Sewell: la ciudad de las escaleras y un Patrimonio de la Humanidad de Chile que debes conocer

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Redactor
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En la ladera del Cerro Negro, en la Cordillera de los Andes, justo al frente a la ciudad de Rancagua y a más de 2.400 metros de altura, se puede ver la legendaria ciudad minera Sewell, construida en 1905 por la empresa estadounidense Braden Copper, para albergar a los trabajadores de la mina de cobre “El Teniente”.

Se localiza a 53 km al oriente de Rancagua. Una de las principales características de esta ciudad es la ausencia de calles. La «calle principal», por ejemplo, consiste en una gran escalera, desde donde se accede a Sewell.

Del poblado original, hoy sólo subsiste el centro de la ciudad, pues gran parte fue desmantelado y demolido a principio de los años 1980. Es posible visitar la ciudad en viajes turísticos que parten desde Rancagua.

La importancia que este complejo tuvo durante el siglo XX, y las características geográficas del lugar en que se inserta, han permitido que Sewell reciba distintas distinciones a nivel nacional e internacional. Fue declarado en 2006, el pueblo de Sewell, propiedad de Codelco como Patrimonio de la Humanidad, destacándose como un ejemplo excepcional del fenómeno global de las ciudades obreras.​

El asombroso campamento minero con más de 100 años de historia está a tan solo 150 kilómetros de Santiago. Su tradición es una historia de enorme interés y, en una ciudad como Sewell, sus curiosidades son innumerables.

Las huellas que dejaron los mineros y los edificios de aquella ciudad son un atractivo tan valioso que en 1998 fue declarada Monumento Nacional y en el año 2006 Patrimonio de la Humanidad por su destacado modelo de ciudad industrial del siglo XX.

Curiosidades de Sewell

Una de las características de Sewell es que en toda la ciudad no se puede transitar en auto dado que su construcción está basada sólo en escaleras. Al inicio del campamento, las casas y oficinas crecieron desordenadamente en el sector, para luego implantar una planificación urbana diseñada en Nueva York, en la cual los ingenieros dispusieron los edificios en torno a un eje principal: la Escalera Central, de donde provenían una serie de escalinatas secundarias. Por esto se le conoce como la “Ciudad de las Escaleras”.

Otra gran curiosidad de Sewell, es que esta ciudad minera llegó a ser, en el siglo XX, el yacimiento de cobre más grande del mundo, con más de 6.000 km de túneles subterráneos. En la actualidad, la mina “El Teniente” sigue en funcionamiento, es operada por la empresa estatal Codelco y cuenta con más de 3000 km de galerías subterráneas, siendo todavía la minera más grande del mundo.

La tercer curiosidad de Sewell, fueron los particulares tiempos de ocio en la ciudad. Los mineros al vivir en esta ciudad también usaban sus tiempos libres para estar con sus familias, participar en la primera brigada de Boy Scouts en el país, que se formó en 1915, y hacer competencias de palitroques en la primera cancha de Chile y donde se realizó el primer Campeonato Nacional en 1963. También la población americana solía asistir al exclusivo club El Teniente a jugar billar o iban al teatro de la ciudad.

Pero siempre siendo controlados por la “Policía de la Moral”, otra curiosidad de la ciudad de Sewell, pues en el campamento existía una policía encargada de salvaguardar la moral de los trabajadores. Se ubicaban donde se hacían fiestas clandestinas, esperando escondidos a que salieran parejas para divertirse. Los policías los detenían preguntando si tenían intención de casarse. De decir que no, era posible que el hombre perdiera su trabajo en la mina, así que la mayoría de los captados decían que sí, con lo que la policía les daba día y hora para su boda en la iglesia del campamento.

Por su ubicación en las laderas de la Cordillera de Los Andes, los mineros y familiares tuvieron que lidiar con una difícil topografía y clima, particularmente en invierno al estar cubierta de nieve. Tragedias como la gran avalancha en 1944, donde murieron 125 personas y descarrilamientos de los ferrocarriles, eran parte de la historia de este poblado.

Otra gran tragedia, considerado el mayor accidente ocurrido en una mina metalífera a nivel mundial, fue “El Humo”. El accidente ocurrió el 19 de junio de 1945 y fallecieron más de 355 trabajadores, debido a emanaciones de monóxido de carbono que generaron la asfixia de los mineros. Este accidente marcó un hito dentro de la legislación laboral chilena, ya que desde entonces se comenzó a desarrollar la moderna legislación sobre higiene industrial y prevención de riesgos.

Y si no se podía transitar en auto en esta “Ciudad de las Escaleras” ¿cómo llegaban a Sewell desde la mina los trabajadores? Bueno, otra de las curiosidades de Sewell es que en 1911 se inauguró un autocarril para unir la ciudad de Rancagua y Sewell. Su principal objetivo era el  transporte de minerales e insumos, pero también de empleados públicos, siendo esta una manera más fácil de llegar a la mina. En 1978 se dejó de usar este medio de traslado.

En Sewell la educación, la salud y la vivienda eran gratuitas, y la población estaba fuertemente segregada entre norteamericanos y chilenos, casados y solteros. Esta división sin embargo no enturbiaba las relaciones en el pueblo y la sociedad se desarrolló sin incidentes.

Como dato curioso, en Sewell existió el “Guachuchero”, un folclórico personaje de la ciudad, ya que era el vendedor clandestino de alcohol. Él trasladaba las bebidas dentro de un cuero de cabro, en la época en que se prohibió el consumo de alcohol en la mina, por influencia de la ley seca de los EE. UU.

Con los años, Sewell fue creciendo tanto, que la ciudad llegó a tener hospital -el más moderno de Sudamérica en su época- Bomberos, equipamiento de deportes, clubes sociales, un cine, tres escuelas industriales, una Iglesia, una bolera y una piscina climatizada, llegando a tener más de 15.000 habitantes en los años 60.

La ciudad de las escaleras en la actualidad

Tras el enorme apogeo de la ciudad de Sewell, en 1967 debió ser evacuada por la contaminación de sustancias tóxicas que el procesamiento del cobre liberó. También ese año comenzó en el país el proceso de chilenización del cobre, donde se compró gran parte de la compañía y empezó la “Operación Valle”, que trasladó los habitantes a Rancagua, dejando así la ciudad abandonada.

Del poblado original en la actualidad solo queda el centro de la ciudad, pues en gran parte fue desmantelada y demolida a principio de 1980. Sin embargo, aún permanecen en pie unos 50 edificios originales que están siendo restaurados y hoy existe el Museo de la Gran Minería del Cobre, un recorrido por la importancia histórica, social y económica de lo que fue la industria del cobre entre los años 30 y los 60, con una exposición de fotografías, documentos, mapas, materiales geológicos e instrumentos.

Si quieres conocer lo que fue el más grande campamento minero que está llena de curiosidades, es posible visitarla  en tours  que parten desde Rancagua, ciudad que se encuentra a 60 kilómetros de la legendaria ciudad de Sewell.

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