California utiliza 1.300 cámaras e inteligencia artificial para detectar incendios forestales

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California puso en marcha una extensa red de vigilancia que combina cerca de 1.300 cámaras de alta resolución e inteligencia artificial para detectar incendios forestales en sus primeras etapas. El sistema, conocido como ALERTCalifornia y administrado por la Universidad de California en San Diego (UC San Diego), permite identificar focos de fuego antes de que se registre la primera llamada al servicio de emergencias 911.

Desde que incorporó inteligencia artificial en 2023, la red logró detectar primero el 51% de los incendios registrados en el estado, una proporción que continúa creciendo. Además, sus imágenes pueden consultarse en tiempo real por internet, por lo que la información no queda limitada a los equipos de emergencia.

El programa funciona sin fines de lucro y recibe financiamiento principalmente de CAL FIRE, la agencia estatal de bomberos, y de grandes compañías de servicios públicos. Su presupuesto anual puede alcanzar los 14 millones de dólares.

Las cámaras están distribuidas en puntos estratégicos de California, desde acantilados de más de 450 metros de altura hasta torres de telefonía y antiguas estructuras de vigilancia forestal. Su objetivo es observar zonas de difícil acceso y advertir sobre posibles focos antes de que se conviertan en incendios de gran magnitud.

Cada instalación cuenta con dos cámaras que funcionan en paralelo para reducir el riesgo de fallas. Una realiza un barrido de 360 grados cada dos minutos, mientras que la otra puede ser controlada de manera remota por los equipos de emergencia para observar sectores específicos o ampliar la imagen de un punto de interés.

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En condiciones favorables, los dispositivos pueden alcanzar una visión de hasta 96 kilómetros durante el día. Por la noche, gracias a la tecnología infrarroja, el alcance puede extenderse hasta 193 kilómetros. Algunos modelos también incorporan sensores capaces de identificar puntos calientes y posibles rebrotes incluso cuando una columna de humo dificulta la visibilidad.

Para funcionar en lugares remotos, las estaciones utilizan paneles solares, baterías de litio y conexión satelital mediante Starlink. Su mantenimiento está a cargo de un equipo de cuatro técnicos que recorre decenas de miles de kilómetros al año para instalar, reparar y conservar los equipos operativos.

La infraestructura debe soportar condiciones complejas, desde tormentas eléctricas hasta daños provocados por los propios incendios que busca detectar.

La inteligencia artificial analiza las imágenes de manera continua y, cuando identifica una posible columna de humo, envía una alerta a los centros de comando. Allí, el personal especializado verifica qué está ocurriendo, ya que las señales también pueden corresponder a quemas agrícolas controladas o a bancos de niebla.

Una vez confirmado el incidente, los responsables pueden decidir con mayor rapidez cuántos recursos movilizar y qué estrategia utilizar. Según las características del fuego, esto puede incluir un ataque aéreo o la vigilancia del foco sin intervención inmediata.

“Este sistema cambió el mundo de la respuesta. Tenemos visibilidad inmediata e información inmediata para tomar decisiones”, afirmó J. C. Greenberg, subjefe del Departamento de Bomberos del condado de Napa, durante la instalación de uno de los dispositivos en Soda Canyon.

ALERTCalifornia tiene una historia que comenzó mucho antes de la incorporación de la inteligencia artificial. En 2001, UC San Diego desarrolló una red de sensores remotos destinada a detectar actividad sísmica en los alrededores de la ciudad. Sin embargo, el devastador incendio de Cedar, ocurrido en 2003, evidenció el potencial de las cámaras para anticipar emergencias.

Aquel siniestro arrasó más de 100.000 hectáreas y provocó 15 muertes. Después de la tragedia, una empresa local de servicios públicos solicitó la instalación de más de dos docenas de cámaras, lo que impulsó el crecimiento de la red y su orientación hacia la prevención de incendios forestales.

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Otro episodio relevante fue el incendio de Kincade, en 2019. Después de que los incendios de los condados de Napa y Sonoma causaran decenas de muertes en 2017, la instalación de nuevas cámaras en la región permitió detectar el fuego de Kincade en una etapa temprana y seguir su evolución a distancia. En ese caso no hubo víctimas fatales.

“Las mayores historias de éxito son los incendios de los que nunca escuchaste hablar”, explicó Falko Kuester, codirector de ALERTCalifornia y profesor de ingeniería en UC San Diego.

La red también incorpora tecnologías que permiten estudiar el territorio y anticipar cómo podría comportarse un incendio. Mediante drones y aeronaves equipados con LiDAR, un sistema que utiliza pulsos láser para medir distancias y características del terreno, y con imágenes hiperespectrales, los investigadores recopilan información detallada sobre los bosques.

Estos datos ayudan a caracterizar la biomasa, estimar la humedad de la vegetación y modelar el comportamiento potencial del fuego. Hasta el momento, los equipos reunieron información de alta densidad sobre unos 77.700 kilómetros cuadrados en áreas de riesgo elevado y extremo de la Sierra Nevada.

El conjunto de datos está disponible para organismos gubernamentales, investigadores, empresas de servicios públicos y el público en general. Además de contribuir a la prevención, permite analizar los efectos de los incendios sobre la calidad del aire, el agua y el suelo, y estudiar riesgos posteriores, como deslizamientos de tierra y flujos de escombros.

El próximo objetivo es ampliar la infraestructura hasta alcanzar las 1.800 cámaras. Neal Driscoll, director del programa y científico de la Institución Scripps de Oceanografía, impulsa la expansión para cubrir sectores que todavía presentan dificultades de vigilancia, como cañones profundos, caminos sin salida y zonas donde las viviendas se encuentran próximas a áreas forestales.

La demanda también crece entre propietarios de terrenos rurales que buscan incorporar cámaras para mejorar la vigilancia de sus propiedades.

Actualmente, el sistema procesa el equivalente a un gigapíxel de información visual por segundo, es decir, mil millones de puntos de datos. A medida que se instalan nuevos dispositivos y se incorporan otros sensores, el volumen de información continúa aumentando.

A largo plazo, los responsables del proyecto buscan desarrollar un “gemelo digital” de California, una plataforma capaz de integrar los distintos flujos de información para transformar los datos recopilados en herramientas útiles para tomar decisiones en tiempo real.

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