Los cinco hoteles de hielo más espectaculares de Europa para dormir este invierno

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Dormir rodeado de paredes congeladas, descansar en habitaciones esculpidas por artistas y tener la posibilidad de ver auroras boreales son algunas de las experiencias que ofrecen los hoteles de hielo más sorprendentes de Europa. Desde la Laponia escandinava hasta los Alpes suizos, estos alojamientos convierten las bajas temperaturas en parte de una aventura inolvidable.

Cada invierno, algunos de estos hoteles se construyen nuevamente con hielo de ríos y lagos, además de nieve fresca. Otros mantienen sus instalaciones durante todo el año gracias a técnicas especiales de conservación. Aunque las condiciones varían según el establecimiento, todos proponen una forma diferente de vivir los paisajes invernales.

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Snowhotel 365, Noruega

Ubicado en el norte de Noruega, dentro de Snow Resort Kirkenes, Snowhotel 365 invita a pasar la noche en habitaciones decoradas con esculturas de hielo realizadas a mano por artistas internacionales. Cada espacio tiene un diseño propio, por lo que no hay dos habitaciones iguales.

La temperatura interior ronda los -4 °C, pero los huéspedes cuentan con sacos de dormir térmicos para descansar durante la noche. Además, el complejo dispone de un salón climatizado, sauna y duchas, e incluye desayuno y una cena de tres platos.

Una de sus particularidades es que permanece abierto durante todo el año, incluso en verano. Para renovar sus instalaciones, cada temporada se utilizan alrededor de 30 toneladas de hielo y nieve fresca, materiales que con el paso del tiempo adquieren nuevas texturas y formas.

ICEHOTEL, Laponia sueca

En Jukkasjärvi, en el norte de Suecia, ICEHOTEL se transforma cada invierno gracias al trabajo de artistas y escultores que utilizan el hielo del río Torne para crear habitaciones, suites y obras de arte.

El alojamiento estacional abre a partir de diciembre y permanece disponible durante aproximadamente cinco meses, antes de que sus estructuras temporales se derritan y el agua regrese al río. Cada edición presenta diseños diferentes, por lo que la experiencia cambia de un invierno a otro.

En las habitaciones de hielo, la temperatura se mantiene cerca de los -5 °C. Para pasar la noche, los visitantes reciben sacos de dormir preparados para el frío y mantas de piel de reno.

La experiencia también incluye propuestas gastronómicas particulares, como un menú en el que algunos platos se sirven sobre bandejas elaboradas con hielo del río. Así, el diseño, la naturaleza y la cocina forman parte de una misma aventura en el paisaje ártico.

Arctic SnowHotel, Laponia finlandesa

En las afueras de Rovaniemi, la capital de la Laponia finlandesa, Arctic SnowHotel abre sus puertas durante los meses más fríos del año. La temporada suele comenzar a mediados de diciembre y extenderse hasta finales de marzo.

Desde 2008, el establecimiento construye una nueva versión de su hotel de hielo y nieve cada invierno. Sus instalaciones cuentan con unas 20 habitaciones y capacidad para alojar hasta 70 personas, con opciones que van desde suites dobles hasta espacios familiares para grupos de hasta seis huéspedes.

El recorrido por el complejo incluye el Ice Restaurant, donde las comidas se sirven sobre platos de hielo, y una capilla de nieve que ofrece un escenario singular para ceremonias y momentos de tranquilidad.

Uno de sus atractivos es la presencia de un vigilante de auroras boreales, encargado de observar las condiciones del cielo y avisar a los huéspedes cuando aparecen las luces del norte. Aunque los avistamientos dependen del clima y de la actividad solar, el servicio suma un atractivo especial para quienes viajan con la ilusión de contemplar este fenómeno natural.

Sorrisniva Igloo Hotel, Noruega

La ciudad noruega de Alta alberga Sorrisniva Igloo Hotel, considerado uno de los hoteles de hielo más septentrionales del mundo. Cada año, el establecimiento se reconstruye con un diseño temático diferente y habitaciones que funcionan como auténticas galerías de arte congeladas.

Para levantar sus instalaciones se utiliza hielo extraído del lago de montaña Sierravannet, junto con unas 250 toneladas de hielo y 7.000 metros cúbicos de nieve. Los escultores trabajan en las habitaciones y suites para crear figuras, muebles y decoraciones que cambian en cada temporada.

El hotel suele abrir entre el 20 de diciembre y finales de marzo, por lo que la visita requiere planificar el viaje de acuerdo con su calendario invernal.

Además de dormir en un entorno de hielo, los viajeros pueden realizar distintas actividades al aire libre, como excursiones en motos de nieve por la meseta de Finnmark, paseos con raquetas y recorridos en trineos tirados por perros husky. También es posible organizar salidas para intentar observar auroras boreales.

Iglu-Dorf Zermatt, Suiza

En los Alpes suizos, Iglu-Dorf Zermatt ofrece una experiencia de montaña a unos 2.700 metros de altitud, en las pistas situadas por encima de Zermatt, una localidad conocida por su entorno alpino y sus restricciones al tránsito de automóviles.

El complejo se reconstruye cada invierno y recibe huéspedes en iglús tallados a mano, conectados entre sí por pasillos de nieve. En el interior, la temperatura se mantiene cerca de los 0 °C, una condición que permite disfrutar de una noche diferente en plena montaña.

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La propuesta también incluye momentos para compartir al aire libre. En la terraza se sirve fondue de queso suizo, acompañada de aperitivos y bebidas frías y calientes, una combinación pensada para recuperar energías después de pasar tiempo en la nieve.

La temporada suele extenderse desde diciembre hasta comienzos de abril. Quienes quieran ampliar la experiencia pueden encontrar otros pueblos de iglús en destinos como Davos y Gstaad, en Suiza, además de instalaciones similares en la montaña Zugspitze, en Alemania, y en Kühtai, cerca de Innsbruck, Austria.

Desde habitaciones esculpidas en hielo hasta refugios de nieve en lo alto de los Alpes, estos alojamientos permiten descubrir Europa desde una perspectiva diferente. Para quienes sueñan con ver auroras boreales, los hoteles del norte escandinavo ofrecen algunas de las mejores oportunidades para combinar una noche fuera de lo común con la búsqueda de las luces del norte, aunque ningún establecimiento puede garantizar su aparición.

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