En el extremo sur de Chile, lejos de los circuitos turísticos más conocidos, existe un pueblo que parece suspendido entre el agua y la montaña. Se trata de Caleta Tortel, un rincón único de la Patagonia chilena que sorprende por su arquitectura, su entorno natural intacto y una forma de vida marcada por el ritmo de la naturaleza.
Ubicado en la provincia de Capitán Prat, dentro de la región de Aysén, este destino se encuentra muy cerca del cruce fronterizo Paso del Águila, lo que lo convierte en una parada ideal para quienes recorren la Patagonia desde Argentina en busca de paisajes distintos y experiencias auténticas. A diferencia de otros pueblos, en Caleta Tortel no hay calles tradicionales: todo el casco urbano está conectado por pasarelas de madera elevadas, que serpentean entre ríos, canales y vegetación patagónica.

Caminar por estas pasarelas es, en sí mismo, una experiencia. Desde allí se obtienen vistas privilegiadas del río Baker, uno de los más caudalosos de Chile, y de un entorno dominado por montañas, bosques y cursos de agua que cambian de color según la luz del día. Las construcciones de estilo colonial, hechas principalmente en madera, se integran de forma armónica con el paisaje y refuerzan la sensación de estar en un lugar detenido en el tiempo.
Más allá del pueblo, Caleta Tortel invita a explorar sus alrededores a través de navegaciones que permiten descubrir fiordos, glaciares y canales enclavados entre montañas imponentes. Estas excursiones ofrecen una mirada distinta de la Patagonia, más silenciosa y salvaje, donde la naturaleza es la verdadera protagonista. Para quienes prefieren actividades más tranquilas, simplemente contemplar el paisaje o recorrer los senderos elevados resulta suficiente para desconectarse por completo.
La gastronomía local es otro de los grandes atractivos. Basada en productos típicos de la zona, la cocina de Caleta Tortel ofrece sabores intensos y auténticos, con pescados, mariscos y preparaciones caseras que convierten cada comida en una experiencia memorable. Comer frente al agua, rodeado de montañas y vegetación, es parte del encanto del lugar.

Llegar a este pueblo patagónico también forma parte del viaje. La opción más habitual es volar hasta Coyhaique y desde allí continuar por la Ruta Austral, un recorrido de aproximadamente 500 kilómetros que atraviesa algunos de los paisajes más impactantes del sur de Chile. Durante el trayecto, ríos, bosques y montañas acompañan el camino, haciendo que el viaje sea tan atractivo como el destino final.
En un mundo cada vez más acelerado, Caleta Tortel se presenta como una joya escondida de la Patagonia chilena: un pueblo sobre el agua, rodeado de naturaleza extrema, ideal para quienes buscan calma, paisajes inolvidables y una forma diferente de viajar en 2026.





