La montaña más alta de Europa occidental alcanza los 4.807,47 metros, según una nueva medición. El fenómeno se produce mientras los glaciares de los Alpes retroceden por el calentamiento global y los expertos advierten que la variación no significa que la montaña esté creciendo.
El Mont Blanc, la montaña más alta de Europa occidental, volvió a sorprender a los especialistas al registrar un aumento de 1,88 metros de altura en apenas tres años. Según las últimas mediciones, realizadas en septiembre de 2026, su cima alcanza ahora los 4.807,47 metros sobre el nivel del mar, una cifra que vuelve a situarla por encima de los 4.807 metros.

El dato fue presentado el miércoles 14 de octubre en Saint-Gervais-Mont-Blanc, Francia, por la Cámara Departamental de Agrimensores Expertos de Alta Saboya. La medición llamó la atención porque se produce en un contexto marcado por el retroceso de los glaciares de los Alpes, asociado al calentamiento global.
Sin embargo, el incremento registrado no significa que la montaña esté creciendo ni que haya revertido los efectos del cambio climático. La altura que se mide en la cima del Mont Blanc depende, en gran medida, de las características de la capa de nieve y hielo que cubre su punto más elevado. Su grosor y su forma pueden modificarse considerablemente de un año a otro debido a las precipitaciones, el viento y las variaciones de temperatura.
Por ese motivo, aunque el nuevo registro representa una recuperación importante respecto de la medición de 2023, los especialistas advierten que es necesario analizar los resultados durante períodos más largos para identificar una tendencia.
La cima actual se encuentra 29 centímetros por debajo de la altura registrada en 2025 y cuatro centímetros por debajo de la medición de 2024. Aun así, la comparación con 2023 muestra una recuperación de casi dos metros, una variación que refleja hasta qué punto las condiciones meteorológicas pueden influir en la altura de la capa de nieve que corona la montaña.
Jean des Garets, presidente de la Cámara Departamental de Agrimensores Expertos de Alta Saboya, advirtió que una única medición no es suficiente para establecer conclusiones definitivas sobre la evolución de la cumbre. Según explicó, la tendencia general continúa siendo descendente y, desde 2016, ninguna medición volvió a superar los 4.810 metros que durante décadas aparecieron en los libros de geografía.
Para obtener los nuevos datos, un equipo de 32 personas realizó una expedición a la cumbre el pasado 17 de septiembre. La iniciativa forma parte de una serie de mediciones que se llevan adelante desde hace 25 años con el objetivo de registrar las variaciones de altura de una de las montañas más emblemáticas de Europa.
En el operativo participaron topógrafos, guías de montaña, científicos y fotógrafos, que trabajaron en condiciones propias de un entorno de alta montaña. La campaña incorporó, además, una herramienta novedosa para este tipo de relevamientos: un georradar destinado a medir el espesor del hielo hasta llegar a la roca.

Esta tecnología permitirá a los investigadores obtener información más precisa sobre la composición de la cumbre y distinguir entre las variaciones de la capa de nieve y hielo y las características del terreno que se encuentra debajo. De esta manera, las próximas mediciones podrán aportar más elementos para comprender cómo cambia el Mont Blanc con el paso del tiempo.
El trabajo cuenta con la participación del Instituto Nacional Geográfico francés y busca contribuir al seguimiento de la montaña frente a los efectos del calentamiento global. Aunque las variaciones anuales pueden generar aumentos o descensos puntuales, el registro sistemático permite observar los cambios a largo plazo y estudiar la evolución de la cobertura de hielo.
El caso del Mont Blanc demuestra que la altura de una cumbre cubierta de nieve no es una cifra completamente fija. A diferencia de lo que podría suponerse, las mediciones pueden fluctuar de manera significativa sin que cambie la estructura rocosa de la montaña.
Por eso, los 4.807,47 metros registrados en 2026 no representan necesariamente un cambio permanente. El dato constituye una nueva referencia para los investigadores, que continuarán midiendo la cumbre para comprender mejor sus variaciones y determinar cómo evolucionan la nieve, el hielo y los glaciares en una región especialmente afectada por el calentamiento global.









