Me declaro Anti Selfie! (O guía para hacer mejores fotos en tus viajes)

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No se sabe muy bien por qué, pero la mayoría de la gente hace fotos de su día a día casi compulsivamente, y las comparte en sus redes sociales como si se tratara de una necesidad fisiológica.

Y esto se intensifica cuando andan de viaje, porque al ver todo con ojos nuevos, suben fotos de modo indiscriminado a Facebook o Instagram. Pero seamos honestos: esos álbumes con 189 selfies NO ESTÁN BUENOS!!!

Antes de la era digital, la fotografía era un proceso más caro y requería de un esfuerzo mayor que simplemente meterse la mano en el bolsillo y tocar un botoncito. Era algo más reflexionado y menos compulsivo. Implicaba comprar un rollo, instalarlo, llevar consigo una cámara mucho más grande que un celular, tomar un número limitado de fotos, revelar el negativo y recién ahí ver como habían quedado las imágenes y, finalmente, comprar un álbum de papel en dónde organizarlas para poder mostrarlas.

Family Photo Album

Todo esto hacía que quienes quisieran seguir este proceso, verdaderamente apreciaran el valor de los recuerdos. Pero hoy en día todo este ritual o artesanía se perdió y a pesar de que hacer una foto es mucho más fácil que hace 20 años atrás, paradójicamente la calidad de las fotos que se comparten no ha mejorado! Ni siquiera es necesario esforzarse para que la torre Eiffel salga bien retratada, porque la geolocalización que ofrecen las redes sociales permite con dos clicks indicar que la foto de ese palito extendido con esa cara que saca la lengua (léase selfie) fue tomada en París. Se perdió todo lo lindo…

Así que si quieres que tus próximos post no sean una cagada carpeta con 189 selfies que no están buenas, toma en cuenta estos sencillos consejos que te voy a dar:

Una cuestión de luz y de sombra
Es necesario ser conscientes de que la fotografía es en esencia la tarea de registrar y capturar la luz. Sería una tontería decirlo, si no fuera por la cantidad de fotos en las que ignorar esta idea básica hace que el resultado sea una cosa negra o blanca sin ningún tipo de relieve ni detalle.

Esto pasa por no tener esta simple precaución: cuando vayas a hacer una foto, asegúrate de observar a tu alrededor, recorriendo los 360 grados y fijándote desde dónde viene la luz y cómo está impactando sobre las cosas.

Antes de hacer una foto es necesario tomar decisiones basadas en la luz que vemos: ¿dónde ubicarse uno y dónde ubicar a la persona u objeto a retratar?, ¿Quiero que la foto muestre una silueta, o quiero que la luz ilumine por completo a la persona?, ¿Qué me dicen las sombras que veo?

Aunque las situaciones son siempre muy diferentes y no se puede establecer una regla que funcione perfectamente bien en cada una de ellas, sí podría darte esta recomendación básica: ubicar la fuente de luz (sea el sol, una ventana o una lámpara) detrás o a un lado de la persona que va a tomar la foto, y NUNCA atrás del sujeto que va a ser fotografiado.

En la mayoría de los casos, la diferencia entre una foto terrible y una foto perfecta, seguramente sea algo tan simple como correrse un paso o darse media vuelta. En la medida en que estés atento, tomes más conciencia de la procedencia de la luz y busques la forma de adaptarte a ella, va a mejorar considerablemente el resultado de tus fotos.

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Preguntas básicas: de dónde viene la luz? Dónde me ubico yo y dónde ubico a mi sujeto a partir de esa luz que veo?

“En la variedad está el placer”
El ojo humano tiende naturalmente a centrar las cosas dentro del campo de visión, es decir siempre lo que estamos observando está justo en el medio de todo lo que el ojo alcanza a registrar. Por ejemplo estas letras están centradas en tu campo de visión en este mismo instante mientras lees.

Pues bien, al hacer fotografías conservamos esa misma tendencia de centrarlo todo y ubicar todo a la altura de nuestros ojos, lo cual da como resultado fotos poco interesantes o aburridas.

La próxima vez que vayas a hacer una fotografía, intenta no centrar a la personas en el rectángulo. Has el ejercicio de dividir imaginariamente la pantalla del celular o cámara en tres franjas verticales de igual tamaño. La foto va a resultar mucho más interesante si ubicas al sujeto dentro de una de las dos franjas exteriores y no en la franja del medio, lo cual sería la manera típica en que miramos cotidianamente.

Otra forma de buscar variedad al fotografiar es probar diferentes ángulos desde los cuales ver las cosas: agáchate, súbete arriba de algo o siéntate en el piso para buscar un ángulo diferente. Por ejemplo, al fotografiar algo que está a un nivel más bajo (como un perro o un niño) no lo mires desde arriba! Si te agachas y haces la foto a su nivel, vas a conseguir una foto mucho más interesante.

No te quedes con una solo foto de algo, has dos o tres disparos probando diferentes ángulos, niveles y ubicaciones dentro del recuadro.

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En este ejemplo la persona está ubicada en la tercera franja imaginaria de la derecha. Además la fotografía está tomada desde un nivel más bajo que la altura tradicional. Estos dos elementos enriquecen la foto.

Ten en cuenta el todo y la parte
No te conformes con una sola foto que abarque la totalidad de lo que estás mirando. Quizás fotografiar una casa completa no resulte tan interesante como hacer énfasis en la textura de una puerta oxidada o en el detalle de una persona asomada en una de las ventanas.

