Una joven alérgica a los gatos tuvo que bajarse de un avión en el que viajaba un felino «de apoyo emocional»

Redactor
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Una joven de 15 años estaba a punto de tomar un vuelo de regreso a la ciudad de Kotzebue, en Alaska, tras terminar el campamento de verano al que había asistido en Anchorage.

Pero cuando la nave estaba por despegar, vio que una mujer estaba acompañada de un gato «de apoyo emocional». Para cualquier otra persona, este detalle sería secundario, pero en este caso, la joven sufría  una alergia severa a los felinos.

La joven no dudó en avisarle a la tripulación pero estos la culparon por no haber advertido al momento de hacer la reserva sobre sus ‘necesidades especiales’.

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Finalmente, una encargada de atención al cliente le explicó a la joven menor de edad que no iban a poder retirar al gato del avión porque su dueña había comprado un boleto específicamente para que su acompañante animal viajara a su lado. 

Luego, la aerolínea le pidió a la joven que se bajara del avión. Este accionar generó una ola de cuestionamientos de expertos, muchos de los cuales plantean los inconvenientes que generan los animales a bordo de las aeronaves.

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«Hacemos lo mejor para poder acomodar a todos los individuos que deciden viajar con Alaska Airlines. En esta situación, nuestro staff siguió el procedimiento al intentar colocar al pasajero con alergias y al gato lo más lejos posible», explicó la aerolínea.

También explicaron que a pesar de que se intentó asistir a ambos pasajeros, «la menor decidió ser reacomodada en otro vuelo debido a sus alergias». Tras pasar una noche en Anchorage, la joven finalmente pudo reunirse con sus padres en Kotzebue.

Una joven sueca impidió el despegue de un avión para frenar la deportación de un refugiado afgano

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Elin Ersson, una estudiante universitaria, compró un pasaje para el mismo vuelo en el que un hombre de Afganistán estaba siendo deportado el pasado lunes. Cuando estaba a punto de despegar, se negó a sentarse en su asiento hasta que el inmigrante saliera con ella del avión.

Con solamente 21 años y lágrimas en sus ojos, Elin logró parar la deportación del hombre afgano de 52 años a su país de origen. “Lo más seguro es que lo maten”, asegura la estudiante al resto de pasajeros, a la tripulación y a sus seguidores que pudieron seguir el episodio a través de las redes sociales. Continuar leyendo…

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