesas decidieron cerrar la cueva original al público en 1963 para proteger las pinturas.

Actualmente, solo científicos y conservadores especializados pueden ingresar a Lascaux. Mientras tanto, miles de turistas visitan réplicas exactas construidas cerca del sitio original, donde pueden admirar una de las expresiones artísticas más antiguas y fascinantes de la humanidad.

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