En Costa Rica, un humedal clave para la supervivencia de decenas de especies de aves enfrenta un grave deterioro ambiental. Los drenajes artificiales, los rellenos, los incendios y los movimientos de tierra están alterando el ecosistema de Coris, ubicado en la provincia de Cartago, donde al menos 10 especies de aves amenazadas o en peligro de extinción encuentran refugio y alimento.
El daño no solo afecta a la fauna silvestre. Las modificaciones también redujeron la capacidad del humedal para almacenar agua de lluvia, una función natural que podría contribuir a disminuir el riesgo de inundaciones en las zonas cercanas.
Desde 2024, la Fiscalía Adjunta Agrario Ambiental mantiene abierta una investigación por el presunto delito de drenaje, relleno, secado o eliminación de humedales. Entre las propiedades investigadas se encuentra un terreno donde opera el proyecto Hybrida Farms, de la empresa Vantage Point Global CR S. A., ante posibles afectaciones al ecosistema y a los cuerpos de agua.

Un refugio para 129 especies de aves
Los monitoreos realizados en el humedal de Coris identificaron 129 especies de aves, de las cuales 40 son acuáticas. Diez de ellas figuran en la lista costarricense de especies amenazadas, lo que convierte al área en un espacio importante para la conservación de la biodiversidad.
El lugar también funciona como punto de descanso y alimentación para las aves migratorias que atraviesan el Valle Central. Allí pueden recuperarse antes de continuar sus desplazamientos hacia otros destinos.
Según el biólogo Jossy Calvo, de la Organización para Estudios Tropicales, Coris es el humedal palustre natural más grande del Área Metropolitana y posiblemente de todo el Valle Central. Se trata de un ecosistema con características similares a las de un pantano, cuya vegetación está adaptada a la presencia abundante de agua.
Su importancia aumenta debido a la escasez de ambientes similares en la región. La urbanización y las transformaciones del terreno modificaron o hicieron desaparecer otros humedales, mientras que algunas de las plantas acuáticas presentes en Coris prácticamente no se encuentran en otros sectores del Valle Central.
“El desconocimiento hace que sean los ecosistemas más amenazados del país, ni qué decir en el Valle Central”, advirtió Calvo al referirse a la vulnerabilidad de estos ambientes.
Los drenajes artificiales alteraron el funcionamiento del ecosistema
Uno de los principales problemas es la presencia de canales que aceleran la salida del agua e impiden que permanezca almacenada en el terreno durante períodos prolongados.
La coordinadora regional del Programa de Recurso Hídrico y Cuencas Hidrográficas del Área de Conservación Central, Fulvia Wohl, explicó que la ubicación de Coris favorece naturalmente la acumulación de caudales. El humedal se encuentra en una zona baja que recibe agua de terrenos cercanos y de las montañas, incluidos los cerros de La Carpintera.
Sin embargo, varias quebradas fueron modificadas y canalizadas, lo que alteró la dinámica hídrica del lugar. “Si esos drenajes no se hubieran hecho, existiría un gran espejo de agua”, señaló Wohl.
En condiciones naturales, el humedal podría retener parte del agua de lluvia y liberarla gradualmente mediante la infiltración y la evaporación. De esa manera, contribuiría a evitar que grandes volúmenes de agua lleguen de forma inmediata a las zonas cercanas.

La pérdida de esta capacidad representa un problema ambiental que va más allá de la conservación de las aves: también afecta la regulación natural del agua y la protección frente a las lluvias intensas.
Los incendios y los movimientos de tierra agravan el deterioro
A los drenajes se suman los incendios, que destruyen la cobertura vegetal y modifican las condiciones necesarias para el crecimiento de las plantas propias de los ambientes húmedos.
Después de estos episodios, algunas especies vegetales de crecimiento rápido pueden ocupar sectores donde antes tenían posibilidades de desarrollarse plantas hidrófilas, adaptadas a vivir en suelos con abundante agua.
De acuerdo con Wohl, el humedal ya no cumple correctamente su función hidrológica debido a las alteraciones acumuladas. En ese contexto, la fauna se mantiene como uno de los principales valores naturales que conserva el área.
El Sistema Nacional de Áreas de Conservación recibe denuncias por presuntas afectaciones en el humedal, entre ellas la apertura de nuevos drenajes, las construcciones y los movimientos de tierra. La condición de humedal impone restricciones a las actividades que pueden realizarse en esos terrenos.
La especialista también relató que presentó una denuncia después de observar el vertido de aguas procedentes de una caballeriza mientras trabajaba en la zona.
Qué se necesita para recuperar el humedal
La rehabilitación de Coris requeriría un plan que permita identificar los sectores con mayores posibilidades de recuperación y establecer medidas específicas para cada área. Entre los lugares que podrían ser prioritarios se encuentran las zonas donde brotan nacientes termales, que tendrían condiciones favorables para restablecer parte de la dinámica natural del ecosistema.
Una de las primeras medidas propuestas consiste en cerrar los drenajes artificiales y retirar diques u otras estructuras que alteran el flujo del agua. El objetivo es recuperar, en la medida de lo posible, la capacidad del terreno para almacenar el recurso hídrico y permitir que el humedal inicie un proceso de regeneración.
No obstante, la restauración completa presenta dificultades debido a la presencia de viviendas, industrias y propiedades privadas dentro del área. Por eso, Wohl planteó establecer una zonificación que determine qué sectores pueden rehabilitarse y qué restricciones deberían aplicarse.
El futuro del humedal de Coris depende de la posibilidad de frenar las intervenciones que continúan alterándolo y recuperar sus funciones naturales. Su conservación resulta fundamental para proteger a las aves que dependen de este refugio en el Valle Central y para mantener un ecosistema capaz de regular parte del agua que circula por la región.









