Japón volvió a cerrar un lago volcánico tras ocho años y solo cinco días de reapertura

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El exceso de visitantes obligó a las autoridades a suspender nuevamente el acceso al lago Yugama, un espejo de agua verde esmeralda ubicado en el cráter de un volcán activo. La congestión de las rutas encendió las alarmas por la dificultad de evacuar la zona ante una posible emergencia.

Japón volvió a restringir el acceso a uno de sus paisajes naturales más llamativos apenas cinco días después de reabrirlo al turismo. Se trata del lago Yugama, una laguna de aguas turquesas situada en el cráter del monte Kusatsu-Shirane, en la localidad de Kusatsu, prefectura de Gunma, al norte de Tokio.

El lugar había permanecido cerrado durante ocho años debido a los riesgos asociados con la actividad volcánica. Sin embargo, la reapertura del 13 de octubre de 2026 despertó un enorme interés entre los visitantes y la cantidad de vehículos que llegó a la zona superó ampliamente las previsiones de las autoridades.

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Según informó la cadena pública japonesa NHK, cerca de 4.000 vehículos circularon por los alrededores durante el fin de semana. La afluencia provocó embotellamientos de aproximadamente siete kilómetros y dejó en evidencia las dificultades para gestionar el tránsito en un área donde la seguridad depende, en gran medida, de la posibilidad de evacuar rápidamente.

Ante ese escenario, el municipio decidió restablecer la prohibición de acceso al entorno de la laguna. Los funcionarios consideraron que las vías de escape disponibles no permitían garantizar una evacuación ordenada si se producía una emergencia volcánica.

La medida interrumpió de manera anticipada el período de visitas, que originalmente estaba previsto hasta el 8 de noviembre. El esquema contemplaba recorridos por los senderos entre las 10 y las 15, mientras que el estacionamiento debía permanecer abierto hasta las 16.

Un paisaje único en el cráter de un volcán activo

El lago Yugama se destaca por el intenso color verde esmeralda de sus aguas, una tonalidad relacionada con la composición mineral del terreno. Rodeado por laderas volcánicas, se convirtió durante décadas en uno de los atractivos naturales más conocidos de la región.

Su ubicación, en la cima del monte Kusatsu-Shirane, también representa un desafío para las autoridades. Aunque el paisaje atrae a viajeros interesados en la naturaleza y la fotografía, se encuentra en una zona volcánica activa donde las condiciones de seguridad pueden cambiar.

El acceso al área estaba restringido desde abril de 2018, cuando la Agencia Meteorológica de Japón elevó el nivel de alerta volcánica a la categoría 2, dentro de una escala de cinco niveles. La decisión implicó limitar la aproximación al cráter como medida preventiva.

En mayo de 2026, después de una disminución de la actividad sísmica, la agencia redujo la alerta al nivel 1, el más bajo de la escala. Esa modificación permitió evaluar una reapertura y finalmente habilitar el ingreso de visitantes en octubre.

La expectativa acumulada durante casi una década quedó reflejada en la concurrencia del primer fin de semana. Muchas personas se acercaron para contemplar el lago, que había permanecido fuera del circuito turístico durante años.

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Sin fecha confirmada para volver a visitarlo

La reapertura duró poco. Tras los problemas de circulación registrados durante el fin de semana, el municipio comunicó que volvería a prohibir el acceso al perímetro del lago. Desde el martes, el estacionamiento principal permanecía cerrado y el mirador utilizado para observar la laguna también había quedado inaccesible.

La decisión no respondió únicamente a la cantidad de turistas, sino a las consecuencias que esa concentración podía tener ante una eventual erupción u otra situación de riesgo. En un entorno volcánico, el tránsito congestionado puede dificultar la salida de los visitantes y complicar la respuesta de los equipos de emergencia.

Por el momento, las autoridades no establecieron una fecha para una nueva habilitación ni informaron cuándo podrían retomarse los recorridos. Antes de permitir el regreso del público, deberán evaluar cómo organizar el acceso y garantizar que las rutas de evacuación puedan responder ante una emergencia.

Así, el lago Yugama volvió a quedar fuera del alcance de los turistas después de una breve ventana de visitas que despertó un gran interés, pero también dejó al descubierto las dificultades de recibir grandes cantidades de personas en un área natural de riesgo.

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