Vivir y trabajar en la Antártida: cómo es un año en el lugar más remoto del mundo

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La Antártida y su inmensidad descomunal, pertenece a todos y a la vez a nadie. Soy Bárbara, egresada en la carrera de Ingeniera Electrónica en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) en Argentina, estudiante avanzada de Ingeniería Mecánica y especialista en medidores de calidad de energía y software de monitoreo de gestión de energía. Trabajar en la Antártida fue una oportunidad única en mi formación profesional y personal: en esta nota comparto cada una de mis experiencias en territorio.

¿Cómo llegué a trabajar en la Antártida?

Desde la primaria sentí curiosidad por esa tierra inhóspita que veía al final de los mapas: La Antártida. En Buenos Aires me recibí de técnica electrónica, y luego seguí la carrera de Ingeniería Electrónica. Un día encontré un anuncio, buscaban técnicos electrónicos y/o en sistemas para trabajar un año en una base antártica. Sólo pensarlo me parecía una locura, pero sin dudarlo me inscribí.

El proceso de selección del programa para invernar de la DNA (Dirección Nacional del Antártico) es complejo y largo. Primero rendí un examen de electrónica, porque elegí esa área, pero también está la opción de demostrar tus conocimientos sobre sistemas. Luego llegó el momento de los exámenes psicológicos y médicos, para ver si era apta para estar lejos de mi familia y amigos, cómo sería mi interacción con un grupo de personas que no conocía.

Aprobé, y me destinaron a la Base Marambio un año interrumpido, como encargada del Pabellón Científico donde hay varios proyectos de Argentina y otros países que se vinculan por medio del IAA (Instituto Antártico Argentino), quienes previamente al viaje me capacitaron sobre las tareas de mantenimiento de los proyectos de investigación. Este programa se abre todos los años en el mes de marzo/abril y además existe otro programa que busca biólogos para campaña de invierno.

Vivir Y Trabajar En La Antártida: Cómo Es Un Año En El Lugar Más Remoto Del Mundo
Vivir y trabajar en la Antártida: cómo es un año en el lugar más remoto del mundo

Mis primeros pasos en la Antártida

Marambio es una de las 6 bases permanentes que tiene Argentina. Argentina es el país con más bases en el continente antártico y el primer país en tener una base antártica operando desde 1904, la base Orcadas. Las instituciones y organismos que trabajan allí son la DNA (Dirección Nacional del Antártico), IAA (Instituto Antártico Argentino), SMN (Servicio Meteorológico Nacional) y las Fuerzas Armadas (Fuerza Aérea, Armada Argentina y Ejército).

Volé unas 4 horas en un avión Hércules C 130 desde Rio Gallegos, y cuando llegué a la isla, mi corazón se estremeció por tanta magnificencia. Eran la 1 am de un 15 de enero y comenzaba a amanecer, el sol teñía de rojo el agua helada y pintaba en el cielo una paleta de colores única, iluminando los enormes témpanos de hielo. Uno de tantos
crepúsculos que vi, todos de una belleza sinigual y esplendor atónico.

Trabajar En La Antártida

Las edificaciones naranjas de la base contrastaban con la inmensidad del desierto blanco, y a unos 300 metros estaba el mar con bloques de hielo congelado flotando suavemente. Ese paisaje vería todos los días al salir a trabajar, algo extraordinario y natural. Luego de acomodarme en las habitaciones compartidas, me dirigí a mi sector de trabajo.

Trabajar En La Antártida
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Mi función era el mantenimiento y envío de datos de medición de los diferentes proyectos de investigación y convenios con otros países que tiene la DNA. Se toman datos de Ozono, Gases nocivos para la Capa de Ozono, Radiación UV, Geodesia, Sismología, Glaciología, Rayos Cósmicos y me tocó sacar fotos para un proyecto de Biología, a la colonia de Pingüinos Emperadores desde el avión Twin Otter para evaluar el éxito de reproducción y el censo del número de la Colonia Cerro Nevado y la Colonia Península Jason.

Para las tareas de campaña de invierno la dotación permanece todo el año ininterrumpidamente en la Antártida, pero también existen campañas de verano de la DNA, para las cuales Argentina posee otras 7 bases temporales que se abren en el verano.

