Voluntarios de la isla de Sanday, en el archipiélago de Orcadas, se encontraron con un escenario inusual durante una jornada de limpieza en la playa de Howar Sands: residuos plásticos que aparentan tener más de medio siglo de antigüedad y que habrían recorrido miles de kilómetros antes de llegar a la costa escocesa.
Entre los desechos hallados había botellas y envases con marcas que apuntan a Canadá como posible lugar de origen y fechas que remiten a las décadas de 1960 y 1970. El descubrimiento ha generado preocupación no solo por la cantidad de basura, sino por el tiempo que estos materiales han permanecido en el medio ambiente marino.

Un aumento drástico en un año
David Warner, de 35 años y organizador de limpiezas dominicales en la zona, explicó que el cambio respecto al año anterior ha sido notable. En 2025 recogieron 42 botellas de plástico; sin embargo, en lo que va de 2026 ya contabilizan cientos.
Además de los objetos grandes, el problema incluye fragmentos diminutos y partículas de poliestireno, mucho más difíciles de retirar y especialmente peligrosos para la fauna. Warner estimó que en un área de 70 metros cuadrados podría haber más de 300.000 piezas pequeñas dispersas en la arena.
En declaraciones a BBC Radio Orkney, describió la situación como “abrumadora”, señalando que es la primera vez que el volumen de residuos supera su capacidad habitual de limpieza.
¿Por qué ahora?
Expertos apuntan a condiciones meteorológicas excepcionales como parte de la explicación. Fuertes vientos del sureste y tormentas estacionales pueden desplazar desechos marinos acumulados durante décadas, devolviéndolos a la superficie o arrastrándolos hasta nuevas costas.
La Sociedad de Conservación Marina explicó que este tipo de “basura heredada” suele reaparecer en determinadas épocas del año debido a tormentas y a la erosión de vertederos costeros antiguos.

“La basura plástica nunca desaparece realmente; puede permanecer durante décadas en el entorno marino y viajar grandes distancias a través de los océanos”, advirtió su portavoz, Catherine Gemmell.
Impacto ambiental
El problema en Sanday va más allá de lo estético. La playa afectada es considerada un sitio de especial interés científico por la anidación de aves, lo que incrementa la preocupación por los riesgos que los microplásticos y residuos antiguos representan para la vida silvestre.
A pesar del panorama, los voluntarios mantienen su compromiso. Como señaló John Berry, de la Federación de las Islas Escocesas y Greener Orkney, la comunidad volverá a limpiar la playa en primavera. Sin embargo, reconoció con realismo que el ciclo podría repetirse el próximo año.
El hallazgo refuerza una advertencia global: el plástico producido hace más de medio siglo sigue presente y activo en los océanos, recordando que la contaminación marina es un problema de largo plazo que no desaparece con el paso del tiempo.








