Cuando se habla de montañas extremas, casi todos piensan en el Everest. Sin embargo, el lugar de la superficie terrestre más cercano al espacio no está en Asia ni en el Himalaya. Se encuentra en Sudamérica, más precisamente en Ecuador, y su nombre sorprende incluso a los viajeros más experimentados: el volcán Chimborazo.
La clave de este fenómeno no está solo en la altura, sino en la forma real de la Tierra. Aunque solemos imaginarla como una esfera perfecta, en realidad es un esferoide achatado, con los polos ligeramente aplastados y un abultamiento en la zona del ecuador causado por la rotación del planeta. Esto hace que cualquier punto ubicado cerca de esa línea imaginaria parta desde una base más alejada del centro de la Tierra.

El Chimborazo, con sus 6.268 metros sobre el nivel del mar, parece modesto frente a los 8.849 metros del Everest. Sin embargo, al estar casi exactamente sobre el ecuador, su cumbre queda unos 2.080 metros más lejos del núcleo terrestre que la cima del Everest. Medido desde el centro del planeta, el volcán ecuatoriano es, literalmente, el punto más distante de la Tierra… y el más cercano a las estrellas.
Todo depende de cómo se mida una montaña. Si se toma como referencia el nivel del mar, el Everest sigue siendo el rey indiscutido. Si se mide desde la base hasta la cima, el récord pertenece al Mauna Kea, en Hawái, que supera los 10.000 metros si se cuenta su parte sumergida. Pero si el criterio es la distancia al centro de la Tierra, el título cambia de manos y queda en Sudamérica.

Más allá del dato científico, el Chimborazo es un símbolo natural y cultural de Ecuador. Es la montaña más alta del país y un desafío serio para el montañismo: glaciares, vientos intensos, temperaturas extremas y una aclimatación exigente hacen que solo cerca de la mitad de los intentos anuales logren alcanzar la cumbre. Aun así, cada año cientos de escaladores llegan atraídos por la idea de pisar el punto más alto del planeta… desde otra perspectiva.
El volcán también ocupa un lugar central en la historia y las leyendas. Fue estudiado por Alexander von Humboldt, venerado por comunidades indígenas como una deidad y representado en el escudo nacional ecuatoriano. Incluso hoy, en sus laderas persiste la tradición de los hieleros, que extraen bloques de hielo de los glaciares para venderlos en los mercados locales.
Así, lejos de los rankings clásicos y de los mapas más conocidos, el Chimborazo desafía todo lo que creemos saber sobre la geografía del mundo. No es la montaña más alta si se mira al mar, pero sí es la cima que lleva a la humanidad un poco más cerca del cielo.







