En el extremo norte de Escocia, en la tranquila localidad de Wick, existe una calle tan corta que desafía cualquier idea tradicional de urbanismo. Se trata de Ebenezer Place, reconocida desde 2006 por el Libro Guinness de los Récords como la calle más corta del mundo, con apenas 2,05 metros de longitud.
La cifra es tan llamativa que sirve de comparación curiosa: la calle mide lo mismo —o incluso menos— que la altura de jugadores de la NBA como LeBron James, y queda por debajo de gigantes como Kevin Durant o Victor Wembanyama. Aun así, Guinness certificó su condición tras una medición oficial realizada en octubre de 2006.

Ubicada entre Union Street y River Street, Ebenezer Place tiene una sola particularidad más extrema: solo cuenta con una dirección. Esa única puerta pertenece a un edificio histórico inaugurado en 1883, que hoy alberga el restaurante “Number 1 Bistro”, el único local con acceso directo a la calle más corta del planeta.
Aunque el edificio data del siglo XIX, Ebenezer Place no fue reconocida oficialmente como calle hasta 1887, cuando apareció por primera vez en el Valuation Roll, el registro urbano de la época. Desde entonces forma parte del trazado formal de Wick, aunque durante décadas pasó prácticamente desapercibida.
La fama internacional llegó recién con el aval de Guinness, desplazando a Elgin Street, en Inglaterra, que hasta entonces ostentaba el récord con 5,18 metros, más del doble que la calle escocesa. No faltaron las polémicas: algunos vecinos y visitantes sostienen que no debería considerarse una calle independiente, sino una simple extensión de las vías contiguas.

Sin embargo, tanto las autoridades locales como el Highland Council confirmaron su estatus oficial, su presencia en los mapas y su mantenimiento como vía pública. Guinness también respaldó su legitimidad histórica, señalando que figura en los registros administrativos desde 1886-1887.
Así, con una sola dirección, una longitud mínima y más de un siglo de historia, Ebenezer Place se convirtió en un símbolo del urbanismo más insólito del mundo, demostrando que incluso los espacios más pequeños pueden hacer historia.







