Clausuraron seis lagos artificiales en México por la presencia de la ameba comecerebros

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Las autoridades del estado mexicano de Yucatán clausuraron seis lagos artificiales de la ciudad de Mérida tras detectar la presencia de Naegleria fowleri, conocida popularmente como la ameba comecerebros. La medida se tomó después de que un instructor de esquí acuático de 33 años muriera por una infección vinculada a este organismo, que puede provocar una enfermedad poco frecuente, pero extremadamente grave.

Los espacios afectados se utilizaban para actividades deportivas y recreativas. Aunque los lagos dejaron de funcionar y se prohibió el contacto con el agua, los parques y centros comerciales donde se encuentran permanecen abiertos al público.

La alerta comenzó en septiembre, cuando se registró la primera víctima de esta infección en el estado. A partir de ese caso, las autoridades sanitarias analizaron nueve lagos artificiales y confirmaron la presencia del organismo en seis de ellos, distribuidos en distintos puntos de Mérida.

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Los sitios afectados son el lago de Plaza La Isla, los lagos Oriente y Principal del complejo Cabo Norte, el lago del Zoológico del Centenario, el del Gran Parque La Plancha y el del Parque Ecológico del Poniente.

Los recintos fueron delimitados con barreras y carteles que advierten sobre el peligro y prohíben ingresar al agua. Además, sus responsables iniciaron tareas de saneamiento con especialistas de la Universidad Autónoma de Yucatán y del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav).

La ameba puede causar una infección conocida como meningitis amebiana primaria, que ocurre cuando el organismo ingresa por la nariz y alcanza el sistema nervioso central. Según la información difundida por las autoridades, se trata de una enfermedad extremadamente rara, pero con una tasa de mortalidad estimada de entre el 97% y el 98%.

Naegleria fowleri vive de forma natural en ambientes de agua dulce cálida, especialmente cuando el agua permanece estancada. La infección puede avanzar rápidamente y provocar la muerte en menos de dos semanas desde la exposición inicial.

Entre los síntomas se encuentran dolor de cabeza intenso, fiebre, náuseas, vómitos y fatiga. Debido a la rareza de la enfermedad y a la rapidez con la que puede evolucionar, el diagnóstico temprano representa un desafío para los profesionales de la salud.

El primer fallecimiento en Yucatán se produjo en el lago de Plaza La Isla, donde trabajaba la víctima, un instructor de wakeboard de 33 años. Esta actividad consiste en deslizarse sobre el agua con una tabla en los pies, sujeto a un cable que permite realizar saltos y maniobras sobre rampas.

Tras conocerse el caso, familiares y allegados del instructor señalaron en redes sociales a la empresa para la que trabajaba y cuestionaron las condiciones sanitarias del lugar. La información médica del hombre y los análisis del agua dieron positivo a la presencia de la ameba, según los testimonios difundidos por su entorno.

A raíz de la muerte, las autoridades realizaron un seguimiento sanitario de las 361 personas que habían estado en el lago de Plaza La Isla. El período de vigilancia terminó el 4 de octubre sin que se registraran nuevos casos entre las personas monitoreadas.

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El Gobierno de Yucatán aseguró que la situación está contenida y buscó llevar tranquilidad a la población, al remarcar que la infección es muy poco frecuente. También explicó que el organismo no se transmite de persona a persona ni se contrae por beber agua contaminada o por recibir salpicaduras.

El principal riesgo se produce cuando el agua que contiene la ameba entra con fuerza por la nariz, por ejemplo, durante una inmersión o una actividad acuática.

Mientras continúan las tareas de saneamiento y los controles sobre la calidad del agua, las autoridades pidieron a quienes hayan tenido contacto con los lagos afectados que busquen atención médica si presentan síntomas como fiebre, dolor de cabeza intenso, náuseas, vómitos o rigidez en el cuello.

La clausura de los seis recintos busca impedir nuevas exposiciones mientras se evalúan las condiciones sanitarias. Por el momento, las autoridades mantienen la vigilancia sobre los lagos artificiales de Mérida para determinar cuándo podrán volver a utilizarse de manera segura.

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