La desaparición de dos embarcaciones mexicanas en aguas del Caribe mantiene en vilo a las autoridades y a las familias de sus tripulantes. Los veleros habían zarpado desde Isla Mujeres, cerca de Cancún, con destino a La Habana, transportando ayuda humanitaria para Cuba, pero desde hace días no se tiene noticias sobre su paradero.
A bordo viajaban nueve personas de distintas nacionalidades, entre ellas dos mujeres, seis hombres y un niño de apenas 3 años, lo que agrava la preocupación en medio del intenso operativo de búsqueda desplegado por la Secretaría de Marina de México (Semar).

Según informaron las autoridades, las embarcaciones habían partido el pasado 21 de marzo como parte del convoy Nuestra América, una iniciativa organizada para llevar suministros esenciales a la isla en medio del profundo deterioro económico que atraviesa Cuba. El arribo estaba previsto entre el 24 y el 25 de marzo, pero al no confirmarse su llegada ni establecerse contacto, se activaron de inmediato los protocolos de búsqueda y rescate.
La Semar, a través de la Armada de México en funciones de Guardia Costera, informó que puso en marcha un amplio operativo dentro del Plan Marina, movilizando unidades de superficie y aeronaves, entre ellas aviones tipo “Persuader”, que realizan patrullajes marítimos y aéreos sobre la ruta estimada entre Isla Mujeres y La Habana.
El rastreo contempla no solo la trayectoria original de las embarcaciones, sino también posibles cambios de rumbo, así como el análisis de corrientes marinas, zonas probables de deriva y las condiciones meteorológicas adversas que afectaron la salida del convoy, ya que los veleros debieron postergar su partida del viernes al sábado por el mal clima.
En paralelo, México mantiene una coordinación internacional con los Centros Coordinadores de Salvamento Marítimo (MRCC) de Polonia, Francia, Cuba y Estados Unidos, países vinculados a las nacionalidades de los tripulantes, con el objetivo de intercambiar información en tiempo real y ampliar las posibilidades de localización.
La preocupación también llegó al más alto nivel político. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, expresó públicamente su inquietud por el caso y aseguró que desde la isla están colaborando activamente en las tareas de búsqueda. A través de su cuenta de X, manifestó su “especial preocupación” por la desaparición de los dos veleros y afirmó que se hace “todo lo posible en la búsqueda y salvamento” de los ocupantes.
La Marina mexicana también emitió un llamado urgente a toda la comunidad marítima internacional —incluyendo barcos comerciales, pesqueros, recreativos y plataformas que operan en el Caribe y el Golfo de México— para que reporten cualquier dato o avistamiento que pueda ayudar a encontrar las embarcaciones.
Los dos veleros desaparecidos eran los últimos de la delegación mexicana del convoy. Otro buque que había partido desde Progreso, Yucatán, logró llegar sin inconvenientes a La Habana el martes, llevando la mayor parte de la carga solidaria.
En total, el convoy transportaba unas 30 toneladas de ayuda humanitaria, entre alimentos, medicamentos, productos de higiene y paneles solares, insumos clave para una Cuba golpeada por la crisis.
Mientras avanzan las horas, el caso se transforma en un verdadero misterio en alta mar, con una búsqueda contrarreloj que intenta resolver qué ocurrió con las embarcaciones y rescatar con vida a sus tripulantes.









