La temporada de verano en el sur de Brasil avanza con una alerta sanitaria que preocupa tanto a autoridades como a turistas. En destinos muy concurridos como Florianópolis y Balneario Camboriú, se registró un fuerte aumento de casos de gastroenteritis, que ya superan los 10.600 episodios en lo que va del año. El brote está directamente vinculado a la contaminación del agua en varias playas del estado de Santa Catarina.
Según los reportes oficiales, más de un tercio de los puntos monitoreados en la región fueron clasificados como no aptos para el baño, principalmente por la presencia elevada de la bacteria Escherichia coli, un microorganismo asociado a infecciones gastrointestinales. La combinación de lluvias intensas, alta presión cloacal y una gran afluencia turística generó un escenario propicio para la propagación de la enfermedad.
Cuáles son los síntomas más frecuentes
La gastroenteritis es una infección que afecta el estómago y los intestinos. El síntoma principal es la diarrea aguda, definida como tres o más deposiciones líquidas en 24 horas. A esto suelen sumarse náuseas, vómitos, dolor abdominal, fiebre y malestar general.

En los casos más graves, las deposiciones pueden presentar sangre o moco, un cuadro conocido como disentería, que requiere atención médica inmediata. Los síntomas suelen aparecer entre uno y cuatro días después del contacto con agua o alimentos contaminados. Aunque la mayoría de los cuadros se resuelve en pocos días, el riesgo de deshidratación es la principal preocupación, especialmente en personas vulnerables.
Quiénes corren mayor riesgo
Los niños y los adultos mayores son los grupos más afectados. En la infancia, el sistema inmunológico aún está en desarrollo y la pérdida rápida de líquidos puede volverse peligrosa en poco tiempo. En los adultos mayores, influyen la menor reserva fisiológica y la presencia de enfermedades crónicas. Las personas con defensas bajas también tienen más probabilidades de sufrir complicaciones.
En niños, determinadas cepas de Escherichia coli pueden derivar en cuadros poco frecuentes pero graves, por lo que la consulta médica temprana es fundamental ante cualquier síntoma.
Qué cuidados tener durante el viaje
La prevención es la herramienta más eficaz. Las autoridades recomiendan evitar el contacto con playas señalizadas como no aptas para el baño, sobre todo en zonas cercanas a desembocaduras de ríos, canales pluviales y áreas urbanas. También es clave extremar precauciones durante las 24 a 48 horas posteriores a lluvias intensas, cuando aumenta la contaminación del mar.
En cuanto al consumo, se aconseja beber únicamente agua potable o embotellada, incluso para el cepillado de dientes, y evitar tragar agua de mar o de duchas. Los alimentos deben estar bien cocidos: se recomienda no consumir carnes, pescados ni mariscos crudos, y lavar frutas y verduras con agua segura o elegirlas peladas.

La higiene de manos antes de comer y después de ir al baño reduce significativamente el riesgo de contagio. También se desaconseja el consumo de hielo, jugos de procedencia desconocida y alimentos de puestos callejeros sin habilitación sanitaria.
Cómo se trata la gastroenteritis
El tratamiento se basa principalmente en la hidratación para reponer líquidos y electrolitos perdidos. En la mayoría de los casos, el abordaje es sintomático y apunta a aliviar el dolor, la fiebre y las náuseas. Los antibióticos solo se indican en situaciones puntuales y bajo prescripción médica.
Se recomienda una dieta blanda, con arroz, pan tostado, frutas no ácidas y proteínas magras, además de reposo. La consulta médica es indispensable si los síntomas se agravan, persisten varios días o afectan a personas de riesgo.
En plena temporada alta, el brote de gastroenteritis en el sur de Brasil funciona como una advertencia clara: informarse, prevenir y actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre unas vacaciones tranquilas y un problema de salud serio.






