Un estudio encuentra que estas 65 especies de animales se ríen para expresar felicidad

zorro sonriendo
Foto: Photo by Peter Lloyd on Unsplash
Redactora Social
Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en linkedin
Compartir en pinterest
Compartir en whatsapp
Compartir en telegram
¡Valora esto!

Las ratas y los perros risueños pueden parecer más sacados de una película animada de Disney que de la vida real, pero existen. Si bien ninguna de las especies se ríe como un humano, cada una tiene su propio sonido alegre. Un estudio reciente de UCLA publicado en Bioacoustics descubrió que 65 especies animales tienen su propia forma de «risa». Entre las especies que hacen estas vocalizaciones juguetonas se encuentran las focas, los perros, las ratas y las mangostas. Estos ruidos pueden ofrecer pistas sobre el propósito evolutivo de nuestra propia risa humana.

En lugar de examinar cada especie de nuevo, el estudio de la UCLA se basó en los resultados de muchos otros experimentos ya realizados en una variedad de especies animales. La estudiante de posgrado en antropología de UCLA, Sasha Winkler, y el profesor de comunicación de UCLA, Greg Bryant, revisaron cada estudio en busca de evidencia de señales de juego vocal. Se cree que estos sonidos indican no agresión durante el juego. Varían en tono, longitud y volumen según la especie. Algunas, como las risas de los chimpancés, son familiares para el oído humano. Otros, como los de las ratas, no se pueden detectar sin tecnología científica.

Los científicos han postulado durante mucho tiempo que la risa humana tiene una importante función social. Winkler señaló en una declaración:Cuando nos reímos, a menudo proporcionamos información a otros de que nos estamos divirtiendo y también invitamos a otros a unirse… Algunos académicos han sugerido que este tipo de comportamiento vocal se comparte entre muchos animales que juegan, y como así, la risa es nuestra versión humana de una señal de juego vocal evolutivamente antigua”.

Si bien los primates están evolutivamente estrechamente relacionados con los humanos, algunas especies risueñas como las vacas, los zorros, las mangostas y los periquitos están «separados de los humanos por decenas de millones de años», señala Bryant. Esto plantea preguntas evolutivas nuevas e interesantes para los investigadores.

Una de las primeras risas de animales que se descubrió fue el chillido ultrasónico de la rata. Científicos de la Universidad Humboldt de Berlín investigaron la ciencia del tacto haciéndoles cosquillas a ratas mientras grababan sus vocalizaciones. El equipo descubrió que a las ratas parecía gustarles que les hicieran cosquillas en la espalda. Cuando los investigadores detenían el toque, las ratas miraban expectantes por más e incluso perseguían la mano que se retiraba.

Sus chillidos alcanzaron los 50 kHz, el tono de una rata feliz recibiendo comida o socializando con sus compañeros. El placer del tacto también iluminó la corteza sensorial de sus diminutos cerebros, estableciendo aún más que las ratas estaban, de hecho, «riendo» por las cosquillas. Ahora, parece que tal alegría está muy extendida en el reino animal. La investigación adicional quizás descubra aún más especies risueñas.

¡Valora esto!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.