Una nueva publicación de Ryanair volvió a demostrar que para la aerolínea irlandesa casi cualquier tema puede convertirse en una oportunidad para generar conversación en redes sociales.
Esta vez, el blanco fue Chile.
La low cost publicó en su cuenta de X —antes Twitter— una imagen en tono humorístico en la que mostraba cómo se verían sus aviones si tuvieran la forma de Chile, haciendo referencia a una de las características geográficas más particulares del país sudamericano: su territorio extremadamente largo y angosto.
La imagen mostraba una versión exageradamente estilizada de un avión de Ryanair, tan estrecho y alargado como el mapa chileno.
Una broma sencilla que rápidamente consiguió exactamente lo que probablemente buscaba la compañía: respuestas, memes y discusión.

Chile, uno de los países más particulares del mapa
El chiste se apoya en una característica que desde hace años genera memes en internet.
Chile se extiende durante aproximadamente 4.300 kilómetros de norte a sur, mientras que su ancho promedio ronda los 175 kilómetros.
Encajonado entre la Cordillera de los Andes y el océano Pacífico, su particular silueta lo convierte en uno de los países más largos y estrechos del planeta.
Durante los últimos años aparecieron en redes todo tipo de versiones del mismo chiste: automóviles, habitaciones, restaurantes y hasta canchas de fútbol imaginados con las proporciones del territorio chileno.
Ryanair simplemente decidió sumarse a esa conversación.
El problema —o quizás justamente la intención— fue que lo hizo siendo Ryanair.
Los chilenos respondieron: “así se siente viajar en Ryanair”
La reacción no tardó en llegar.
Usuarios chilenos comenzaron a devolver la broma utilizando precisamente uno de los aspectos más criticados de la aerolínea: el reducido espacio de sus vuelos low cost y la experiencia de viajar sin demasiadas comodidades.

Si Ryanair podía bromear con lo angosto de Chile, la respuesta parecía bastante evidente: para muchos usuarios, sus aviones tampoco son precisamente conocidos por ofrecer amplitud.
En las respuestas aparecieron memes haciendo referencia al espacio entre asientos, pasajeros viajando apretados, cargos adicionales y algunas de las características que históricamente acompañaron la reputación de la compañía.
Otros aprovecharon para recomendar que, si se buscaba una experiencia más cómoda, era mejor volar con otra aerolínea.

Y tampoco faltaron quienes salieron a defender a LATAM, la principal compañía aérea de la región y una marca profundamente vinculada al mercado chileno.

Así, lo que comenzó como una broma geográfica terminó convirtiéndose en una especie de batalla de memes entre una de las aerolíneas más provocadoras de Europa y usuarios latinoamericanos dispuestos a responderle con el mismo lenguaje.
Ryanair no le tiene miedo a que hablen mal de Ryanair
Para entender la publicación hay que entender primero cómo se comunica la aerolínea.
Ryanair construyó durante los últimos años una de las estrategias de redes sociales más particulares de la industria aérea.
Mientras buena parte de las compañías utiliza sus canales para mostrar destinos, servicio a bordo, promociones o imágenes cuidadosamente producidas, Ryanair hace prácticamente lo contrario.
Se burla de sus pasajeros.
Se burla de sus competidores.
Se burla de sus propios servicios.
Y también se burla de sí misma.
Su comunicación utiliza memes, referencias culturales, respuestas sarcásticas y publicaciones diseñadas para generar reacciones.
El exresponsable de redes sociales de la compañía Michael Corcoran llegó a definir a Ryanair como una “marca polarizante” y explicó que ser provocadores puede funcionar como una ventaja dentro de su estrategia de marketing.
La lógica es bastante simple: en redes sociales, indiferencia puede ser peor que rechazo.
Y Ryanair prefiere generar una discusión antes que pasar inadvertida.
us if we flew to Chile pic.twitter.com/siolOUobOc
— Ryanair (@Ryanair) September 24, 2026
Convertir las propias críticas en contenido
Hay otro elemento interesante en la estrategia.
Muchas de las bromas que hacen los usuarios sobre Ryanair son exactamente las mismas que utiliza la propia compañía.
El poco espacio.
El equipaje.
Los cargos adicionales.
Los asientos.
La falta de lujo.
En vez de intentar esconder esas críticas, Ryanair las incorporó dentro de su identidad digital.
Uno de sus mensajes recurrentes, por ejemplo, consiste básicamente en recordar que quien compró un pasaje extremadamente barato tampoco debería esperar viajar como en primera clase.
Ese tono le permitió convertir algunas de las debilidades percibidas de su producto en parte del entretenimiento de la marca.
Incluso investigaciones académicas comenzaron a estudiar específicamente el “humor agresivo” de Ryanair como estrategia de marketing, analizando cómo la compañía utiliza memes y respuestas provocadoras para aumentar su notoriedad.
Una aerolínea que entendió la economía de la atención
La estrategia tiene una razón comercial.
Cada meme compartido representa exposición de marca prácticamente gratuita.
Cada discusión debajo de una publicación amplifica su alcance.
Y cada usuario que responde indignado contribuye también a que el contenido siga circulando.
Ryanair consiguió así algo particularmente difícil para cualquier empresa: que millones de personas compartan voluntariamente publicidad de una aerolínea.
La compañía no intenta presentarse como una marca premium.
Su promesa principal continúa siendo otra: volar barato.
Eso le permite utilizar un lenguaje que probablemente sería mucho más difícil de sostener para una aerolínea que construye su posicionamiento alrededor del lujo, el servicio o la exclusividad.
¿Hasta dónde puede llegar una marca con este tipo de humor?
Ahí aparece también el riesgo.
La frontera entre una publicación divertida y una comunicación ofensiva puede ser extremadamente fina.
El modelo funciona mientras la audiencia interpreta que existe un código compartido y que la marca también está dispuesta a recibir las mismas bromas que realiza.
Y en este caso, eso fue exactamente lo que sucedió.
Ryanair se burló de Chile.
Los chilenos se burlaron de Ryanair.
La compañía consiguió miles de interacciones.
Y la conversación volvió a colocar a la aerolínea en el centro de las redes sociales sin necesidad de presentar una nueva ruta, una promoción o un producto.
Puede gustar o no.
Pero probablemente esa sea precisamente la estrategia.
Porque Ryanair entendió que en la economía de la atención no siempre es necesario que todos quieran a una marca. A veces alcanza con conseguir que todos hablen de ella.









