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Una experiencia inolvidable en las Islas Cook, un paraíso poco explotado

Se trata de un archipiélago conformado por 15 islas, ubicadas entre Hawaii y Nueva Zelanda. Cada una de ellas cuenta con paisajes paradisíacos y playas indescriptibles, mar celeste y playas de arena blanca.

Este es un destino de la Polinesia accesible en cuestión de precios y que compite con Fiji y hasta Bora Bora.

Cómo llegar

El Aeropuerto internacional se ubica en Rarotonga, la isla con mayor población y donde se encuentra su capital: Avarua.

Los vuelos directos hacia  Rarotonga salen de Tahití (una vez por semana), Los Ángeles, Auckland y Sydney. Una vez en Rarotonga pueden tomar otros vuelos hacia alguna de las otras Islas con la Aerolínea Air Rarotonga.

Aitutaki, es la segunda isla más conocida, la mayoría de los hoteles ofrece el traslado del Aeropuerto al hotel, ya que la Isla es pequeña y no cuenta con transporte público. Fiel al estilo polinesio te reciben con collares de flores.

Desde esta isla, mediante un tour accesible, se puede visitar “One Foot Island”,  como el nombre lo dice es una pequeña isla de arena blanca en el medio de un mar turquesa increíble. En la misma isla te sellan tu pasaporte con el símbolo de la isla (una patita).

La experiencia en estas islas fue realmente increíble y sorprendente día a día. Todo tipo de sorpresas recibíamos a diario, por ejemplo el día que aterrizamos en Aitutaki,  llegamos a nuestro apartamento y tuvimos intenciones de cocinar algo.

Nos dirigimos al almacén más cercano en bicicleta, ya que la isla es pequeña, en el cual no conseguimos más que algunos enlatados y una opción de pastas secas. Allí no existen los lácteos, las carnes ni los alimentos no perecederos. Por ello, los días siguientes nuestra comida diaria fue un poco de arroz y fideos secos.

Días siguientes en la playa, nos encontramos con turistas que viajaban todos los años a la isla y estaban comiendo un pollo en la playa, por los que nos dio curiosidad y les consultamos de donde lo habían obtenido. Muy amablemente nos explicaron que desde Nueva Zelanda o Australia en el avión la gente puede llevar conservadoras con comida sin problema, siempre y cuando este bien tratada.

Claramente este fue un dato que no sabíamos con anterioridad, por lo cual estos nuevos amigos que nos hicimos nos convidaron de su pollo. Esa misma tarde, fuimos de nuevo hacia los almacenes de la zona, y sin saber que comprar una mujer isleña notó nuestro desconcierto con respecto a la comida y nos preguntó dónde nos estábamos alojando.

A la noche siguiente apareció por el complejo donde nos encontrábamos y había traído tuna, crema de coco, kumara y una verdura  característica e la isla que es el Taro, toda comida de producción local. Tou Mosse, ese era su nombre, nos hice una deliciosa cena sin siquiera pedir algo a cambio, solo nos agradecía a cada momento que hayamos visitado su lugar natal.

Nosotros desconcertados tampoco podíamos parar de agradecer ese momento único. Durante la cena nos hizo una oración característica de la isla ya que son muy religiosos, nos contó cómo vive la gente allí, sus rituales, y como viven felices con tan poco.

Recomiendo a toda persona que tenga la posibilidad de visitar estas islas que no lo dude, no va a dejar de sorprenderse ni un minuto. Si planeas viajar a Australia o Nueva Zelanda, intenta incluir en tus destinos las Islas Cook, desde allí se consiguen buenas promociones para volar.

Escrito por Andres Pezza

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