Un deslizamiento de tierra devastador sacudió este jueves por la mañana al pie del monte Maunganui, uno de los destinos turísticos más concurridos del norte de Nueva Zelanda, y dejó un saldo confirmado de dos personas muertas, además de niños y adultos desaparecidos. El alud arrasó con un camping, casas rodantes y piscinas termales, mientras los equipos de rescate continúan trabajando en condiciones extremas.
El desastre ocurrió tras lluvias récord que azotaron la región durante las últimas horas. El primer desplazamiento de tierra se produjo cerca de las 4:50 de la madrugada en la zona de Welcome Bay, donde una vivienda fue arrastrada por la ladera. Sus ocupantes lograron salir con vida, pero otras dos personas quedaron atrapadas y fueron halladas sin vida horas después.

Poco más tarde, alrededor de las 9:30, las autoridades recibieron una nueva alerta por un segundo alud en el área del monte Maunganui, una ciudad que lleva el nombre del volcán extinto. Este segundo desplazamiento fue aún más destructivo: unas 100 toneladas de tierra descendieron con fuerza y cayeron sobre el Beachside Holiday Park, un complejo turístico con casas rodantes y bloques de baños.
Los videos grabados por turistas desde edificios cercanos muestran una escena caótica: árboles arrancados de raíz, vehículos sepultados, casas rodantes aplastadas y estructuras completamente destruidas. Los bomberos confirmaron que, apenas llegaron al lugar, escucharon gritos y pedidos de auxilio provenientes de los escombros.
“Varias personas intentaron atravesar los restos porque oían voces que gritaban ‘¡ayuda, por favor!’”, relató el comandante de Bomberos y Emergencias de Nueva Zelanda. Sin embargo, los rescatistas debieron retirarse momentáneamente por el riesgo de nuevos deslizamientos, ya que el terreno seguía inestable. Aun así, aseguraron que las tareas continuarán durante toda la noche hasta dar con todos los desaparecidos.
Entre los testimonios más impactantes está el de Sonny Worrall, un turista australiano que se encontraba descansando en las piscinas termales cuando escuchó un estruendo. “Miré detrás de mí y vi toneladas de tierra cayendo. Fue lo más aterrador que viví en mi vida”, contó. Según su relato, tuvo que correr de inmediato mientras veía cómo una casa rodante entera era arrastrada por el alud.
Las autoridades confirmaron que al menos una decena de personas permanece desaparecida, entre ellas niños, aunque no brindaron detalles sobre identidades. Además, una mujer que había sido vista ayudando a evacuar turistas durante las inundaciones también es buscada intensamente.

El primer ministro Christopher Luxon calificó lo ocurrido como una “profunda tragedia” y pidió a la población respetar todas las indicaciones de seguridad ante el clima extremo que sigue afectando a la Isla Norte. “Estas condiciones ya se cobraron vidas y devastaron medios de subsistencia. La prioridad absoluta es la seguridad humana”, expresó.
Mientras continúan las lluvias y rige la alerta meteorológica, el país sigue con atención un operativo de rescate marcado por la urgencia, el peligro constante y la esperanza de encontrar sobrevivientes entre los escombros de uno de los peores desastres naturales recientes en una zona turística de Nueva Zelanda.






