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Por qué renunciar a tu trabajo para viajar (probablemente) no te hará más feliz

5 min


Una mañana como cualquier otra. Un día lleno de reuniones súper aburridas y presentaciones de PowerPoint. Otra migraña que no puedes controlar. Y ojos con sueño que no puedes disimular. Mientras tanto, en Instagram: vino rosado, hamacas en la playa, sombreros gigantes y relax.

Todas las historias que ves en las redes sociales pertenecen a “nómadas digitales”, bloggers de viajes fusionados con freelancers. Este subgrupo dentro de los millennials se congregan en lugares tropicales en donde la renta es súper barata y tienen buena señal de wifi, para poder documentar todas sus aventuras online mientras están en la ruta. Cuando ves eso desearías ser lo suficientemente valiente como para hacer lo que ellos hacen – para deshacerte de tu vida monótona llena de responsabilidades- porque es obvio que esas personas son mucho más felices y están mucho más conformes con sus vidas que tu… pero en realidad, ¿es tan así?

Haciendo que los extremos se encuentren

Der perfekte Moment

Lisa Mahoney, una vendedora que actualmente vive en Londres, se mudó a Chiang Mai, Tailandia, en el verano de 2015. Escuchó que la ciudad tenía una comunidad de nómadas digitales establecida y fue engañada por la foto de un enorme departamento con vistas a las montañas por tan sólo £25 (alrededor de 30 dólares) a la semana. La escena no era exactamente lo que ella imaginaba.

“Tenía la expectativa de estar sentada frente a una alberca, con un trago en una mano y la computadora en la otra, pero lo único que realmente hice fue mover mi rutina de 9-5 a un país diferente”, dijo. “En esta comunidad el horario de oficina es el diablo. Hay una expectativa de que si se siente como trabajo no lo estás haciendo bien. Ellos juegan a la percepción de que la vida es simple, pero en realidad estas personas trabajan duro por muy poco dinero. No son libres en absoluto.”

Los bloggers de viajes, Chanel Cartell y Stevo Dirnberger, hicieron eco de su sentimiento en un post titulado “Why We Quit Our Jobs in Advertising to Scrub Toilets”, en donde describen las maneras menos glamorosas para poder llegar a fin de mes durante sus viajes. Rápidamente se volvió viral, precisamente porque demostró que los viajes a largo plazo no son tan perfectos como parecen en las redes sociales.

Independencia vs. Soledad

travelers

Las cuatro semanas que Cartell y Dirnberger pasaron en Suecia fueron algunas de las más duras de sus vidas. “Hicimos un ‘wanderlist’ antes de salir de Johannesburgo, y en esa lista estaba la idea de desconectarnos durante un mes”, dijo Dirnberger. “Conseguimos un trabajo voluntario en un campamento súper alejado, a cambio de alojamiento y comidas. Se anunciaba como “ayudando turistas” pero en realidad terminamos limpiando los baños y lavando ropa. No teníamos conexión con amigos y familia. Muchos no terminaron la experiencia ya que era una situación que te ponía al límite emocionalmente”. Ellos decidieron quedarse con lo positivo de toda esa experiencia, pensando en todo el tiempo de calidad que pudieron pasar juntos.

No todos los nómadas digitales tienen la suerte de tener un socio de viaje, sin embargo, la soledad es un tema que surgió constantemente durante estas entrevistas. Mahoney señala que hay “un montón de fobias al compromiso en esta comunidad. Personas que no quieren estar atadas a una persona, lugar o trabajo. Quieren total desapego de todo el mundo y de todo. Supongo que lo hice también en ese momento.”

Una vida que está tan en desacuerdo con poner las raíces, en la cual generalmente se vive solo. Eso debe ser difícil cuando el muro de Facebook está inundado de compromisos, bodas, bebés regordetes y renovaciones en el hogar -los hitos de una edad adulta estable que están decididos a “sacrificar”.

La blogger británica Mel Elderfield, autor de “If You Wanna Go Just Go”, está a punto de establecerse en Australia para vivir con su novio. “Soy muy independiente. Cuando nos encontramos nos atrajimos inmediatamente, pero creo que los viajes en solitario me ha hecho inherentemente egoísta”, admite. “¿Quién quiere un compañero que va complicar las cosas? Se necesita valor para permanecer en un lugar. Ahora me doy cuenta de eso.”

La presión de cumplir con las expectativas

Tired Travellers - Koh Hong - Travelling with the Fujifilm X100T

Nada altera nuestra neurosis existencial como ver el muro lleno de fotografías de viajes (obviamente con filtros), según un estudio de investigación realizado por Humboldt-Universität en Berlín. Es tan fácil olvidar que esas cuentas sólo muestran lo mejor de los viajes. No muestran cuando tienes que pasar la noche en el baño después de haber comido en la calle. Tampoco se muestra los incómodos viajes en autobús (que terminan con la línea del trasero) o cuando se tiene miedo al caminar por una calle vacía en el medio de la noche.

“Tenía un sitio web acerca de lo maravillosa que era mi vida”, dijo Elderfield. “Supongo que empezó a sentirse muy poco auténtico”. Este sentimiento de sentirse fraudulento en algún nivel se está extendiendo. La mayoría de los nómadas digitales entrevistados habló sobre el gran abismo entre su persona en línea y su realidad cotidiana. Hay presión para estar ‘viviendo el sueño’ en todo momento, sin dejar lugar a la vulnerabilidad, o la experiencia tumultuosa de ser simplemente un ser humano en el mundo.

No sólo los amigos y conocidos son los que ponen muchas expectativas, los extraños en Internet también. El trolling es generalizado y despiadado: “La gente decía cosas increíblemente personales y dañinas”, recuerda Mahoney. “Y yo no soy el tipo de persona que puede manejar eso.” Mientras tanto, ella también estaba enfrentando el bombardeo del otro lado, el de sus fans y seguidores. “Ellos estaban decepcionados y enojados cuando no subía las cosas a tiempo. Siempre me disculpaba cuando no los conformaba.”

Cartell y Dirnberger experimentan una presión similar a través de los comentarios que reciben. “La comunidad abre sus puertas y quieres mantenerlos felices, pero es difícil” explicó Cartell.

La felicidad

Some Kind of Paradise

Un fenómeno psicológico conocido como la rueda hedónica sugiere que todos tenemos un punto de ajuste de la felicidad. A pesar de triunfos o tragedias, finalmente regresamos a esa línea que marca nuestra base de satisfacción.

Para Marta Rus, una viajera, viajar finalmente dejó de sentirse como la gran aventura que había sido inicialmente: “Prácticamente se convirtió en mi rutina, en cierto modo, todo era tan familiar”, dijo. En otras palabras, simplemente se acostumbró. Lo que una vez fue nuevo y emocionante se convirtió en un lugar común, que tal vez es reconfortante en algún nivel, ya que en ese momento te das cuenta que viajar eternamente tampoco garantiza la felicidad duradera.

Al final, estar agradecidos por lo que tenemos es la clave para ser verdaderamente feliz.


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Claudia Franco Alcántara

Mexicana de cuerpo y alma, argentina de corazón. Lo mejor de los dos mundos. Viajera. Aventurera. Me gusta recorrer el mundo.

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