Buscan personal para contar pingüinos en la Antártida y pagan hasta 2.500 euros al mes

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Una fundación británica ofrece puestos de trabajo por una temporada de entre cinco y seis meses en una histórica base antártica. Las tareas incluyen censar pingüinos, atender turistas y gestionar una oficina postal, con alojamiento, comida y equipamiento incluidos.

Trabajar rodeado de hielo, observar pingüinos en su hábitat natural y vivir durante varios meses en uno de los lugares más remotos del planeta es una posibilidad para quienes se animen a una experiencia laboral fuera de lo común. Una fundación británica busca personal para trabajar en una histórica base de la Antártida, con una remuneración mensual de entre 1.700 y 2.500 euros, además de alojamiento, comida y equipamiento para afrontar las condiciones climáticas extremas.

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La convocatoria está vinculada con el UK Antarctic Heritage Trust (UKAHT), una organización dedicada a preservar el patrimonio histórico británico en la región antártica. Cada temporada, la entidad conforma un equipo reducido para mantener en funcionamiento una antigua base militar que hoy recibe visitantes de distintas partes del mundo y alberga una importante colonia de pingüinos.

El trabajo se desarrolla en la isla Goudier, en el archipiélago Palmer, donde se encuentra Port Lockroy. Aunque el lugar está rodeado de paisajes helados y fauna silvestre, las responsabilidades van mucho más allá de observar animales: los seleccionados deben atender a los turistas, ocuparse de una tienda de recuerdos, gestionar correspondencia y colaborar con el seguimiento de las aves que habitan la zona.

La propuesta contempla una estadía de aproximadamente cinco a seis meses, principalmente durante la temporada turística antártica, que se extiende entre noviembre y marzo. Se trata de una experiencia que combina tareas de atención al público, conservación histórica y monitoreo ambiental, en un entorno que exige capacidad de adaptación y disposición para convivir con un grupo reducido de personas.

Port Lockroy tiene una historia particular. La base fue establecida en 1944, durante la Segunda Guerra Mundial, como parte de la Operación Tabarín, una misión británica que buscaba reforzar la presencia del país en la Antártida. Después de funcionar durante años, quedó abandonada en 1962 y, décadas más tarde, fue restaurada para preservar su valor histórico.

Actualmente, el sitio está protegido como monumento histórico y funciona como un pequeño museo que permite conocer cómo era la vida en una estación antártica. También cuenta con una tienda de recuerdos y una oficina postal conocida como Penguin Post Office, que se convirtió en una de las atracciones más particulares del lugar.

Durante los meses de mayor actividad, miles de turistas llegan a la isla a bordo de cruceros de expedición. Los integrantes del equipo deben recibirlos, brindar información sobre la historia de la base y garantizar que las visitas se desarrollen de manera compatible con la conservación del patrimonio y el entorno natural.

Entre las tareas cotidianas se encuentra la atención de la tienda, donde se organizan y venden productos a los visitantes. También deben clasificar y sellar cartas y postales que se envían desde este remoto rincón del mundo. Según la información difundida sobre el puesto, durante una temporada pueden llegar a procesarse más de 80.000 postales, una cifra que refleja el interés que despierta la oficina postal antártica.

Sin embargo, una de las responsabilidades más llamativas es la colaboración en el seguimiento de la colonia de pingüinos papúa que vive en la isla Goudier. Los trabajadores participan en observaciones y censos que permiten registrar la actividad reproductiva de las aves y conocer cómo evoluciona su población a lo largo de la temporada.

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El procedimiento requiere prestar atención a distintas etapas del ciclo reproductivo. Durante las primeras semanas, el equipo debe limitar sus recorridos por determinadas zonas para evitar molestias a los animales. Una vez que la mayoría de los nidos tiene huevos, se realiza un recuento general de la colonia.

Más adelante, los trabajadores vuelven a observar a los pingüinos para registrar la cantidad de polluelos y seguir su desarrollo. Esta información contribuye al monitoreo ambiental de la zona y permite reunir datos sobre una colonia que vive en un entorno sometido a cambios naturales y a la presencia estacional de visitantes.

La convivencia con la fauna exige respetar protocolos específicos. Aunque los pingüinos pueden encontrarse cerca de las instalaciones, las tareas deben realizarse procurando reducir las alteraciones en su comportamiento, especialmente durante la reproducción. Por eso, el puesto requiere responsabilidad y disposición para seguir procedimientos de conservación.

En cuanto a la remuneración, los salarios informados se sitúan entre 1.700 y 2.500 euros mensuales, según las condiciones del puesto. La organización también cubre el alojamiento, la alimentación y el equipamiento necesario para trabajar en temperaturas bajo cero, lo que permite reducir los gastos que normalmente tendría una persona durante una estadía de varios meses.

No obstante, vivir en Port Lockroy implica aceptar condiciones muy diferentes a las de una ciudad. La base no dispone de agua corriente y el suministro de agua potable depende de los recipientes que se trasladan desde las embarcaciones que llegan a la isla. Por este motivo, el consumo debe administrarse cuidadosamente.

Las duchas también son limitadas y, en condiciones habituales, pueden realizarse aproximadamente una vez por semana. Si el clima dificulta la llegada de barcos, las restricciones pueden prolongarse. A esto se suman el aislamiento, el frío intenso, los servicios limitados y la necesidad de compartir espacios durante buena parte de la estadía.

Por eso, más allá del atractivo de trabajar con pingüinos y conocer la Antártida, la experiencia requiere flexibilidad, buena convivencia y capacidad para desenvolverse en un ambiente exigente. Los seleccionados deberán combinar las responsabilidades laborales con una rutina en la que las condiciones meteorológicas pueden modificar los planes y las tareas de cada jornada.

La convocatoria del UK Antarctic Heritage Trust ofrece una oportunidad poco habitual para quienes buscan una experiencia laboral internacional vinculada con la conservación y el turismo. Durante varios meses, el equipo tendrá la responsabilidad de mantener vivo un sitio histórico, recibir visitantes de todo el mundo y contribuir al seguimiento de una de las especies más representativas de la fauna antártica.

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