Dar (y no sólo recibir) viajando

3 min


Vivimos en un mundo que cada vez está más y más globalizado e interconectado. Esto significa que ya no es tan complicado viajar y conocer nuevos países y culturas como años atrás, la cual cosa es fantástica para los que nos apasiona viajar. Sin embargo, esta situación plantea nuevas cuestiones que, muchas veces, no se tienen en cuenta pese a ser verdaderamente importantes.

No hay dudas de que el número de viajeros y viajeras no cesa de aumentar gracias a los grandes avances tecnológicos y de infraestructura que está viviendo gran parte de la sociedad mundial actual. Pero esto también hace que nuestro ritmo a la hora de movernos sea más acelerado, impidiéndonos a veces reflexionar sobre las experiencias vividas durante los viajes.

Un auténtico viajero, a diferencia de un turista, no busca simplemente enriquecerse personal y culturalmente o disfrutar del ocio y de las atractivas actividades lúdicas que ofrece el lugar que visita, sino que va un paso más allá: intentar que su visita deje un impacto positivo en ese lugar y fomentar el intercambio cultural, es decir, no sólo recibir sino dar. Después de todo, en los viajes estamos constantemente recibiendo lecciones, favores y experiencias inolvidables. ¿Por qué no poner nuestro granito de arena para mejorar el lugar que visitamos como muestra de gratitud y generosidad por tanto obtenido?

A continuación, encontrarás algunos tips para ayudar a contribuir en el desarrollo sostenible de los lugares que visites y reducir el impacto negativo del turismo de masas. Porque aunque quizás no te lo parezca, tus actos y decisiones cuando viajas pueden marcar la diferencia, por muy insignificantes que te parezcan.

Practica el slow travel siempre y cuando te sea posible

A veces tenemos un tiempo muy limitado para viajar pero en otras ocasiones tenemos más flexibilidad. Éstas son magníficas oportunidades para viajar de una manera mucho más lenta, parando atención en los detalles y conociendo lugares, culturas y personas de una manera mucho más profunda. Esta nueva perspectiva aportará un gran sentido a tus experiencias viajeras pues sentirás que formas parte del lugar, conociéndolo de una forma mucho menos superficial.

Haz vida de local

¿Realmente tienes la necesidad de ir a esa cadena de comida rápida que puedes encontrar fácilmente en tu ciudad? ¿No crees que moviéndote en taxi te pierdes la nueva realidad que te rodea? ¿Piensas que con hablar inglés ya es suficiente? Te animo a que aproveches la oportunidad para comer en restaurantes o puestos de comida locales, a que utilices el transporte público local o simplemente que camines, a que aprendas expresiones y palabras del idioma local, etc.

En definitiva, a alejarte de los “guetos” para turistas y a vivir la esencia propia del lugar.

Muéstrate flexible y tolerante con la nueva cultura e intenta adaptarte a ella

El intercambio cultural es muy enriquecedor, pero cuando uno viaja debe dejar algunas de sus costumbres (e incluso prejuicios) en casa y mostrar una actitud abierta frente a las diferencias culturales. Podemos no estar de acuerdo con algunas tradiciones que acabamos de conocer, pero es fundamental mostrar siempre una actitud muy respetuosa y prudente frente a ellas. Al final, cuando viajamos jugamos el papel de visitante y deberíamos de actuar ejemplarmente para que los viajeros no comiencen a ser vistos como una amenaza por los locales.

Haz un voluntariado, visita ONG’s locales o interésate por proyectos sociales…

…que busquen introducir mejoras en la vida, el entorno y el medio ambiente local. No hay mejor forma de agradecer y de devolver una parte de todo lo obtenido viajando por un país o una ciudad determinada que implicándote en conocer alguna de sus problemáticas e intentando formar parte de su solución.

Intenta que tu impacto económico recaiga sobre aquellos que más lo necesitan

Algunos ejemplos serían quedarse en casas de huéspedes de gente local en lugar de ir a hoteles, consumir en pequeños comercios locales en lugar de frecuentar sólo tiendas de grandes marcas, contribuir en la protección de la flora y la fauna local visitando reservas naturales o no beneficiar económicamente a aquellas personas que utilizan la explotación animal como medio para ganar dinero.

Estos son algunos ejemplos sencillos que pueden convertirte en un viajero que suma y enriquece al lugar que visita. Con un buen comportamiento puedes contribuir a que todas las partes (tanto la visitante como la local) salgan beneficiadas y empoderadas por el intercambio dado. ¿Te animas a dejar un comentario contándonos más tips que ayuden a mejorar nuestra huella como viajeros?


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Valeria Villa

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