Una jornada que prometía ser de disfrute en uno de los centros de esquí más famosos de Suiza terminó en una escena de terror. Una mujer de 61 años murió este miércoles luego de que la telecabina en la que viajaba se desprendiera y cayera sobre la nieve en la zona de Engelberg, cerca del reconocido complejo de Titlis.
El dramático accidente ocurrió alrededor de las 11 de la mañana (hora local) y fue presenciado por otros esquiadores que se encontraban en distintos sectores de la montaña. Algunos de ellos incluso lograron registrar el momento posterior al impacto, en imágenes que rápidamente comenzaron a circular y generaron conmoción por la violencia de la escena.

Según informaron medios locales y autoridades de la zona, la mujer viajaba sola dentro de la cabina cuando se produjo el desprendimiento. Tras la caída, los equipos de emergencia llegaron de inmediato al lugar e intentaron reanimarla durante más de 30 minutos, pero lamentablemente no lograron salvarle la vida.
La policía confirmó oficialmente el fallecimiento, aunque por el momento no trascendió la identidad de la víctima. El hecho provocó un fuerte impacto tanto entre los turistas como en la comunidad local, ya que se trata de un sistema de transporte que suele ser utilizado por miles de visitantes durante toda la temporada invernal.
Tras la tragedia, tanto la dirección del teleférico de Titlis como la empresa fabricante emitieron comunicados en los que aseguraron que colaborarán de manera total con la investigación. “Para nosotros es fundamental que el incidente se investigue al detalle. Proporcionaremos todos los datos sin omisiones”, señalaron desde la compañía.
Por su parte, el director general de la firma, Norbert Patt, calificó lo sucedido como un hecho “extraordinario” y remarcó que este tipo de sistemas “no deberían sufrir accidentes”. Además, puso el foco en las condiciones climáticas al momento del hecho y advirtió que todavía no está claro si el accidente fue provocado por fuertes ráfagas de viento, por una falla técnica o por una combinación de ambos factores.
En ese sentido, también aseguró que el último mantenimiento programado del teleférico se había realizado en septiembre y que, hasta entonces, el sistema se encontraba en “perfectas condiciones técnicas”.

La investigación quedó ahora bajo la supervisión de la fiscalía de Nidwalden, mientras los peritos intentan reconstruir con precisión qué ocurrió en los segundos previos al desprendimiento. El objetivo será determinar si hubo un error mecánico, si el clima jugó un papel determinante o si existió algún otro factor que desencadenó la tragedia.
El área de Titlis, una de las más concurridas del país por su infraestructura moderna y sus condiciones de nieve, recibe visitantes durante gran parte del año. Sin embargo, este accidente volvió a encender las alarmas y reabrió el debate sobre la seguridad de los teleféricos y telecabinas en condiciones meteorológicas extremas, incluso en destinos considerados de alta tecnología y gran confiabilidad.









