Al-Ula: esta ciudad de más de 7.000 años vuelve a abrir sus puertas este año

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Redactora
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Todo aquel que lo ha podido visitar, lo califica como un lugar extraordinario. Un lugar increíble donde el valor patrimonial y natural se ve reflejado en mitad del desierto para regalarnos una joya a la altura de atracciones turísticas mundiales como Petra.

Fue descubierta una parte del territorio de Arabia Saudí con una historia marcada por las antiguas rutas comerciales, en la que se esconden maravillas del pasado que comienzan a darse a conocer al mundo. Un legado de miles de años hasta ahora reservado a unos pocos.

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Durante muchos siglos, una enorme extensión de miles de kilómetros ubicada en un área desértica del actual territorio de Arabia Saudí formaba parte de la conocida Ruta del Incienso, un conjunto de vías comerciales que unían las costas del océano Índico y la península arábiga con el norte de África y el mar Mediterráneo, mucho antes de la época islámica.

En aquellos tiempos, la civilización nabatea – cuya capital llegó a ser la famosa Petra, en la actual Jordania – floreció en esta región que sería más tarde ocupada por los reinos de Lihyan y Dadan, al noroeste de Arabia, mencionados en la Biblia, en el Antiguo Testamento.

Antiguos reinos olvidados que los arqueólogos se están esforzado por desvelar en los últimos años, aprovechando el gran impulso turístico que Arabia Saudí quiere dar actualmente a su patrimonio.

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El epicentro de esta región de la península arábiga inexplorada por la humanidad, a pesar de haber estado habitada desde hace 7000 años, es Al-Ula, la que fuera capital de aquellos reinos que controlaban el comercio de caravanas.

Muchos coinciden en calificar a toda el área arqueológica de Al-Ula como un enorme museo al aire libre en el que las maravillas naturales del desierto son el escenario perfecto para unas obras patrimoniales mimetizadas perfectamente en este ambiente de roca y arena.

La ciudad de Al-Ula propiamente dicha fue un antiguo asentamiento que creció al amparo de la relativa abundancia de agua en este punto y el desarrollo de la agricultura, lo que sirvió de base para un posterior centro comercial que recibía a los viajeros de la famosa Ruta del Incienso. Gracias a ello, germinó una población de la que hoy en día contamos con la evidencia de un mercado, catorce puertas, cinco plazas y un gran conjunto de viviendas.

El templo de Dadan, el fuerte, las tumbas talladas en la roca dominando la ciudad – con las de los leones como icono de ellas – y las numerosas inscripciones encontradas en las excavaciones, nos hablan de la capital de una civilización de la que queda aún mucho por descubrir.

A ello se une, a 22 kilómetros al norte de Al-Ula, el sitio de Madain Saleh – la antigua Hegra – declarado en 2008 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y conocido como «la nueva Petra». Decenas y decenas de tumbas nabateas perfectamente talladas en los afloramientos rocosos, de una belleza sublime.

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Los conjuntos de Jabal Al Banat, Jabal Al Ahmar y Jabal Ithlib nos permitirán sumergirnos en un mundo de tumbas pétreas talladas en la roca arenisca, mientras que la simbólica Qasr Al Farid nos hará sentir de verdad que estamos ante un lugar único en el mundo.

Mientras, Jabal Ikmah, «la biblioteca al aire libre», es un conjunto de centenas de inscripciones grabadas en la roca de un desfiladero, con todo tipo de mensajes y representaciones, muchas de las cuales cuentan con más de dos mil quinientos años de antigüedad.

Pero la grandeza de Al-Ula no solo se ciñe al gran patrimonio arqueológico, explorado e inexplorado aún, sino que se debe también al bellísimo entorno desértico y las increíbles formaciones rocosas que armonizan todo el conjunto.

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La erosión ha dado lugar a un escenario natural excepcional con maravillas como la roca del Elefante o Jabal Al Fil, una enorme masa rocosa de 52 metros de altura con la forma de este animal. O las rocas de la Vasija, de la Cara, de la Seta y las impresionantes rocas Danzantes o la roca del Arco Iris. Qué decir también de Al Gharameel, un conjunto de formaciones que suelen ser visitadas durante la noche al formar un efecto excepcional con la bóveda celeste en mitad del desierto.

En definitiva, y aunque el verdadero potencial de Al-Ula no parece aún vislumbrarse debido a la gran cantidad de sorpresas que aún permanecen inexploradas o por descubrir, por el momento ya podemos disfrutar de una buena parte de esta joya a cielo abierto de Arabia Saudí.

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