Autorizaron a familias argentinas a viajar para conocer a sus hijos recién nacidos a través de subrogación de vientre

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Lo que durante muchas semanas fue angustia y desesperación, desde el jueves pasado se ha transformado en esperanza y alegría. Se trata de familias argentinas que, al decretarse el aislamiento obligatorio y la suspensión de operaciones aéreas tanto en su país como en el resto del mundo, han quedado imposibilitadas de viajar a conocer a sus hijos.

Sí, efectivamente. Un escenario que se repite mucho en parejas que han visto en la subrogación de vientres la posibilidad de armar una familia. Sin embargo, los obstáculos consecuentes del surgimiento y propagación del virus han provocado postergación en muchas personas que ansiaban subirse cuanto antes a un avión para acompañar a la persona gestante en el parto y darle la bienvenida a la vida a su nuevo hijo.

Pero aunque sea, es más vale tarde que nunca, y al menos 9 parejas argentinas recibieron la autorización para volar el pasado jueves 28 de mayo.

Según ha trascendido, el avión salió desde Ezeiza con destino al aeropuerto de Barajas, en Madrid. En el mismo viajaban algunos residentes españoles que deseaban regresar a su país, como también argentinos radicados que también querían retornar a sus hogares.

Y, con la emoción a flor de piel, también viajaron 9 parejas que conectarían sus vuelos desde Madrid a Kiev, la capital de Ucrania. Allí sería el tramo final de la odisea para conocer a sus hijos recién nacidos a través de la subrogación de vientre, o bien a esperar que pronto nacieran sus pequeños para disfrutar de sus primeras horas.

La aerolínea de bandera Aerolíneas Argentinas compartió una emocionante postal en sus redes sociales: una pareja se abraza, con mochilas y maletas en manos, mientras camina por la manga para abordar el avión que los llevará para volver al país con el nuevo integrante de su familia:

El medio digital Infobae relató la experiencia de Adrea Díez y Fernando Montero, una pareja argentina que tenía mucha expectativa por cargar en brazos y disfrutar el reciente nacimiento de su hijo Ignacio. Sin embargo, con coronavirus mediante, Ignacio nació el 29 de abril y sus padres sólo pudieron verlo a través de una pantalla: “El día a día a la distancia fue desesperante. Teníamos videollamadas de 10 minutos con un pésima conexión. Lo quería ver, pero cuando lo veía solito en la cuna me quebraba. Qué injusto todo”.

Andrea quedó imposibilitada de viajar a conocer a su hijo Ignacio, nacido a través de subrogación de vientre| Foto: Infobae

Afortunadamente, y luego de completar un sinfín de papeles, el 29 de mayo pudieron embarcar rumbo a Madrid y desde ahí continuar hacia Kiev. “Estallamos en llanto cuando nos llamó el embajador para avisarnos que viajábamos. Lo sentía tan lejano e imposible porque fueron muchos días de angustia” detallaron.

Aún así, todavía no podrá concretarse el encuentro más deseado. El gobierno extranjero ha dispuesto una cuarentena obligatoria para prevenir el contacto por el arribo de personas que pudieran estar infectadas con el virus. En efecto, Andrea y su pareja deberán parar en un hospedaje y estar aislados durante varios días para descartar síntomas del virus: “Contratamos un hotel para los días de aislamiento. Al octavo día nos harán un hisopado, si el resultado es negativo, recién ahí podremos buscarlo”.

Sin dudas, la ansiedad es mucha. Pero el amor también, y los recientes padres podrán ser capaces de sacar sus mejores fuerzas para sobrellevarlo de la mejor manera.

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Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá por ingerir alimentos fuera de su dieta habitual

No hace más de diez días que compartíamos una alegre noticia que llegaba desde los Esteros del Iberá a todo el territorio argentino: en la provincia de Corrientes, tres guacamayos rojos recién nacidos parecían marcar un gran avance para la recuperación de la especie, considerada por más de 100 años como en extinción.

Incluso advertíamos que posiblemente, estos guacamayos fueran los primeros en nacer en estado silvestre, luego de 150 años de extinción. Motivo por el cual el acontecimiento había sido muy celebrado por los trabajadores en el predio y la fundación Rewilding Argentina, creada en el año 2010 para enfrentar y revertir la extinción de especies y la degradación ambiental resultante, recuperando la funcionalidad de los ecosistemas y fomentando el bienestar de las comunidades locales.

Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá
Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá

Ahora, tristemente, la misma fundación fue encargada de comunicar la muerte de uno de los tres pichones de guacamayo rojo que habían nacido días atrás en el Iberá. Tras un exhaustivo control y necropsia, detectaron que había sido alimentado con semillas de girasol, una oleaginosa no nativa perjudicial para estas aves.

Las mismas han sido provistas por humanos, marcando la polémica en una práctica que no es la primera vez que se debate: el peligro que podría causar dar de comer a animales con alimentos indebidos o fuera de su dieta habitual.

“Uno de esos pichones a los pocos días aparece muerto y en la necropsia se le encuentran en el buche restos de semillas de girasol, justo en el momento que nos llega la información de que había una mujer, que es operadora de turismo, guía del parque provincial, coordinadora de un Club de Observadores de Aves (COA) de la localidad de Ituzaingó, que estaba cebando a los guacamayos con una bandeja donde ponía diferentes semillas, entre ellas de girasol”

Marisi López, referente de la fundación Rewilding Argentina

Además, López detalló que “se tardan años en lograr que estas aves aprendan a ser libres, aprendan a reconocer los frutos silvestres para poder comer y dejen de comer alimentados por una persona en una bandeja y el hecho de que se las pongan hace que retrocedan en la fase de aprendizaje… El girasol es altamente dañino porque tiene una gran concentración de aceite que hace que los guacamayos se vuelvan adictos y que en largo plazo les ocasione la muerte“.

En efecto, los responsables de la fundación descubrieron que el padre de estos guacamayos recién nacidos iba hasta esas bandejas y después alimentaba a los pichones. En diálogo con la agencia de noticias Télam, desde Rewilding destacaron que se trata de “una noticia tremenda para el proyecto porque pone en riesgo la salud de los guacamayos, de los que ya están libres, de los tres guacamayos rojos recién nacidos, porque volvemos un paso atrás en su libertad y vuelven a ser mascotas“.

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