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Una porción del mundo remota e incomparable

Los científicos de las campañas de verano estudian la flora y fauna antártica, como también geología y paleontología.
En uno de los vuelos del avión Twin Otter, me impactó ver a la colonia de pingüinos emperadores muy dispersa, porque el pack de hielo se estaba abriendo, donde eso no debería suceder en ese momento del año. Estos animales todos los años se juntan en las mismas coordenadas, su hábitat estaba cambiando, afectando sus costumbres y
peligrando el ecosistema. El calentamiento climático es real.

Otro fenómeno natural que se ve en la Base Marambio son las Nubes Estratosféricas Polares, también conocidas como nubes nacaradas o madreperla. Estas nubes se forman a unos 20 km de altura, con temperaturas de -78°C, por lo que solo pueden avistarse en los cielos invernales de los Polos Norte y Sur. Por su altura, son visibles durante muchas horas en el atardecer y el amanecer.

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La formación de estas Nubes Estrastoféricas Polares son muy comunes en la Antártida, donde se forma el conocido “agujero de la capa de ozono”, que es la disminución del ozono. Así que cuando veíamos estas increíbles nubes, sabíamos que había que ponerse mucho protector solar, pues la capa de ozono sería más débil. Una belleza letal, que pinta el cielo de colores iridiscentes y trae consigo un aviso.

Lamentablemente aparecieron varias veces en el año, por lo que la situación debe seguir mejorando. El tratado de Montreal y el Tratado de Kyoto son dos de los más importantes actualmente para el cuidado del medio ambiente, cuyos proyectos de investigación juntan información para monitorear las condiciones climáticas del planeta.

¿Cómo es vivir en la Antártida?

Fui la primera mujer civil de especialidad electrónica en desempeñar tareas científicas en la Antártida por un año. Conocí mujeres de otras especialidades y organismos, éramos 8 mujeres y 47 hombres encomendados por 12 meses. Trabajamos a la par con los hombres, ya que allí las tareas se deben hacer, la nieve no discrimina género y las salidas deben palearse luego de un temporal.

A la hora de trabajar en la Antártida, la convivencia requiere camaradería y ayudar con labores generales, sumados a las actividades y obligaciones que se cumplen en la misión laboral individual. Algunas profesiones del personal militar eran: médicos, enfermeros, cocineros, panaderos, plomeros, electricistas, carpintero, herrero, mecánicos de avión, pilotos de avión y helicóptero, mecánicos de auto y general, controlador aéreo, bomberos, logística; del personal del SMN: meteorólogos, auxiliar de meteorología y observador; y de la DNA: técnicos/ingenieros y logística.

Cada uno tiene sus quehaceres determinados y también actividades prohibidas, ya que se solicita conocimientos previos para ejecutarlas o bien son riesgosas. Fracturarse en la Antártida significa repliegue directo a Buenos Aires. Existen diferentes edificios para cada unidad especifica de labor, ya que el riesgo de incendio es mayor por los fuertes vientos.

Así está el edificio general donde duerme la dotación de inverno; el edificio para las maquinas que trabajan la pista de aterrizaje y los caminos, como también donde se reparan las camionetas; el edificio de generación de energía y que se encarga del combustible antártico; el edificio correspondiente al talleres de chapistería, herrería y carpintería; el edificio de la torre de control aérea y deposito de suministros.

Por otra parte, también hay edificio de los bomberos, compactación y clasificación de basura que luego se envía a Argentina; el edificio del pabellón científico donde hay proyectos de investigación de la DNA, IAA y el SMN; el edificio de aprovisionamiento de suministros y logística de la DNA para las campañas de verano; el hangar donde se guardan los helicópteros que transportan personas y vivieres en el verano antártico y donde permanece todo el año el avión Twin Otter; y el edificio de emergencia en caso de que se incendie el edificio general.

El clima polar antártico es frío y ventoso. El verano, “cálido” en sentido antártico, oscila entre 2°C y -5°C. Puede regalar días con temperaturas de 10°C, pero con frecuencia algún frente las baja hasta los -20°C. El invierno es impetuoso, con temperaturas medias de -20°C a -35°C. Un frío tan intenso, que en pocos minutos verás cómo tus pestañas y pelo, se cubren de cristales de hielo, al congelarse el sudor de nuestra piel. Los fuertes vientos pueden reducir la sensación térmica hasta los -55°C. Un clima inhóspito, donde las tormentas traen ráfagas de 120 km/h.

