Una isla volcánica remota, ubicada en el Atlántico Sur, acaba de revelar una de las señales más preocupantes del impacto del cambio climático sobre la fauna antártica. La isla Zavodovski perdió más de medio millón de pingüinos barbijo desde 2011, una caída que equivale aproximadamente a una cuarta parte de la población de pingüinos de la isla.
El hallazgo fue realizado por investigadores del British Antarctic Survey (BAS), quienes comprobaron que la cantidad de nidos ocupados por esta especie disminuyó un 63 % entre 2011 y 2025. Los resultados del estudio, publicados en la revista científica Current Biology, muestran que incluso algunos de los territorios más aislados del planeta están sufriendo cambios profundos.
Zavodovski forma parte del archipiélago de las Sandwich del Sur, al norte de la Antártida. Se trata de una isla inhóspita, deshabitada y de origen volcánico, con acantilados escarpados, fuertes vientos y condiciones que dificultan el acceso durante gran parte del año.
En 2011, el lugar había sido reconocido como la colonia de pingüinos más grande del mundo. Sin embargo, cuando los científicos regresaron en 2023, encontraron un panorama muy diferente.
“Es el mayor cambio en la composición de una comunidad jamás observado en un solo lugar de la Antártida”, explicó Norman Ratcliffe, ecólogo de pingüinos del BAS y principal investigador del estudio.

Una expedición en uno de los lugares más remotos del planeta
Llegar hasta Zavodovski representa un desafío incluso para los equipos científicos. La isla se encuentra a unos 1930 kilómetros del asentamiento habitado permanentemente más cercano, por lo que recibe pocas visitas y existen escasos relevamientos de su fauna.
Para realizar el estudio, los investigadores partieron desde las islas Malvinas y navegaron durante dos semanas por aguas agitadas. Las tormentas los obligaron a refugiarse en fiordos antes de alcanzar el único sector donde las condiciones permitían desembarcar.
Una vez en tierra, instalaron un campamento sobre las rocas y dedicaron tres días a registrar la población de pingüinos. Para ello utilizaron drones, fotografías aéreas tomadas desde un avión británico y dispositivos de seguimiento colocados en las propias aves.
Al comparar los registros actuales con los relevamientos anteriores y las imágenes satelitales, los científicos determinaron que la población de pingüinos barbijo experimentó un descenso excepcionalmente rápido.
La tasa de disminución ronda el 7 % anual, entre dos y tres veces superior a la registrada en otras zonas, según los investigadores.
El resultado también contradice la idea de que Zavodovski había logrado mantenerse al margen de la tendencia descendente observada en otras colonias antárticas durante las últimas décadas.
El cambio climático, detrás de la caída de los pingüinos barbijo
Los científicos analizaron distintas explicaciones posibles para comprender el fenómeno. Descartaron que la erupción volcánica de 2016 fuera la causa principal, ya que el descenso había comenzado varios años antes y continuó después del episodio.
Tampoco encontraron pruebas de que la competencia por los espacios de anidación o el impacto de la pesca regional de kril explicaran la magnitud de la caída.
La hipótesis más probable apunta al calentamiento del océano provocado por las emisiones de combustibles fósiles, que estaría alterando la disponibilidad de alimento para los pingüinos barbijo.
El kril es una pieza fundamental de su dieta y depende del hielo marino para alimentarse y encontrar refugio. A medida que el calentamiento modifica estas condiciones y desplaza al kril hacia el sur, los pingüinos encuentran mayores dificultades para seguir su fuente de alimento.
Esta especie está especialmente adaptada a ambientes fríos y tiene un área de distribución relativamente limitada. Por eso, los cambios en las condiciones del océano y la distribución de sus presas pueden tener consecuencias importantes para su supervivencia.
“Los pingüinos barbijo están enviando una señal muy clara sobre los efectos del calentamiento global”, advirtió Ratcliffe.

Una especie que podría enfrentar un mayor riesgo de extinción
La situación de Zavodovski genera preocupación porque el archipiélago de las Sandwich del Sur era considerado uno de los principales refugios de los pingüinos barbijo. De acuerdo con los investigadores, estas islas albergan casi un tercio de la población mundial de la especie.
Los hallazgos, sumados a los descensos registrados en otras regiones antárticas, podrían impulsar una revisión de su estado de conservación. Actualmente, el pingüino barbijo está clasificado como una especie de “preocupación menor” en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, aunque los científicos plantean que podría ser necesario considerarlo en una categoría de mayor riesgo.
Noah Stryker, ornitólogo que no participó en la investigación, calificó los resultados como preocupantes y destacó especialmente la velocidad de los cambios observados.
El caso demuestra que la distancia respecto de las ciudades y las actividades humanas no garantiza que una especie esté protegida de las consecuencias del calentamiento global.
Los pingüinos macaroni muestran una tendencia diferente
En medio de este escenario, la investigación también encontró un dato alentador. La población de pingüinos macaroni de Zavodovski aumentó un 28 % entre 2011 y 2016 y se mantuvo estable desde entonces.
A diferencia de los pingüinos barbijo, los macaroni tienen una dieta más variada y pueden adaptarse mejor a aguas relativamente cálidas. Su menor dependencia del kril podría ayudar a explicar por qué muestran una evolución diferente en la misma isla.
La comparación entre ambas especies refuerza la hipótesis de que los cambios en las temperaturas del océano y en la disponibilidad de alimento están modificando el equilibrio de los ecosistemas antárticos.
Aunque los pingüinos macaroni ofrecen una señal de estabilidad, los investigadores advierten que el retroceso de los pingüinos barbijo constituye una alerta para la biodiversidad de la región.
La caída de más de medio millón de ejemplares en una de las colonias más importantes del planeta demuestra que ni siquiera los rincones más remotos están a salvo del cambio climático. Para los científicos, comprender estos cambios será fundamental para evaluar el futuro de la especie y anticipar cómo podrían transformarse las comunidades de fauna antártica en los próximos años.









