Vivimos un mes “gratis” en Irlanda a cambio de trabajar en una huerta orgánica familiar

9 min


Cuando empezamos a investigar sobre como viajar con un presupuesto acotado, leímos blogs, notas, libros, lo que se imaginen de cómo ahorrar, cómo vender, cómo comprar, y qué hacer a la hora de viajar, todos los datos los creímos (y los creo) válidos. Al mes de estar viajando, nos encontrábamos en Toulouse, Francia, leí sobre Wwofing, una página web, sub-clasificada por zonas o países, donde ofrecen una cama y comida, a cambio de un par de horas de trabajo, generalmente de granjas, huertas, o tareas y mantenimientos en casas o fincas. Lo lees y lo crees ideal, un par de horas de trabajo al día por comida y cama, que mejor regalo o intercambio para un viajero que busca constantemente subsistir al consumismo y/o a los gastos diarios de cada día.

Después de imaginarme conocer ciertos países, y de escuchar algunas recomendaciones de cómo es la generalidad de la población de la República de Irlanda, no quise leer más y apostar a éste país, ese mismo día busqué en Internet Wwofign en Irlanda, la pagina une a los dos países, la República de Irlanda e Irlanda del Norte, países opuestos y enfrentados, simulando una mística armonía, pero ambos saben que son rivales de religión, tierras, poder, pero eso es otro tema profundo que tendría que verlo en otro post, lo que me pareció positivo es que la Wwofing Irlanda te permite elegir en 4 zonas, Irlanda del Norte, Noroeste de Irlanda, centro y Sur de Irlanda.

La página web de Wwofing te ofrece dos opciones de suscripción, individual o pareja, como nosotros somos dos viajando, mi novia y yo, obviamente nos suscribimos como pareja, después de configurar un perfil para que la familia que te vaya a “contratar” pueda saber de cada uno, tenes que pagar un monto de 35 dolares, que es valido por un año, para el tipo de suscripción individual son 20 dólares. ¿Qué vi de malo en esto? que solo tenes la opción de pagarlo con tarjeta de crédito, punto en contra si no tenes una tarjeta de crédito, pero siempre tenemos un tío, hermano/a, amigo/a, novia o novio que nos pueda prestar la tarjeta de crédito, así que ojala no sea un impedimento eso.

LISTO! estamos suscritos a Wwofing, empezamos a ver que opciones teníamos, y para nuestra emoción y sorpresa, había muchísimos pero muchísimos Wwofing para leer, ver las condiciones, servicios y a mandar solicitudes, solo ese día mandamos alrededor de 20 solicitudes, para algunos pocos pero para otros capaz serían muchos, para nosotros, estaba bien, estábamos cansados. Después de ese día, no me quise hacer mucha ilusión, pensé, deben haber muchas personas que mandan solicitudes y tienen mejores perfiles. ¿Porqué me tiré abajo? No tengo, mejor dicho no teníamos ninguna experiencia en huertas, cuidados de animales, mano de obra, nada! Y sobre todo, no hablamos inglés, una triste realidad, así que no me quise hacer mucha ilusión y lo deje en manos del destino, mientra tanto teníamos que disfrutar de nuestra estancia en Francia.

A las dos semanas aproximadamente, nos encontrábamos en París. Mientras caminábamos las calles parisinas, decidimos pasar a la red de comida chatarra internacional y popularmente conocida, que no solo sirve para pedir comida, sino que es algo más valioso y buen amigo de todo viajero, baño gratis, wifi gratis y electricidad gratis. Mientras me conectaba al wifi desde mi celular, recibo un email de un tal Fran, estaba todo en inglés, así que… otra herramienta fundamental para mi que no se nada de ingles fue el uso del traductor de Google, traduzco todo el texto, y en un párrafo de no más de 6 renglones, una familia que vive al sur de la Irlanda, nos invita a pasar un mes con ellos. En ese momento no creímos correcto contestar un email desde ese lugar, teníamos que estar más tranquilos para pensar que responder y ver las opciones que ofrecían, seguimos caminando y aprendiendo de París.

A la tardecita llegamos a la casa de nuestro coach, Fernando, un chico mexicano que vive hace 8 años en Francia, excelente persona, y haciendo un buen uso de su Internet. Leímos detalladamente el email de Fran, el cual nos daba la bienvenida, que nos necesitaba para trabajos en su huerta orgánica y como era una casa en las afueras, nos dio las indicaciones en kilómetros de las distancias hasta el pueblo más cercano y la ciudad más cercana. Nos encantó, y enseguida le respondimos que aceptamos la propuesta. Ansiosos de una respuesta, esperamos toda la tarde atento a la casilla de email, recibir un mensaje de él. Al otro día llegando la tarde noche, recibo su respuesta y los beneficios que íbamos a recibir, el email decía algo así:

“Hola Yuly-Mauro, los espero el 8 de mayo en Limerick, se les va a brindar un departamento fuera de la casa familiar, herramientas para que cocinen sus desayunos, el almuerzo y cena será compartido con la familia.”

