Nápoles, capital de la región de Campania, es una de las ciudades con mayor continuidad urbana de Europa. Fundada en el siglo IX a.C. como Parténope y refundada por los griegos en el 470 a.C. bajo el nombre de Neápolis (“Ciudad Nueva”), su trazado original aún puede leerse en el corazón de la ciudad.
Ubicada frente al golfo que lleva su nombre y bajo la imponente presencia del Vesubio, Nápoles creció como puerto estratégico del Mediterráneo, recibiendo influencias culturales que moldearon su identidad a lo largo de más de dos mil años.
Un centro histórico único en Europa
El Centro Histórico de Nápoles fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1995, en reconocimiento a su estructura urbana original heredada de la Neápolis griega y a su extraordinaria densidad monumental.
El trazado en cuadrícula convive con callejuelas medievales, plazas barrocas, iglesias, palacios nobiliarios y restos arqueológicos romanos. Lo excepcional no es solo su arquitectura, sino que la ciudad sigue viva: mercados, talleres artesanales y viviendas continúan funcionando en espacios con siglos de historia.
Entre los edificios religiosos más destacados se encuentran:
- Catedral de Nápoles
- San Giorgio Maggiore
- San Giovanni Maggiore
Estos templos reflejan la evolución arquitectónica desde la Edad Media hasta el Barroco.
Plaza del Plebiscito y símbolos del poder napolitano
Uno de los espacios más representativos es la Plaza del Plebiscito. Allí se encuentran dos íconos:
- La Basílica Real de San Francisco de Paula, ejemplo destacado del neoclasicismo.
- El Palacio Real de Nápoles, antigua residencia de los virreyes españoles.
El conjunto se completa con el legendario Teatro San Carlo, fundado en 1737 y considerado el teatro de ópera en funcionamiento más antiguo del mundo, y la elegante Galleria Umberto I.

Además, el casco antiguo conserva vestigios griegos y romanos, el imponente Castel Nuovo, la iglesia de Santa Chiara y la subterránea Galería Borbónica, que revelan las múltiples capas históricas de la ciudad.
La ciudad de los siete castillos
Dentro de su perímetro urbano, Nápoles alberga siete fortalezas, entre ellas:
- Castel dell’Ovo
- Castel Sant’Elmo
- Castel Capuano
Estas construcciones evidencian su importancia estratégica a lo largo de los siglos.
Cultura viva: museos y pizza napolitana
La ciudad también destaca por su patrimonio cultural. El Museo Arqueológico Nacional de Nápoles alberga piezas procedentes de Pompeya y Herculano, mientras que la Biblioteca Nacional Vittorio Emanuele III conserva más de un millón de volúmenes.

En el plano inmaterial, el arte de los pizzaioli napolitanos fue reconocido en 2017 por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. La pizza napolitana es hoy un símbolo global que refleja la dimensión social y cotidiana de la ciudad.
Más que historia
Desde Nápoles es posible acceder fácilmente a enclaves como Pompeya, Herculano, la Costa Amalfitana, Capri o Ischia, consolidando su rol como epicentro cultural y turístico del sur de Italia.
Con más de dos mil años de historia integrados en su vida diaria, Nápoles no es solo un museo al aire libre: es una ciudad que demuestra cómo el pasado puede convivir, intacto y vibrante, con el presente.