Una regla sencilla que puedes aplicar siempre es hacer dos o tres fotos de una misma cosa: una toma general donde se vea la totalidad, y después “dividir” el espacio en partes más pequeñas donde se pueda apreciar algún detalle de algo que te resulte llamativo. Con esta variedad vas a poder contar mejor la historia de tu viaje.

El tamaño sí importa!
Te pasó alguna vez de fotografiar algo que te sorprendió por ser muy grande o muy chico y después al ver la foto perdió esa sensación que te causaba?

Esto es bastante común en los viajes, donde vas a encontrar cosas que se salen de la escala de tamaño de lo que habitualmente conoces. Por ejemplo, un árbol enorme, una estatua gigante o un animal muy pequeño.

Pues bien, cuando la razón por la que vas a fotografiar algo es su particular tamaño, debes asegurarte de incluir la escala humana que te permita comparar el tamaño de ese “algo” con un cuerpo humano o algo que represente el tamaño del cuerpo humano. Por ejemplo: incluir una persona o un auto al lado de algo muy enorme, una mano al lado de algo muy pequeño o una casita diminuta en medio de un gran paisaje. Esto va a permitir que esa sensación que te impulsó a tomar esa foto se pueda transmitir a quien la ve.

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Al estar presentes las dos figuras humanas, se logra transmitir el sentido de inmensidad de las estatuas.

Aprovecha la “hora mágica”
Todos los días durante aproximadamente una hora al amanecer y una hora al atardecer, la luz del sol tiene unas cualidades que resultan muy beneficiosas para la fotografía porque dotan a la imagen de una tonalidad y un relieve que son difíciles de conseguir durante el resto del día.

Por eso a este corto espacio de tiempo suele llamársele la hora “mágica” o “dorada”. Primero, cuando el sol comienza a asomarse o a ocultarse, la luz tiene un color rojizo/violeta que favorece el tono de la piel y es más suave o difusa, lo que genera sombras menos intensas. Segundo, el posicionamiento del sol en la línea del horizonte genera que la luz incida con un ángulo que resalta el relieve de las personas y las cosas.

Por eso, siempre que puedas, aprovecha este periodo de tiempo para hacer lindos retratos o panorámicas de paisajes urbanos o rurales. Todo se ve mucho más lindo en estos cortos periodos de tiempo!

Sunset Wish

Dile NO al maldito palo de la selfie!
Sí, ya sé que está de moda y que aparentemente es más cómodo, pero la verdad es que el selfie stick es lo menos estético para lograr una buena foto. Eso sin tener en cuenta que hay gente que NO LO SABE USAR y lo agarran de una forma tal que el maldito palito termina siendo el protagonista y centro de la foto. La idea original del selfie stick es que no se vea, que se utilice de forma en que salga solamente la o las personas, y que el palo y el brazo que lo sostiene, queden fuera de la imagen.

Hay alternativas iguales de prácticas y baratas y mucho menos invasivas, como llevar un trípode o base miniatura (para el tamaño del celular), que no pesa nada y entra en cualquier bolsillo o cartera y que puedes poner arriba de cualquier cosa para tomarte una foto. No es necesaria la tecnología bluetooth para poder obturar: hay cientos de aplicaciones gratuitas que reconocen un gesto de la mano o reconocen la voz para disparar. O simplemente activar el modo de cuenta regresiva. O el clásico recurso de pedirle el favor a alguien que pasa de que te tome una foto. Todo menos el maldito palito de la selfie!

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Nope!

No seas perezoso y toca esa pantallita!
Ya bastante han facilitado las cosas a la hora de hacer una foto, como para que no te tomes la mínima molestia de decirle al celular qué es lo que debe fotografiar. Deja la vagancia!

La mayoría de las cámaras de los smartphones tienen la posibilidad de que le indiques sobre cuál objeto o superficie exactamente debe medir la luz y hacer el foco y solo implica que toques con tu dedo la cara u objeto que vas a fotografiar. Muchas veces al no hacerlo, las fotos quedan desenfocadas, oscuras o muy iluminadas.

No confíes en el zoom del celular
El acercamiento que hacen sobre la imagen los celulares es engañoso! No se trata de una ampliación real como la que conseguirías por medio de una lupa o un telescopio, los cuales si amplían la imagen verdaderamente, permitiendo verla cercana y nítida.

Los celulares y muchas cámaras compactas lo que hacen es una ampliación digital de la imagen, que básicamente se consigue agrandando los pixeles de la fotografía. Esto lo que hace es distorsionarla y reducir su calidad.

Por eso, siempre que te sea posible, es mucho mejor que te acerques al sujeto/objeto que vas a fotografiar, en lugar de usar el zoom del el celular.

Lo más importante de todo: a disfrutar del momento!
Finalmente, la fotografía se trata sencillamente de mirar la realidad a través de un objeto que nos permite conservarla para repetir ese instante más adelante. Y la realidad se compone de mucho más que tu cara en primer plano acompañada por alguna cosa borrosa en el fondo. Si esa realidad es linda, las fotos también lo serán. Así que lo más importante es eso, vivir esa realidad lo más intensamente posible y que estés atento a tu alrededor. Cuando comienzas a mirar con conciencia todo lo que pasa en tu entorno, vas a encontrar esos momentos y cosas especiales de tu viaje, que sin duda van a quedar bien retratados y van a regalarte lindos recuerdos en el futuro. La técnica se va aprendiendo y desarrollando con la práctica, pero más importante que la técnica es saber mirar, para poder reconocer la esencia de los momentos y las cosas.

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