Un estudiante de arte tiró alrededor de 240000 zanahorias en una calle de Londres como parte de una muestra

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La obra de arte pertenece a un artista estudiante de Goldsmiths College en Londres y tiró más de 29000 kilos de zanahorias en las puertas de la misma. El nombre de la obra es Grounding, fue realizada por Rafael Pérez Evans y “pretende explorar algunas de las tensiones entre la visibilidad rural y la de la ciudad” según sostiene el creador un su página web.

Las zanahorias fueron arrojadas el pasado martes 29 de Septiembre y el momento fue transmitido en vivo tanto por Facebook como por Instagram. Para realizar la obra se combinó con el dumping, que es un método de protesta utilizado por granjeros europeos. El mismo consta en depositar vegetales afuera de oficinas gubernamentales para impedir el paso o en carreteras, con la misma finalizada. Según sostienen en la página web del artista, la ciudad no está familiarizada con esta cultura y por lo general permanece ajena a lo que sucede con los alimentos y sus trabajadores y el dumping los pone en contacto con los problemas que acarrea la producción.

“En una ocasión cuando era bastante joven recuerdo que había gente muy enojada y alterada porque el costo de los limones había sido devaluado de forma extrema, tanto que tenía un costo monetario para los granjeros vender el stock que tenían” declaró a el sitio Artnet News. “Este problema hizo que muchos granjeros tiraran, a modo de protesta, toneladas de limones, creando una especie de mar amarillo. Creo que ese fue el primer momento en el que me volví consciente de como el poder de la devaluación del gobierno y el cambio internacional afectaba a los granjeros”, agregó.

Un estudiante de arte tiró alrededor de 240000 zanahorias en una calle de Londres como parte de una muestra
Imagen via Rafael Pérez Evans

La obra constituye un modo de recordarle a la gente de la ciudad de dónde vienen sus alimentos. Al mismo tiempo pretende se considere la relación que tiene la ciudad con los trabajadores rurales. Todas las zanahorias utilizadas para la realización de la obra fueron desechadas por la industria alimenticia del Reino Unido, porque no se las consideraba dignas de estar en los estantes de los comercios, según explica Pérez Evans en su sitio. Las mismas serán juntadas y enviadas para alimentar a animales una vez que finalice la exposición.

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Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá por ingerir alimentos fuera de su dieta habitual

No hace más de diez días que compartíamos una alegre noticia que llegaba desde los Esteros del Iberá a todo el territorio argentino: en la provincia de Corrientes, tres guacamayos rojos recién nacidos parecían marcar un gran avance para la recuperación de la especie, considerada por más de 100 años como en extinción.

Incluso advertíamos que posiblemente, estos guacamayos fueran los primeros en nacer en estado silvestre, luego de 150 años de extinción. Motivo por el cual el acontecimiento había sido muy celebrado por los trabajadores en el predio y la fundación Rewilding Argentina, creada en el año 2010 para enfrentar y revertir la extinción de especies y la degradación ambiental resultante, recuperando la funcionalidad de los ecosistemas y fomentando el bienestar de las comunidades locales.

Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá
Murió uno de los tres guacamayos rojos nacidos en el Iberá

Ahora, tristemente, la misma fundación fue encargada de comunicar la muerte de uno de los tres pichones de guacamayo rojo que habían nacido días atrás en el Iberá. Tras un exhaustivo control y necropsia, detectaron que había sido alimentado con semillas de girasol, una oleaginosa no nativa perjudicial para estas aves.

Las mismas han sido provistas por humanos, marcando la polémica en una práctica que no es la primera vez que se debate: el peligro que podría causar dar de comer a animales con alimentos indebidos o fuera de su dieta habitual.

“Uno de esos pichones a los pocos días aparece muerto y en la necropsia se le encuentran en el buche restos de semillas de girasol, justo en el momento que nos llega la información de que había una mujer, que es operadora de turismo, guía del parque provincial, coordinadora de un Club de Observadores de Aves (COA) de la localidad de Ituzaingó, que estaba cebando a los guacamayos con una bandeja donde ponía diferentes semillas, entre ellas de girasol”

Marisi López, referente de la fundación Rewilding Argentina

Además, López detalló que “se tardan años en lograr que estas aves aprendan a ser libres, aprendan a reconocer los frutos silvestres para poder comer y dejen de comer alimentados por una persona en una bandeja y el hecho de que se las pongan hace que retrocedan en la fase de aprendizaje… El girasol es altamente dañino porque tiene una gran concentración de aceite que hace que los guacamayos se vuelvan adictos y que en largo plazo les ocasione la muerte“.

En efecto, los responsables de la fundación descubrieron que el padre de estos guacamayos recién nacidos iba hasta esas bandejas y después alimentaba a los pichones. En diálogo con la agencia de noticias Télam, desde Rewilding destacaron que se trata de “una noticia tremenda para el proyecto porque pone en riesgo la salud de los guacamayos, de los que ya están libres, de los tres guacamayos rojos recién nacidos, porque volvemos un paso atrás en su libertad y vuelven a ser mascotas“.

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