Fue algo bastante raro para mi conocimiento, un párrafo de dos renglones, súper acotados, no nos especificó la hora, qué tareas específicas a realizar, no teníamos fotos de él o la familia, era todo un misterio. Fue un mensaje que yo lo llamaría “seco”, por su falta de expresión, y en ese momento entro la duda y el miedo, nos pareció todo muy rápido, dos email, confirmando un voluntariado, sin mas nada que hacer, sin fotos, sin saber referencias más de la que describe el mismo (su huerta) en el perfil de Wwofing, y… vivimos en Argentina, un pais hermoso, pero un país donde aprendes a vivir utilizando técnicas y actitudes para aquellas personas maliciosas, desconfiando, desconfías que algo sea tan fácil. Pero bueno estábamos contentos y algo nerviosos por el voluntariado, pero eso no era todo, en dos semanas y media teníamos que estar en la República de Irlanda.

Como nuestro viaje se basa en ir más despacio conociendo, no queríamos ir tan rápido, pero bueno así fue… después de un paso fugaz por Londres y Liverpool, llegamos a Dúblin, donde hicimos dos noches. Después, con Yuly, nos subimos al colectivo, llegamos a Limerick, justo la parada del colectivo era en la plaza, y nos sentamos en un banquito a esperar a quien nosotros no sabíamos quién era, le escribí en el email a Fran para que nos ubique, que busque una pareja y dos mochilas grandes, nada difícil. Después de esperar un tiempo, llega una persona de unos 40 años, con camisa tipo leñador, gafas tipo RayBan, y dice “¿Maro?” (pronunciación de mi nombre por una persona que habla ingles, ese iba a ser mi nombre por un mes, ya no era Mauro, sino Maro), “Yes” le contestamos con Yuly, haciéndonos los expertos en ingles, acá hay que hacer una salvedad, ninguno de los dos habla ingles, pero Yuly, estudio en su adolescencia tres años, así que sabe interpretar.

Lo acompañamos caminando unos 100 metros y nos subimos a una camioneta tipo furgón, colocamos las mochilas atrás, y empezó nuestro viaje a su casa. Prácticamente no emití palabra alguna, iba fascinado con los paisajes, las rutas super angostas, el verde, -dicen que en Irlanda hay más de 40 clases de verde- y su vez llevaba cierta desconfianza, no sabíamos a donde estábamos yendo, después de unos 40 minutos de viaje, llegamos a una casa, en medio del bosque, la casa de Fran, nos bajamos y nos recibe su esposa, Avril, una mujer por demás dedicada, eléctrica. Desde la primera impresión fue súper amable, atenta, nos ayudaba a que entendamos su idioma, nos presenta a sus hijos, Oscar de 6 años e Isac de 2 años. Nos mostró el departamento, ubicado a 10 metros de la casa de la familia, con baño, cocina, comida, cama, sillón, Internet (si, si, en medio del bosque había Internet).

Ya era las 5 pm, y recibimos nuestra primer orden de Fran “RELAX GUYS” (relajense chicos). Ese día cenamos, carne de cerdo al horno rellena, con papas al vapor, muchas papas a las 6:30 pm. Fran nos dice que nos relajemos después de cenar, y que nos esperaba a las 9 am del otro dia para explicar la manera de trabajar y qué hacer.

Vivero con tomates, zapallos, papas, lechuga

Al otro día, a las 7 am nos despertamos, en nuestra cocina teníamos leche, té, café, azúcar, avena, huevos, queso, manteca y mermelada. Desayunamos y a las 8:45 estábamos preparados para trabajar, a las 9.00 am en punto sale Fran y nos brinda unas botas para trabajar la tierra húmeda. Subimos a su camioneta e hicimos 100 metros hasta llegar a la huerta, (nos pareció raro, pero después entendimos el porqué) nos explica que el voluntariado-trabajo es de lunes a viernes, de 9am a 11am, donde se toma un café, se sigue de 11.30 a 13.00 horas donde se descansa hasta las 14:30 para almorzar, y finalizar la jornada a las 17.00 horas. Era ideal, nos quedaba toda la tarde libre para nosotros y los sábados y domingos para recorrer y conocer lo que quisiéramos.