En la Antártida no hay animales mamíferos terrestres, pero si abundante fauna marina y aves: pingüinos, lobos marinos, variedades de focas, ballenas, cormoranes, gaviotas, petreles y los skúas. La vegetación en la Antártida es limitada y sobrevive en las pocas áreas sin hielo, no hay árboles y como flora hay sobre todo líquenes, musgos y
algas.

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Una de las excursiones más interesantes que hice, fue en pleno invierno, al esperar que el mar se congelará totalmente, para poder caminar sobre él. Naturalmente, también visité la colonia de pingüinos Adelia, con compañía de los biólogos que nos enseñaban sobre el entorno y especies que veíamos en el camino. Me sorprendí de ver bloques de hielo en la playa antártica, que me superaban en tamaño. Ningún camino es corto, se estudia el cambiante clima previamente a cada salida y se lleva radios en el grupo como seguridad.

Estarás a metros de los pingüinos y lobos marinos, pero está prohibido tocarlos y alimentarlos, están protegidos por las leyes de preservación de la flora y fauna del Tratado Antártico, firmado por muchos países. Son animales en estado salvaje y su casa es un continente que funciona como la Reserva Natural más grande del planeta. Porque en
realidad, los extraños somos nosotros y estamos de visita en su hogar.

En cuanto a la convivencia y cuidado del medio ambiente, antes de subirte a un avión o barco, hay que limpiarse el calzado, para evitar la contaminación cruzada, y está prohibido introducir animales y plantas no autóctonas del lugar. Los restos de residuos se dividen por grupos para luego tratarla correspondientemente o despacharlo a Argentina. Se cuida mucho el agua potable, ya que hay varios procesos previos para tenerla. En el caso de Marambio hay una laguna artificial, formada por nieve derretida en el verano, y de allí solo se potabiliza el agua, pero en el invierno hay que derretir nieve, por lo que se usa energía eléctrica para el procedimiento de conseguir agua.

La energía eléctrica significa gasto en “gasoil antártico”, un combustible especial para soportar las bajas temperaturas del invierno, ya que principalmente se obtiene energía de motores de grupos electrógenos. En la Base Marambio hay también paneles solares y se está investigando la incorporación de molinos eólicos.

El lado desconocido de la tierra

La vía láctea se ve de una forma única, ya que no hay contaminación lumínica. Una noche de Junio con -25°C sin nubes, sin viento, ni luna en la Base Marambio, tomé mi cámara y en la oscuridad intenté capturar las estrellas de ese cielo. Esa noche oscura, sin nadie a kilómetros de distancia, en una isla, me sentí más lejos de casa que nunca. El silencio me envolvió de soledad y paz, sólo se escuchan los bloques de hielos crujiendo en el mar a la distancia, los latidos del corazón y sonreí.

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Sin duda esta experiencia me permitió crecer como profesional y como persona, entendí lo pequeño que somos en un mundo tan grande, donde hay tanto por hacer y cambiar. Al volver a casa empecé a hacer voluntariados relacionados con el medio ambiente y otros sobre construcción de edificios o puentes para ayudar a otras personas. Hoy soy voluntaria online de la ONU.

La Antártida y su inmensidad descomunal, pertenece a todos y a la vez a nadie. Un suelo ancestral que seguimos redescubriendo y sorprendiéndonos de la adaptación de su flora y fauna a los cambios década tras década. El hombre es un invitado a estudiar la naturaleza pura en su esplendor, desenmascarar sus misterios y aprender de esta infinidad salvaje, donde sobrevivir es un desafío día a día y las dificultades de su clima polar ponen a prueba hasta el más experimentado.

Trabajar En La Antártida
Vivir y trabajar en la Antártida: «Sobrevivir es un desafío día a día y las dificultades de su clima polar ponen a prueba hasta el más experimentado».

La ingeniería y la ciencia se reconstruyen en una comunidad de colaboración y entendimiento con un fin común. La Antártida es un continente blanco, lleno de reglas para preservarlo, es el lado desconocido de la tierra, lo esencial e invisible que debemos proteger.

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