Arte (y más arte) es lo que se respira en cada rincón de Florencia

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¡Buongiorno Firenze!

Acabamos de bajar del tren, un recorrido relativamente corto. La estación no está tan cerca del hotel como creíamos, aunque no es una distancia tan terrible. Caminamos por Vía Tornabuoni, una calle ideal para shopping, llena de tiendas muy trendy y de grandes firmas italianas.

Al llegar a nuestro hotel, Palazzo Alfieri (Lungano Corsi #2), un “bell boy” nos recibe y nos indica que el check-in es en un edificio contiguo, aunque llegamos temprano, nuestra habitación está lista. Un elevador pequeñito y llegamos a nuestra habitación. Es en verdad hermosa, decorada con un estilo minimalista en tonos grises y negros y un baño impecable. El desayuno está incluido y el Wifi funciona increíble. Descargamos mapas y empezamos. Desde nuestro hotel vemos el puente Vecchio y desde el puente de la Santa Trinidad podemos tomar grandes fotos, esta muy cerca.

Firenze

Caminamos hacia él y nos percatamos que es como si fuera una calle sobre el río Arno,  hay tiendas a lo largo de él. Al otro lado caminamos hacia el La Piazza Michaelangello, está sobre una colina, la subida es ardua, se puede subir en coche (taxi, vespa, etc.) y hay estacionamiento, pero queremos caminar. Al llegar nos recibe una reproducción de El David, solo que esta es de mármol verde y es notablemente más pequeña. No dejes de venir aquí, tiene las mejores vistas de la ciudad (¡y es gratuito!). Tomamos algunas fotos y una cerveza mientras nos preparamos para bajar.

Al regreso caminamos por entre las calles, esta increíble ver las vespas estacionadas una junto a la otra, en todos sus colores. Pasamos por la Basilica di Santa Croce di Firenze, ahí está la tumba de Miguel Ángel y el monumento a Dante Alighieri.  Hay un mercado navideño, compramos un poco de chocolate caliente y nos dirigimos hacia la Piazza Dell’ Duomo.

Street Art, Firenze

Cruzamos un arco y nos recibe un árbol navideño junto a un carrusel en Piazza della Repubblica, la temperatura ha empezado a disminuir, pero no el ánimo. Llegamos al Duomo, que es la cúpula de la Catedral de Santa María del Fiore y es simplemente tan  hermoso como grande. La decoración de sus paredes externas me recuerda a un rompecabezas tridimensional, el patrón de sus colores es casi hipnótico. Casi no puedo esperar a mañana para verlo por dentro, frente a este, la Puerta del Paraíso que es la entrada al Baptisterio de San Juan (San Giovanni).

Ahora vamos hacia la Piazza Della Signoria, personalmente soy muy fan de la mitología griega y por aquí anda la estatua de Perseo. Al salir de una calle está la Torre di Arnulfo, junto al Palazzo Vecchio. Resguardada por la fuente de  Neptuno, otra reproducción de David y a un lado, Perseo con su casco alado, una espada en una mano y la cabeza de Medusa en la otra. Esta escultura da la bienvenida a un pequeño espacio donde están otras más (Loggia dei Lanzi), entre ellas, el Centauro Neso.

Ponte Vecchio una sera di luglio

Regresamos a la torre y entramos sin querer (literal: vimos una puerta abierta y entramos) a ver “Lights of Florence”, una proyección en la que un dron nos lleva a conocer la ciudad de noche desde las alturas… Si aún está NO TE LO PIERDAS. (Dura unos 10 minutos, funciones continuas y, lo mejor, es gratuita); esto es dentro del Palazzo Vecchio, en una entrada lateral. Ya tenemos hambre, comemos en pizza y vino en Ristorante Cantastorie (Via della Condotta 7/9, en la plaza, frente a la estatua de Perseo) y a dormir.

Despertamos y tomamos el desayuno del hotel (bastante bueno). Tomamos el puente Vecchio hacia el Palacio Pitti, entramos a los jardines Boboli y… ¡wow! Vaya que si nos hemos maravillado, la carta de presentación es la fuente Belvedere. De ahí a caminar, el recorrido te tomará poco más de una hora, hazlo sin prisas, sube, baja, corre, respira, descansa un poco en alguna escalinata para contemplarlos nuevamente.

HDR FIRENZE (check large size)

De salida dejamos nuevamente el mapa y (nos perdemos) decidimos recorrer las calles y dejamos que Florencia nos cautive, y lo logra. Las calles pequeñas y estrechas, los pequeños cafés con apenas 3 mesas donde los locales toman el té. Vamos hacia el Duomo, no hay fila, solo nos piden un poco de orden y respeto, tanto a las imágenes, como a la religión misma (al final, es una iglesia). El interior es igual de increíble que su exterior, un momento de reflexión y estamos listos para ir a la Galleria Dell’accademia a ver El David, aquí si hay un poco de fila, pero es apenas de 10 minutos. Al entrar recorremos un par de salas antes, y ahí, al fondo de un pasillo, en un ala más bien circular (para poder verlo por todos lados) está la obra maestra de Miguel Ángel. Es simplemente Perfecto.

De regreso, paramos a comer en Trattoria Ponte Vecchio (Lungarno Archibusieri 8) muy cerca del Puente.  Se acerca la hora de ir por nuestras maletas, pues hay que tomar un tren que nos llevará a Venecia.

A diferencia de Roma, donde todo era historia, aquí, todo es arte. Y es hermoso.

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