Cazadores de trofeos mataron 100 frailecillos para llevárselos a su casa como souvenirs

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Un grupo de cazadores asesinaron a 100 frailecillos para llevárselos a su casa como trofeos.

Los viajes a Islandia, donde es legal cazar frailecillos, rondan los 360 dólares, a pesar de que las aves estaba clasificadas como en peligro de extinción desde el 2018.

Websites offer grisly hunting trips for around £3,000, offering people the chance to go to Iceland and kill a “bag” of puffins. The hunters boast of being able to shoot up to one hundred at a time

Posted by Ban Trophy Hunting on Sunday, July 28, 2019

La Campaña para Prohibir la Caza de Trofeos compartió fotos de cazadores posando con decenas de frailecillos muertos. Ahora piden a la secretaria de Medio Ambiente, Theresa Villiers, que prohíba la importación de trofeos de frailecillos.

El portavoz Eduardo Goncalves dijo al Sunday Telegraph: “El frailecillo ahora está en peligro de extinguirse, y la caza no controlada ha sido identificada como una causa principal”.

Puffins are being hunted 100 at a time by trophy collectors who are allowed to take the carcasses home. Please 'SHARE' to expose this sickening cruelty!

Posted by Ban Trophy Hunting on Sunday, July 28, 2019

Los conservacionistas y los grupos contra la caza están presionando a la nueva Secretaria de Medio Ambiente, Theresa Villiers, para prohibir la importación de frailecillos como trofeos para tratar de protegerlos.

“Debería imponerse una moratoria inmediata antes de que sea demasiado tarde”. Y agregó, “Los frailecillos son una de las aves más queridas del mundo. La gente viaja por el mundo para fotografiarlos. Ahora parece que los cazadores de trofeos viajan por el mundo para dispararles también”.

The Campaign to Ban Trophy Hunting has today revealed how trophy hunters are killing huge numbers of – wait for it – PUFFINS for ‘fun’. They could now disappear from Britain’s shorelines as a result 😞

Posted by Ban Trophy Hunting on Sunday, July 28, 2019

Goncalves también pidió a la CITES, el organismo internacional de regulación del comercio de animales, que agregue frailecillos a su lista de animales protegidos.

Las cifras muestran que la población de frailecillos de Islandia se ha desplomado de siete a 5.4 millones en solo una década. Y la isla Shetland de Fair Isle vio caer a su población de frailecillos de 20.000 aves a solo 10.000 aves en los últimos 30 años.

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Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá por ingerir alimentos fuera de su dieta habitual

No hace más de diez días que compartíamos una alegre noticia que llegaba desde los Esteros del Iberá a todo el territorio argentino: en la provincia de Corrientes, tres guacamayos rojos recién nacidos parecían marcar un gran avance para la recuperación de la especie, considerada por más de 100 años como en extinción.

Incluso advertíamos que posiblemente, estos guacamayos fueran los primeros en nacer en estado silvestre, luego de 150 años de extinción. Motivo por el cual el acontecimiento había sido muy celebrado por los trabajadores en el predio y la fundación Rewilding Argentina, creada en el año 2010 para enfrentar y revertir la extinción de especies y la degradación ambiental resultante, recuperando la funcionalidad de los ecosistemas y fomentando el bienestar de las comunidades locales.

Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá
Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá

Ahora, tristemente, la misma fundación fue encargada de comunicar la muerte de uno de los tres pichones de guacamayo rojo que habían nacido días atrás en el Iberá. Tras un exhaustivo control y necropsia, detectaron que había sido alimentado con semillas de girasol, una oleaginosa no nativa perjudicial para estas aves.

Las mismas han sido provistas por humanos, marcando la polémica en una práctica que no es la primera vez que se debate: el peligro que podría causar dar de comer a animales con alimentos indebidos o fuera de su dieta habitual.

“Uno de esos pichones a los pocos días aparece muerto y en la necropsia se le encuentran en el buche restos de semillas de girasol, justo en el momento que nos llega la información de que había una mujer, que es operadora de turismo, guía del parque provincial, coordinadora de un Club de Observadores de Aves (COA) de la localidad de Ituzaingó, que estaba cebando a los guacamayos con una bandeja donde ponía diferentes semillas, entre ellas de girasol”

Marisi López, referente de la fundación Rewilding Argentina

Además, López detalló que “se tardan años en lograr que estas aves aprendan a ser libres, aprendan a reconocer los frutos silvestres para poder comer y dejen de comer alimentados por una persona en una bandeja y el hecho de que se las pongan hace que retrocedan en la fase de aprendizaje… El girasol es altamente dañino porque tiene una gran concentración de aceite que hace que los guacamayos se vuelvan adictos y que en largo plazo les ocasione la muerte“.

En efecto, los responsables de la fundación descubrieron que el padre de estos guacamayos recién nacidos iba hasta esas bandejas y después alimentaba a los pichones. En diálogo con la agencia de noticias Télam, desde Rewilding destacaron que se trata de “una noticia tremenda para el proyecto porque pone en riesgo la salud de los guacamayos, de los que ya están libres, de los tres guacamayos rojos recién nacidos, porque volvemos un paso atrás en su libertad y vuelven a ser mascotas“.

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