Pilotos explican por qué no debemos preocuparnos durante las turbulencias

“La turbulencia no es algo que debamos temer, los aviones modernos están diseñados para aguantar mucha más fuerza que la que la turbulencia puede crear” dice Keith Tonkin, ex piloto militar y director del grupo de consultoría Aviation Projects. quien también asegura que hay aviones militares que vuelan en huracanes para recabar datos meteorológicos.

Los errores humanos son la razón más común de que los aviones se estrellen, mientras que las turbulencias meteorológicas son más una molestia que un peligro.

“Evitamos la turbulencia porque estresa a los pasajeros, pero para los pilotos no es problema”.

Existen tres tipos principales de turbulencia: térmica, mecánica y frontal. Las tres las pueden verse a pequeña escala en el agua en movimiento.

El aire caliente se alza de la misma forma en que el agua sale del fondo. Esto se llama turbulencia térmica y la sientes como un golpe cuando el avión pasa a 800 kilómetros por hora por una columna de aire ascendente. Cuando pasas por las nubes de la tarde durante el despegue, entonces probablemente has experimentado turbulencia térmica.

También existe la turbulencia mecánica, que ocurre cuando hay estructuras físicas —como montañas y edificios— que interrumpen las corrientes de aire, igual que las piedras crean ondulaciones en un arroyo. Esto es peligroso, pero es muy fácil de predecir y los pilotos simplemente evitan volar cerca de grandes estructuras a altitudes bajas

El último tipo es la turbulencia frontal, que básicamente describe la frontera entre dos masas de aire que se mueven a la inversa. Esta da miedo porque a menudo no se puede predecir su intensidad, como es el caso de cuando el piloto atraviesa una corriente en chorro.

Una corriente en chorro, como si fuera un camino de aire, es un flujo de aire que se encuentra en la atmósfera más alta. Para minimizar el consumo de combustible, los pilotos a menudo se montan en éstas para aprovechar su impulso. Seguramente estarías medio dormido cuando encendieron la luz de abrocharse el cinturón y te informaron de que el piloto está a punto de entrar o salir de una corriente en chorro. Generalmente, en este punto el piloto sabrá qué esperar, ya que otro avión habrá registrado la intensidad de la turbulencia en la zona de transición.

Escalas de turbulencias según movimiento

La turbulencia ligera describe un movimiento de 30 o 60 centímetros que hace que la mesita del asiento se tambalee. La turbulencia moderada es el momento en que las azafatas se ponen los cinturones de seguridad. La turbulencia fuerte hace que los objetos que no estén asegurados vuelen, incluyendo a la gente, y casi todos los pilotos viven unas turbulencias fuertes solo unas pocas veces en toda su trayectoria profesional. Sin embargo, la turbulencia extrema es la suma de todos los miedos. En este caso, un avión puede caer o subir 30 metros en segundos y los pasajeros sin cinturón de seguridad habrán muerto después de haberse golpeado contra las paredes del aparato.

Pero aquí hay un dato que llama la atención: según la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos

“desde 1980 hasta 2008, las compañías aéreas estadunidenses tuvieron 234 accidentes de turbulencia que resultaron en 298 lesiones graves y tres muertes”.

30 años y sólo 3 muertes por turbulencia.

El director de AvLaw Consulting, Ron Batsch,  dice que la turbulencia extrema es muy rara, aunque tuvo la mala suerte de encontrarla alguna vez. “Recuerdo que volaba de regreso a Sidney en un avioncito de dos asientos por fila y sobrevolábamos las Montañas Azules”, dijo. “Había tormentas y un poco de turbulencia mecánica sobre las montañas y yo volaba bastante bajo, a unos 3.048 metros El avión se despresurizó y tuve miedo de desmayarme.¨

Este es un ejemplo de por qué los pilotos comerciales vuelan tan alto para evitar la turbulencia. Una aerolínea comercial nunca se acercaría a las montañas a tan solo tres mil metros de altura y siempre volará alrededor de las tormentas en lugar de pasar a través de ellas. Y de nuevo, no es porque los aviones no soporten estas condiciones, sino porque el pasajero promedio no entendería qué pasa. Tanto para Keith como para Ron, pasar por una turbulencia es como pasar por un bache: llama la atención del conductor, pero no causa problemas.

El 2013 fue el año más seguro del que se tiene registro, y en 2014, tres mil millones de personas volaron y tan solo hubo 692 muertes en vuelos comerciales. Con cifras así, tienes más oportunidad de ganar la lotería que de morir en un accidente aéreo.

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