Hawái cerró senderos del volcán Kīlauea tras más de 200 terremotos y nuevas grietas

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El aumento de la actividad sísmica en uno de los volcanes más activos del mundo encendió las alarmas en Hawái. El Parque Nacional de los Volcanes de Hawái cerró temporalmente dos senderos del Kīlauea después de registrar más de 200 terremotos superficiales en una semana, detectar nuevas grietas en el terreno y advertir sobre el riesgo de desprendimientos de rocas.

La medida comenzó a regir el 7 de octubre de 2026 y afecta aproximadamente 2,1 kilómetros de recorridos que descienden hacia el fondo de la caldera de Kaluapele. Las autoridades buscan evitar accidentes en una zona donde los movimientos del suelo y la inestabilidad de los acantilados representan un peligro para los visitantes.

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El cierre alcanza la totalidad del Halemaʻumaʻu Trail y una parte del Byron Ledge Trail. También continúan restringidas algunas áreas de observación en el sector de Keanakākoʻi, mientras los especialistas mantienen una vigilancia constante sobre la actividad del volcán.

Las autoridades aclararon que las restricciones no implican el cierre completo del parque nacional, sino que se concentran en sectores específicos cercanos a la cumbre y a las paredes de la caldera.

Más de 200 terremotos y una grieta de 15 centímetros

Los instrumentos de monitoreo detectaron más de 200 sismos poco profundos bajo la cumbre durante la semana previa al anuncio, además de otros seis movimientos en las 24 horas anteriores a la decisión.

La actividad coincide con una deformación del terreno y la aparición de nuevas fracturas, señales que los especialistas relacionan con el movimiento del magma bajo la superficie.

Uno de los episodios más importantes ocurrió entre el 30 de septiembre y el 1 de octubre, cuando una intrusión de magma modificó el subsuelo de la caldera. Durante ese proceso, los instrumentos registraron cerca de 130 terremotos y cambios en la inclinación del terreno.

El mayor sismo de los días posteriores alcanzó una magnitud de 3,5 el 2 de octubre.

Las observaciones también permitieron identificar una nueva grieta en la parte norte de Kaluapele. El 6 de octubre, los especialistas midieron una abertura de aproximadamente 15 centímetros de ancho que atravesaba depósitos de material volcánico acumulados durante la erupción actual.

Aunque la aparición de estas fisuras no significa necesariamente que vaya a producirse una erupción inmediata, confirma que la actividad subterránea está modificando el terreno de la cumbre.

Por qué los senderos representan un riesgo

El principal peligro para quienes recorren la zona es la posibilidad de que se desprendan fragmentos de roca de los acantilados. Los terremotos, las fracturas recientes y la inestabilidad del suelo pueden favorecer caídas de material sin señales previas evidentes.

Los dos senderos afectados atraviesan sectores expuestos a estos fenómenos. Además, las autoridades recordaron que las paredes de la caldera ya habían registrado desprendimientos en ocasiones anteriores.

Por ese motivo, se recomienda a los visitantes respetar las barreras y restricciones establecidas, evitar los bordes de los acantilados y consultar las condiciones de acceso antes de ingresar al parque.

La situación continúa bajo seguimiento del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) y del Observatorio de Volcanes de Hawái, que evalúan los cambios en la actividad sísmica, la deformación del terreno y las emisiones volcánicas.

Qué significa la alerta naranja del Kīlauea

El volcán mantiene el nivel de alerta WATCH y el código aeronáutico naranja. Este último corresponde al segundo nivel más alto de una escala de cuatro categorías y advierte sobre una actividad volcánica elevada o una mayor posibilidad de erupción.

Sin embargo, la clasificación no significa que una erupción de gran magnitud sea inminente. Además, la alerta aeronáutica y las restricciones para los visitantes responden a criterios diferentes: una evalúa los posibles efectos sobre la aviación y la otra busca reducir los riesgos para las personas que se encuentran en el parque.

Los especialistas también controlan las emisiones de dióxido de azufre, un gas que puede contribuir a la formación de vog, una contaminación atmosférica de origen volcánico capaz de afectar la calidad del aire y provocar molestias respiratorias.

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Cuándo podría volver a producirse una erupción con fuentes de lava

Otra de las incógnitas es cuándo podría comenzar el episodio 55 de fuentes de lava del Kīlauea. El USGS advirtió que, por el momento, no es posible establecer una fecha ni confirmar que el episodio vaya a producirse.

El episodio anterior, el número 54, terminó el 25 de agosto de 2026. Desde el 5 de octubre, los respiraderos norte y sur de Halemaʻumaʻu volvieron a mostrar pequeñas salpicaduras de lava, resplandor y llamas, señales que mantienen la atención de los especialistas.

Esta actividad podría evolucionar hacia nuevas fuentes de lava o la apertura de otro respiradero dentro de la caldera, aunque todavía no existe una previsión precisa.

Mientras tanto, el parque continúa operativo en las áreas habilitadas y las autoridades actualizarán las recomendaciones si se producen cambios relevantes. Para quienes tengan previsto visitar Hawái, la indicación es consultar los avisos oficiales y evitar los sectores cerrados hasta que las condiciones permitan reabrirlos.

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