“Argentina en color”: Conoce el proyecto que revive y da color a viejas fotografías del Archivo General de la Nación

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¿Alguna vez sentiste curiosidad por descubrir cómo serían las viejas fotografías seas de Argentina o de cualquier otra parte del mundo, tomadas en blanco y negro por supuesto, que se conservan en alguna caja familiar? O mejor aún, ¿descubrir cómo serían los más importantes registros de la historia mundial si pudieran convertirse a color?

Como ser, podríamos descubrir cómo luciría la fotografía de Kim Phuc, la niña que conmocionó al mundo a partir de la imagen de la Guerra de Vietnam, o apreciar en color ese momento exacto en que un soldado americano y una enfermera se besan en Times Square a finales de la Segunda Guerra Mundial.

Sin dudas, se trata de un verdadero hallazgo y descubrimiento en el que la tecnología podría contribuir a conocer de mejor manera algunos de los momentos más memorables.

Y ese es en parte la propuesta de “Argentina en color“, un proyecto fotográfico, liderado por un joven llamado Fernando Furundarena. que consiste en colorear fotos antiguas que fueron tomadas inicialmente en blanco y negro, en su mayoría alrededor de los años 1900.

Gran parte de los registros de aquellos años, algunos se destacan principalmente por pertenecer a las décadas del 30 y 40, han sido facilitados por el Archivo General de la Nación, dependencia del Ministerio del Interior de la Argentina.

Esta entidad fue fundada en agosto del año 1821 y hoy en día permite consultar su acervo documental. El AGN reúne y alberga numerosas colecciones documentales escritas, visuales y sonoras que se remontan a la época colonial. Sus colecciones abarcan desde el año 1600 hasta aproximadamente 1970.

Según ha indicado Fernando a otros medios locales, el proyecto surgió por un interés particular y personal sobre la historia argentina y, sobre todo, por el patrimonio arquitectónico que estuvo en el país a finales del Siglo XIX y principios del Siglo XX. “Parte de ese patrimonio se ha conservado y otros no, por lo que gracias a las imágenes en color es posible apreciar cómo se podrían haber visto en ese momento” argumenta Fernando como detalle a uno de los principales objetivos que impulsaron a desarrollar esta iniciativa.

A través de las imágenes en color la gente joven se siente más identificado con lo que ve. No está tan acostumbrado a ver imágenes en blanco y negro, entonces por ahí se interesa más por la historia, por los patrimonios, nuestra cultura… También une generaciones, la gente más adulta que ve estas fotos se identifica con revivir estos momentos. Los jóvenes, por su parte, conectan con sus abuelos o bisabuenos, en donde se comparten las imágenes y resulta un tema de conversación entre ambos.

Fernando Furundarena

¿Cómo es el proceso para dar color a estas viejas fotografías de Argentina?

Como todo proyecto fotográfico, para cumplir con los objetivos se requiere de precisión, constancia y armonía en el contenido.

Según ha indicado Fernando, el proyecto consta de tres etapas. La primera y la más importante es elegir cuál o cuáles serán las imágenes a trabajar. Es importante que las mismas cuenten con buena calidad para facilitar la coloración.

Argentina en color

La segunda etapa es consultar a los expertos del tema para ver qué colores son los que posiblemente hayan sido los originales en esas fotos antiguas. Esto último por ejemplo siguiendo los tonos más comunes en las vestimentas, o los colores escogidos para el transporte de la época, entre otros.

El tercer paso ya consiste en la edición técnica de las fotos. Por un lado, Fernando utiliza un software de Inteligencia Artificial que ayuda a otorgar una primera tonalidad en los colores. La segunda parte de esta etapa se realiza mediante la herramienta de edición de imagen digital Photoshop, gracias a la cual recorta en varias capas la foto y se dedica a colorear cada una de esas capas. Este trabajo puede llegar a tomar entre 6 y 7 horas por cada foto.

Si te interesa conocer más fotografías como estas, ¡sigue a @argentinaencolor en Instagram!

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Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá por ingerir alimentos fuera de su dieta habitual

No hace más de diez días que compartíamos una alegre noticia que llegaba desde los Esteros del Iberá a todo el territorio argentino: en la provincia de Corrientes, tres guacamayos rojos recién nacidos parecían marcar un gran avance para la recuperación de la especie, considerada por más de 100 años como en extinción.

Incluso advertíamos que posiblemente, estos guacamayos fueran los primeros en nacer en estado silvestre, luego de 150 años de extinción. Motivo por el cual el acontecimiento había sido muy celebrado por los trabajadores en el predio y la fundación Rewilding Argentina, creada en el año 2010 para enfrentar y revertir la extinción de especies y la degradación ambiental resultante, recuperando la funcionalidad de los ecosistemas y fomentando el bienestar de las comunidades locales.

Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá
Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá

Ahora, tristemente, la misma fundación fue encargada de comunicar la muerte de uno de los tres pichones de guacamayo rojo que habían nacido días atrás en el Iberá. Tras un exhaustivo control y necropsia, detectaron que había sido alimentado con semillas de girasol, una oleaginosa no nativa perjudicial para estas aves.

Las mismas han sido provistas por humanos, marcando la polémica en una práctica que no es la primera vez que se debate: el peligro que podría causar dar de comer a animales con alimentos indebidos o fuera de su dieta habitual.

“Uno de esos pichones a los pocos días aparece muerto y en la necropsia se le encuentran en el buche restos de semillas de girasol, justo en el momento que nos llega la información de que había una mujer, que es operadora de turismo, guía del parque provincial, coordinadora de un Club de Observadores de Aves (COA) de la localidad de Ituzaingó, que estaba cebando a los guacamayos con una bandeja donde ponía diferentes semillas, entre ellas de girasol”

Marisi López, referente de la fundación Rewilding Argentina

Además, López detalló que “se tardan años en lograr que estas aves aprendan a ser libres, aprendan a reconocer los frutos silvestres para poder comer y dejen de comer alimentados por una persona en una bandeja y el hecho de que se las pongan hace que retrocedan en la fase de aprendizaje… El girasol es altamente dañino porque tiene una gran concentración de aceite que hace que los guacamayos se vuelvan adictos y que en largo plazo les ocasione la muerte“.

En efecto, los responsables de la fundación descubrieron que el padre de estos guacamayos recién nacidos iba hasta esas bandejas y después alimentaba a los pichones. En diálogo con la agencia de noticias Télam, desde Rewilding destacaron que se trata de “una noticia tremenda para el proyecto porque pone en riesgo la salud de los guacamayos, de los que ya están libres, de los tres guacamayos rojos recién nacidos, porque volvemos un paso atrás en su libertad y vuelven a ser mascotas“.

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