El pingüino de penacho amarillo (Eudypteschrysocome), el más pequeño de los pingüinos crestados, puede llegar a medir 50 centímetros de alto y a pesar unos 2 kilos. Con sus característicos ojos rojos y sus larguísimas cejas de tonos amarillos y dorados, ha sido representado en varias películas animadas. Pues, este animalito cada año, desde octubre hacia finales del mes de abril, es uno de los atractivos más buscados por los turistas que llegan a la costa este de la provincia de Santa Cruz, en Argentina, para poder apreciarlo desde cerca.
A unas 11 millas marinas al sudeste de Puerto Deseado, se encuentra la Isla Pingüino, una plataforma rocosa que data del período Jurásico, y que en sus 160.000 hectáreas de extensión, abarca a un archipiélago cuya biodiversidad se alimenta de los nutrientes que les suministra el mar argentino.
El pingüino de penacho amarillo suele permanecer en el mar durante varios días seguidos, buceando a 100 metros de profundidad para cazar su alimento. A su vez, en esta zona rocosa, se haya el lugar ideal para que sus colonias en la temporada de reproducción, sean multitudinarias. Los visitantes que se acercan al lugar, afirman que el fenómeno es un espectáculo único en el mundo.
En Puerto Deseado, las excursiones de día completo a la Isla Pingüino arrancan temprano por las mañanas y demandan unas seis horas para arribar al lugar, disfrutarlo y volver. Otros posibles lugares de la Argentina donde se los puede ver, son Islas Malvinas o la Antártida. Pero sin duda, cualquiera sea el lugar, esta es una de las experiencias que se hay que vivir al menos una vez en la vida y que sin duda convoca a miles de turistas al año.