Un nuevo informe global sobre la calidad del aire dejó un dato tan impactante como preocupante: solo 13 países y territorios del mundo registran niveles de aire considerados seguros para la salud, y apenas tres de ellos se encuentran en Europa. El estudio, elaborado por la firma suiza IQAir, advierte que la contaminación atmosférica sigue empeorando en gran parte del planeta y que factores como los incendios forestales, las tormentas de polvo y el uso de combustibles fósiles están agravando una crisis ambiental con consecuencias directas sobre la salud humana.
Según el World Air Quality Report 2025, basado en el análisis de datos de 9.446 ciudades de 143 países, regiones y territorios, solo el 14% de las ciudades del mundo respira un aire dentro de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La cifra representa un retroceso frente al 17% registrado el año anterior, lo que confirma una tendencia alarmante: cada vez menos personas viven en lugares donde el aire es realmente seguro.
En el caso de Europa, la situación tampoco es alentadora. Andorra, Estonia e Islandia fueron los únicos países del continente que en 2025 lograron mantenerse dentro de la directriz anual fijada por la OMS para las partículas finas PM2,5, establecida en un máximo de 5 microgramos por metro cúbico (µg/m³). Estas partículas microscópicas son especialmente peligrosas porque pueden penetrar profundamente en los pulmones e incluso llegar al torrente sanguíneo, lo que las vincula con enfermedades respiratorias, cardiovasculares e incluso ciertos tipos de cáncer.
Junto a esos tres países europeos, el grupo de territorios con aire seguro lo completan Australia, Barbados, Bermudas, Polinesia Francesa, Granada, Nueva Caledonia, Panamá, Puerto Rico, Reunión y las Islas Vírgenes de Estados Unidos. Esto significa que 130 de los 143 países analizados, es decir el 91%, no cumplieron con los niveles considerados saludables.

En el otro extremo del ranking aparecen los países con peor calidad del aire del mundo. Los cinco más contaminados en 2025 fueron Pakistán, con una media anual de 67,3 µg/m³, seguido por Bangladés (66,1), Tayikistán (57,3), Chad (53,6) y la República Democrática del Congo (50,2). Además, las 25 ciudades más contaminadas del planeta se concentraron exclusivamente en India, Pakistán y China, con India liderando el listado.
La ciudad más contaminada del mundo fue Loni, en el estado de Uttar Pradesh, India, que alcanzó una concentración media anual de 112,5 µg/m³, un valor más de 22 veces superior al umbral recomendado por la OMS. Entre las principales causas señaladas se encuentran el tráfico, las emisiones industriales, el polvo en las carreteras y los vertidos ilegales.
En contraste, el lugar con el aire más limpio del informe fue Nieuwoudtville, en Sudáfrica, con una media anual de apenas 1,0 µg/m³. Este pequeño destino, conocido por sus paisajes y su famosa floración anual, se posicionó como el punto menos contaminado del relevamiento.
El informe también revela que en Europa 23 países empeoraron sus niveles de PM2,5 durante 2025, mientras que 18 mostraron mejoras. Entre los casos más llamativos, Suiza y Grecia registraron aumentos superiores al 30%, impulsados principalmente por el humo de incendios forestales procedente de Norteamérica y por el ingreso de polvo sahariano desde África. En cambio, Malta logró la caída más importante, con una reducción cercana al 24%, en parte gracias a políticas energéticas que buscan reemplazar el fuelóleo pesado por fuentes renovables y reducir las emisiones del tránsito.
La situación se vuelve todavía más inquietante con los registros en tiempo real. Al momento de la publicación del informe, París aparecía entre las cinco ciudades más contaminadas del mundo, junto con Pekín, Daca, Wuhan y Seúl. Londres, por su parte, también figuraba entre las diez primeras. Días antes, el Servicio de Vigilancia de la Atmósfera de Copernicus ya había advertido sobre un aumento preocupante de partículas PM2,5 en distintas regiones europeas, provocado por emisiones agrícolas, altos niveles de polen y condiciones meteorológicas estancadas.
Los expertos insisten en que el problema no es solo ambiental, sino también sanitario y estructural. Además, alertan sobre la falta de acceso a datos confiables en muchas regiones del mundo. Aunque el informe de IQAir incorporó 12 países más respecto al año anterior, todavía existen grandes vacíos de información, y millones de personas siguen sin poder consultar datos locales y en tiempo real sobre el aire que respiran.

A esto se suma un retroceso clave en materia de monitoreo: en marzo de 2025, la administración de Donald Trump desmanteló el programa global de vigilancia de calidad del aire del Departamento de Estado de Estados Unidos, lo que dejó a millones de personas sin acceso a información crítica. Según el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA), esta decisión debilitó sistemas de seguimiento en 44 países y dejó a seis sin ningún tipo de control.
“Sin monitoreo no podemos comprender plenamente qué hay en el aire que respiramos”, advirtió Frank Hammes, director ejecutivo global de IQAir. Y el mensaje es claro: si no se reducen las emisiones y no se actúa de forma decidida frente al cambio climático, el aire limpio podría convertirse en un privilegio cada vez más raro.









