Cómo es y dónde queda la casa más solitaria del mundo

casa más aislada del muno
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«Quiero irme a vivir donde nadie me moleste!»

Pues esta podría ser tal vez la opción más extrema pero más real: casi nadie puede llegar hasta aquí.

Distanciada de cualquier almacén o servicio, luz y agua esta casa ubicada en medio de las montañas Dolomitas de Italia, precisamente en los Alpes orientales italianos. A 2743 metros sobre el nivel del mar es la más solitaria del planeta. Por qué: se encuentra incrustada en la montaña que parece inaccesible.

Se corre la voz de que su construcción data de hace más de 100 años, cuando en la Primera Guerra Mundial los soldados italianos hicieron este lugar con el fin de usarlo como refugio de descanso entre lucha y lucha contra los austrohúngaros. Los especialistas analizan que los combatientes posiblemente pudieron haber usado la pequeña casa oculta para también almacenar suministros sin poner a estos y a ellos mismos en riesgo.

Una de las preguntas más comunes que tienen aquellos que la ven a lo lejos es cómo habrán podido acceder y más aún construir la casa en un lugar tan complicado para trasladar materiales e incluso caminar sin caerse. La única respuesta que podría responder al interrogante es el uso de escaleras de sogas y carros de cable o un sendero ya marcado naturalmente en la montaña que pocos se atreven a transitar.

El camino se denomina “Vía Ferrata”, que en italiano significa “camino de hierro” y está equipado con escaleras de acero, escalones y cables integrados en la montaña que ayudan a los excursionistas a escalar las partes más desafiantes. Según los exploradores que se atrevieron a transitarlo, quienes se animen a ir por allí deberían contar con un “alto nivel de condición física” para escalar.

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Una vez hecho el sacrificio y llegado a la casa, los exploradores van a poder ver por dentro cómo dejaron los soldados el refugio. Un siglo de soledad está plasmado en el techo agujereado, y parte de los pisos destrozados. Aún así, se puede ver a la perfección la construcción de hormigón y tablas de madera para usar de soporte aislante. Siguen abandonados allí algunos bancos para sentarse y algunas estructuras de metal que alguna vez pudieron haber cumplido la función de sillón o estantería.

Inspirados por los luchadores que invirtieron muchos esfuerzos en llevar a cabo el refugio en las duras condiciones que les propiciaba la guerra, la sección Auronzo del Club Alpino Italiano -que suele auditar las rutas de senderismo en la zona- construyó una versión contemporánea del búnker. Este se encuentra junto al paso Forcella Marmarole y es lo suficientemente grande para recibir 12 personas.

Se necesitó de un helicóptero para poder colocar la estructura en la insólita locación y su posición simula estar cayendo por la cadena montañosa. Para llegar a este ya no es necesario que los exploradores estén físicamente preparados para el alpinismo, más que tener la resistencia necesaria que demandan las cinco horas de caminata hasta la telesilla que desembarca en el refugio.

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