Una boda realizada en plena Quebrada de las Conchas, uno de los paisajes más emblemáticos de Salta, quedó en el centro de una fuerte polémica luego de que se viralizaran imágenes del evento montado sobre la Ruta 68, en la zona de La Punilla, dentro de un área natural protegida.
Lo que parecía una ceremonia soñada en medio de un escenario imponente terminó convirtiéndose en un caso bajo investigación. Desde la Secretaría de Ambiente de Salta aseguraron que el permiso presentado para autorizar el evento sería falso, e incluso el propio secretario Alejandro Aldazábal denunció que su firma habría sido falsificada.

La situación encendió alarmas no solo por la posible irregularidad administrativa, sino también por el impacto que una celebración de este tipo podría haber generado en una zona considerada reserva natural. Según explicaron las autoridades, este tipo de espacios cuentan con normas estrictas debido a que cualquier intervención puede afectar la fauna, la flora y hasta las condiciones del suelo.

En paralelo, también tomó intervención la Municipalidad de Cafayate, que remarcó que los eventos dentro de áreas protegidas deben cumplir requisitos específicos y controles rigurosos. La presencia de estructuras, tránsito de personas y montaje escenográfico en un entorno tan sensible volvió a abrir el debate sobre los límites entre el turismo, los eventos privados y la conservación ambiental.
Mientras tanto, una mujer que se presentó como propietaria del lugar salió a defender la ceremonia y aseguró que sí contaban con la autorización correspondiente. Sin embargo, la Justicia y las autoridades ambientales ya avanzan para determinar si existió una falsificación de permisos, quiénes fueron los responsables y si hubo daños ambientales en la zona.
El caso no tardó en explotar en redes sociales, donde miles de usuarios cuestionaron la decisión de realizar un evento de estas características en uno de los paisajes más protegidos y fotografiados del norte argentino.