Sacando la mala hierba

Cosas que uno encuentra cuando sale a caminar.

La Huerta Orgánica, base económica de su familia, consiste de dos parcelas de tierra para sembrar, dos viveros grande y unas 45 gallinas para la producción de huevos (nada ostentoso para mi gusto). Solo la trabaja la familia y los wwofer que llevan. El primer día fue como para empezar algo bastante liviano el trabajo, sacar las malas hierbas que se generan alrededor de las plantas ya sembradas, ese trabajo nos llevó todo el dia, es algo delicado, poco sacrificado, pero que lleva su tiempo. A las 17 pm en punto Fran nos ordena que subamos a su camioneta, recorrimos esos 100 metros, ahora del lado de la leve subida, nos dice que a las 6 pm vamos a cenar, porque su hijo Oscar, tiene un partido de Hurling (deporte típico en Irlanda) en Killaloe, el pueblo más cercando, que está a 5 km de su casa.

Siempre fue un desafió comunicarnos, pero fue posible siempre en todo momento, sacas un instinto de interpretar las palabras de hacerse entender, pero desde el primer día nos pudimos comunicar. En medio de la cena, Avril nos ofrece ir a presenciar el partido de su hijo, felizmente aceptamos, al finalizar la cena inmediatamente nos subimos a su auto, y emprendimos viaje a Killaloe, pueblo chico que no deja de encantar, con su toque Celta, donde cruza el río Shannon y pasando el puente se encuentra el pueblo de Ballina (hay un poco mas de bares o pub en ese pueblo), ambos dignos de visitar. Desde ese día, siempre hubo alguno nuevo por ver, por probar, por sentir, por admirar.

Días en donde nos tocó cortar el césped

Hubo días en que los labores fueron forzados, y más para las personas como yo que no están acostumbradas a trabajos donde se requiera hacer cierto tipo de fuerza, pero ninguno fue un reto imposible. Con Yuly un día tuvimos que sacar un montón de malezas con espinas, las cuales tenían muy buen tallo, y eso nos llevó varias horas de esfuerzo, fue duro, pero cuando terminamos, Fran nos felicitó y nos dijo que ese era un trabajo muy duro para él, que nos agradecía el labor que hicimos, y nos dejó ir a las 16 horas, un pequeño gesto que se agradece.

Todos los días aprendimos algo nuevo, y nos dimos cuenta lo laborioso y constante que hay que ser para poder tener una huerta orgánica. Aprendimos a como se hace un buen “compost”, como hacer plantines de diferentes verduras, como cosechar papas, rúcula, lechuga, como tratar naturalmente la pestes, como podar las plantas de tomates, en fin… se gana mucho conocimiento. Fran, siempre estuvo ahí, con aliento, con felicitaciones, con mucha paciencia para entendernos, pero siempre feliz, creo que tuvimos el mejor jefe del mundo por un mes, y eso se va a extrañar. Él nos explico porqué de una huerta orgánica, lo importante que son los alimentos orgánicos, que son un trabajo duro llevarla adelante, nos son perfectos los productos, pero son más sabrosos y sobre todo saludable, sin químicos, sin productos mortales.

Otra tarde de caminatas

Fue una gran adaptación, era una rutina, arrancábamos el día desayunando a las 8 am, ir a trabajar a las 9.00, almorzar a las 13.00, y seguir nuestro día. Disfrutar de salir a caminar, de andar en bici, de escribir, de ir a un pueblo, hay tanta armonía que da placer solo quedarse mirando el paisaje.

Sin duda esta experiencia marca un momento importante en nuestra vida, vivir en carne propia que se puede viajar, que se puede vivir viajando, que los límites están en nuestras cabezas, que lo miedos siempre están, solo hay que saberlos llevar. Vivir con una familia de otro país, compartir sus culturas, a cambio de aprender un bien común, no tiene precio. No solo pasa por el hecho de no tener gastos en un viaje, si no que nos vamos en deuda por todo lo que aprendimos.

¡Los quisimos agasajar con unas empanadas caseritas!

El último día de “trabajo”, Fran y su familia nos hicieron una barbacoa y nos obsequiaron un paquete de Yerba Mate que es producida en la República de Irlanda (cosa de no creer).
Finalizo este post, aportando este granito de arena para ayudar a tomar una decisión, que el dinero no sea una traba, que todo se consigue, nosotros por ejemplo llevamos postales de nuestros viajes por Argentina y Chile para ofrecer a voluntad, usamos todos los medios para ir buscando nuevos objetivos y aprendiendo día a día, y que Wwofing, es una herramienta completa, a seguir sembrando viajes!


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Mauro Fuenzalida

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