En el corazón de Auvernia, la región volcánica por excelencia de Francia, existe un lago que no solo impresiona por su belleza natural, sino también por el misterio que lo rodea. Se trata del lago Pavin, una laguna de origen volcánico considerada el volcán más joven y el lago más profundo del país, envuelto desde hace siglos en relatos inquietantes que aún hoy alimentan su fama.
Rodeado de bosques densos y caminos serpenteantes, Pavin aparece de forma inesperada entre los paisajes verdes de la región de Besse. Su forma es casi perfectamente circular, con 750 metros de diámetro, y ocupa el cráter generado por una antigua colada de lava vinculada al cercano Puy de Montchal. Desde la orilla, el color de sus aguas llama de inmediato la atención: un tono oscuro, casi negro, que delata su profundidad extrema, que alcanza los 92 metros, convirtiéndolo en el lago natural más hondo de Francia. En días despejados, esa oscuridad se transforma en un intenso azul zafiro que refuerza su aire hipnótico.

Los geólogos coinciden en que el Pavin es el volcán más joven del territorio francés, con una erupción ocurrida hace apenas 6.000 años, un dato sorprendente en términos geológicos. Como en otros cráteres volcánicos del mundo, el agua terminó rellenando la cavidad y quedó atrapada de forma permanente, alimentada por manantiales cercanos. Sin embargo, lo que distingue al Pavin no es solo su origen, sino todo lo que se dice que habita bajo su superficie.
Las leyendas locales advierten a los visitantes que eviten arrojar piedras al agua. Según la tradición oral, en las profundidades del lago reside el demonio, una criatura que detesta ser molestada y que, ante una provocación, podría emerger para enfrentarse a los curiosos. Estas historias se transmiten desde hace generaciones y forman parte del folclore de la zona, aportando al lago una atmósfera tan fascinante como inquietante.
El temor a las aguas del Pavin no es nuevo. Ya en el siglo XIII, el historiador Gervaise de Tilbury advertía sobre los peligros de entrar en contacto con ellas, asegurando que estaban habitadas por dragones y seres maléficos. Con el tiempo, estas narraciones se mezclaron con otras versiones más simbólicas, como aquella que sostiene que el lago se formó con las lágrimas de Dios, derramadas al contemplar la maldad de las criaturas que habitaban el lugar. Sea mito o metáfora, lo cierto es que el baño está estrictamente prohibido, tanto por razones de seguridad como por la temperatura y la pureza extrema de sus aguas.

A pesar de su reputación infernal, el Pavin es hoy uno de los paseos naturales más populares de la región. Un sendero sencillo rodea completamente el lago y permite disfrutar del paisaje sin riesgos, siempre que se respeten las normas. El recorrido conecta además con la colada de lava del Puy de Montchal, cuya cima, a 1.407 metros de altura, ofrece una vista panorámica privilegiada de la región de Sancy. Muy cerca, un punto de información orienta a los visitantes sobre las múltiples opciones de senderismo entre volcanes y bosques del sur de Auvernia.
Así, el lago Pavin combina naturaleza, ciencia y leyenda en un solo escenario. Un lugar donde la calma del paisaje convive con relatos ancestrales, y donde cada reflejo oscuro en el agua parece recordar que, en algunos rincones de Europa, el misterio sigue tan vivo como el fuego volcánico que los creó.







